Primer Acto: La Magia del Atardecer

Las 7:30 PM son la hora mágica en Taste of Salia. Mientras el sol empieza a caer sobre Cala de Bou, la terraza rooftop del Hotel Can Salia se convierte en el mejor preludio para una cena memorable. Aquí no hay prisas: solo sillones cómodos, mesas de madera gastada por el salitre y una barra donde los cócteles huelen a Ibiza – crean ese ambiente perfecto entre elegante y relajado que solo sabe ofrecer Ibiza cuando deja de lado los estereotipos -.

Durante los siguientes 45 minutos, el cielo pasa del dorado al morado. Las gaviotas cruzan volando hacia sus nidos. Alguien en una mesa cercana susurra «esto es Ibiza». Y tiene razón: pocos lugares capturan tan bien la esencia tranquila de la isla.

Segundo Acto: La Cena con Raíces

Cuando las últimas luces desaparecen, el restaurante Taste of Salia recoge el testigo. El espacio es íntimo: luz tenue, paredes blancas con detalles de piedra y mesas sin mantel que dejan ver la madera. Aquí Miguel López (el chef valenciano que adoptó Ibiza) trabaja con un mantra claro: «Si el producto no es bueno, no tiene sentido manipularlo».

La cena arranca con pan de masa madre de harina xeixa, un cereal antiguo de la isla que se muele en el último molino de San Miguel. Viene con aceite virgen local y esas mismas aceitunas del cóctel, ahora acompañadas de almendras tostadas. Es un guiño a la trilogía mediterránea – pan, aceite, sal – pero con acento ibicenco.
Lo que sigue es un recorrido por los sabores que han marcado a López:

Comienza con una Sopa fría de almendras, coliflor y anguila braseada: un guiño a la tradición mediterránea, pero con texturas que sorprenden. La almendra local, la cremosidad de la coliflor y el umami de la anguila crean un triángulo perfecto.

Luego llega el guiño viajero, Calabaza con pipián rojo: la dulzura terrosa de la hortaliza encuentra su contrapunto en una salsa mexicana que López trajo en la maleta desde Oaxaca.

El mar vuelve a la mesa con el Risotto de sepia ‘bruta’: se llama así por la intensidad de su caldo, reducido durante horas con huesos de pescado local.

Pero el plato que mejor resume su filosofía es el katsu sando de porc negre con mole: un sandwich japonés relleno de cerdo negro ibicenco y bañado en mole. Parece un juego: cerdo negro ibicenco metido en un sandwich japonés y bañado en mole oaxaqueño. «cuando muerdes la carne jugosa con ese chocolate picante… algo hace click»

El cierre lo pone el trío de pollo payés con ajo, limón y tomillo, un homenaje a la cocina rural ibicenca. Tres preparaciones distintas – jugosas, aromáticas, reconfortantes – que demuestran cómo un ingrediente humilde puede brillar con el tratamiento adecuado.
El chef Miguel López nos sorprendió con una sobrasada ibicenca artesanal entera tras comentarle mi entusiasmo por este embutido. Presentada en tabla de madera, su textura sedosa y equilibrio entre dulzor y ahumado demostraron el respeto por el producto local que define Taste of Salia. Un gesto que transformó la cena en experiencia

En Taste of Salia, cada bocado cuenta una historia. La de un niño valenciano que aprendió a cocinar entre olivos, un joven chef que se fue a México a buscar sabores, y un hombre que encontró en Ibiza el lugar perfecto para unirlos todos. Sin prisa. Como quien sabe que los atardeceres, igual que los buenos platos, no se pueden apresar.
Gracias a Fomento del Turismo de Ibiza y Eating in Ibiza por descubrirnos este lugar!
Hotel Can Salia
Carrer des Caló, 108, 07829 Sant Josep de sa Talaia.
Teléfono: 971 344 390
www.intercorpgrp.com/en/hotels/ibiza/can-salia
