Hay hoteles que son mucho más que un lugar donde dormir. Son ventanas abiertas a la ciudad, reflejos de su energía y su cultura. Eso es lo que ha entendido Meridia Capital, el fondo de inversión liderado por Javier Faus, al embarcarse en la transformación de dos de sus propiedades más emblemáticas: el hotel Gallery Barcelona y el hotel Molina Lario Málaga.
No se trata solo de cambiar muebles o pintar paredes. La apuesta va más allá: «Queremos que el huésped sienta la autenticidad de cada destino sin salir del hotel», explica Jaime Monzó, director del proyecto. Y los números respaldan la idea: la previsión es aumentar la facturación en un 15% tras las reformas, que concluirán en julio de 2025.
Gallery Barcelona: Un lobby que late al ritmo de la ciudad

Ubicado entre Paseo de Gracia y Rambla de Catalunya, el Gallery ha sido siempre un imán para viajeros que buscan vivir Barcelona desde dentro. Pero ahora, su lobby se convertirá en un «microcosmos de la ciudad». Imagina entrar y sentir el bullicio elegante de las calles barcelonesas, con detalles que van desde la vegetación que fusiona la terraza con los jardines del Palau Robert hasta materiales nobles que homenajean el diseño local.
El estudio Montplet, con base en la ciudad condal, ha sido el encargado de darle forma a esta metamorfosis.
«Hemos creado espacios que reflejan la esencia local, con una propuesta estética refinada pero contemporánea»
Las habitaciones, por ejemplo, son ahora refugios de calma con iluminación estudiada y textiles de proximidad, mientras que las terrazas —como el Rooftop o la del restaurante Sintonía— se han transformado en oasis urbanos con madera natural y vegetación.
Lo curioso es que todo esto se ha hecho sin molestar al huésped. La renovación se ha ejecutado por fases, bloqueando solo dos plantas cada vez. Un detalle que habla del cuidado por la experiencia del cliente.
Molina Lario Málaga: Donde la luz del Mediterráneo entra en el hotel

Si el Gallery es Barcelona en estado puro, el Molina Lario es un tributo a Málaga. Situado frente a la catedral y a pocos pasos de Calle Larios, este hotel ha redoblado su apuesta por capturar la esencia de la ciudad. Aquí, la luz es la protagonista. El estudio Caramba ha ideado grandes paneles retroiluminados que filtran la luminosidad de la costa, creando una atmósfera mediterránea en pleno centro histórico.
Pero hay más. Las habitaciones han ganado en confort gracias a nuevas ventanas que mejoran la insonorización (algo clave en una zona tan vibrante) y los pasillos ahora transmiten calidez con textiles en tonos tierra. Sin embargo, la gran revolución está en las terrazas.
«El patio de Matiz y la azotea son ya iconos para los malagueños», comenta Monzó.
Tras la reforma, estos espacios lucirán mobiliario renovado y una distribución optimizada para conectar al viajero con el mar y el alma de la ciudad.
Un verano 2025 para estrenar
Ambos hoteles mantendrán su operatividad durante las obras, pero será a partir de julio de 2025 cuando se revelen en toda su plenitud. La estrategia de Meridia es clara: vincular cada propiedad a su entorno. En Barcelona, mediante el diseño y la vida urbana. En Málaga, a través de la luz y la gastronomía (no en vano, el Molina Lario alberga el aclamado Matiz, un restaurante que ya es parada obligatoria).
«No renovamos para competir, sino para que el huésped viva una experiencia única», resume Monzó. Y eso, al final, es lo que convierte un buen hotel en algo memorable.
