El Reconocimiento Internacional de un Clásico Riojano

Un Tempranillo de Cenicero que Conquista el Mundo: La Historia Detrás del Monte Real Gran Reserva 2018

Cómo un vino de la Rioja Alta alcanza el puesto 14 entre los 100 mejores del mundo, según Wine Enthusiast, y lo que significa para el viñedo español

Monte Real Gran Reserva

Hay momentos en la historia de un viñedo que trascienden la propia botella. Son hitos que no solo hablan de una añada excepcional, sino que confirman una tradición, un terroir y un savoir-faire que se ha ido puliendo década tras década. Esto es precisamente lo que acaba de ocurrirle al Monte Real Gran Reserva 2018 de Bodegas Riojanas. La influyente publicación estadounidense Wine Enthusiast lo ha incluido en su prestigiosa lista Top 100 de los Mejores Vinos del Mundo, y no de cualquier manera: lo ha colocado en un elocuente y destacadísimo puesto 14.

Para entender la magnitud de este logro, hay que ir más allá del número. Cada año, el panel de expertos de Wine Enthusiast, liderado por catadores como la reputada Elaine Chukan, prueba a ciegas más de 20.000 vinos de todo el globo, en todos los rangos de precio imaginables. De esa montaña de referencias, solo un centenar, los que consideran más emocionantes, completos y memorables, pasan a formar parte de esta selecta clasificación. Que un tempranillo de Cenicero, en la Rioja Alta, se cuele entre los 15 primeros no es un triunfo casual. Es la coronación de un trabajo meticuloso.

El premio no llega de la nada. Es la continuación natural de una relación de admiración que la revista ha profesado durante décadas por los vinos de esta bodega centenaria. Añadas históricas, como la de 1998, y otras más recientes han ido recibiendo puntuaciones excepcionales y nombramientos en secciones de gran prestigio dentro de la publicación, como Editors’ Choice o Cellar Selection. De hecho, la añada 2011 de este mismo vino ya entró en el Top 100 Cellar Selections. Hay, por tanto, un reconocimiento de fondo a una consistencia y una calidad que se mantiene en el tiempo.

Monte Real Rioja

Pero hablemos de este 2018 en concreto. El camino hacia este top mundial comenzó el pasado mayo, cuando Elaine Chukan le otorgó una puntuación de 95 puntos.

Su descripción, que ahora leemos con la satisfacción del pronóstico cumplido, ya dejaba pocas dudas: “Aromas seductores y una textura sedosa en boca dan lugar a un tempranillo con cuerpo, refinado y lleno de sabor. Hierbas frescas, diferentes bayas y ciruelas, junto con un agradable toque de cacao y terrosidad en un largo final, hacen de este vino una experiencia placentera”.

No son solo palabras bonitas. Es el análisis preciso de lo que encuentra quien descorcha esta botella. Es la confirmación de que la elegancia clásica de la Rioja Alta, esa que huye de la exageración y busca la complejidad a través de la finura, sigue teniendo un hueco de honor en el panorama mundial. En una era donde a veces priman los impactos inmediatos, Monte Real Gran Reserva reivindica la virtud de la paciencia, del equilibrio y de la profundidad que regala el tiempo en barrica y botella.

 

¿Qué hace especial a esta añada?

Monte Real Gran Reserva

El 2018 en Rioja fue un año desafiante, marcado por una primavera muy lluviosa y un verano que alternó calor y frescor. Sin embargo, esos retos, manejados con oficio en viñedos viejos y situados en los mejores pagos de Cenicero, dieron como resultado uvas de una acidez vibrante y una concentración elegante, perfectas para la larga crianza que exige un Gran Reserva. En Bodegas Riojanas, fundada en 1890, saben bien cómo transformar esa materia prima.

Aquí el proceso es tradicional, pero no por ello inmóvil. La maceración es cuidadosa, buscando la extracción justa de color y taninos. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de cemento, esos grandes olvidados que tantas alegrías dan en Rioja por su neutralidad y temperatura estable. Luego llega el reposo. Este Gran Reserva 2018 ha pasado más de dos años en barricas de roble americano, seguidas de otros tantos años de afinamiento en botella antes de salir al mercado. Es un vino que nace para esperar, para evolucionar, y que llega a la tienda con una redondez y una integración de aromas que lo hacen accesible desde el primer momento, aunque sin duda guardará sorpresas para quienes tengan la paciencia de guardarlo.

Al servirlo, su color es un granate rubí profundo, con los ligeros ribetes teja que delatan su ya incipiente evolución. En nariz es donde comienza ese juego seductor que mencionaba Chukan. No es una explosión frutal, sino un ramillete complejo donde las frutas rojas maduras (esa ciruela) se mezclan con notas de hierbas secas, tabaco fino, cacao y ese fondo terroso, a bodega, que es la firma de los grandes Riojas con añadas. En boca, la sorpresa es su frescura. El tanino, presente y estructurado, está perfectamente pulido, creando esa textura sedosa que lo hace increíblemente bebedor para un vino de esta concentración. El final, largo y persistente, confirma el acierto: es un vino serio, con carácter, pero dotado de una elegancia que invita a seguir bebiendo.

Y aquí viene un dato que, en el contexto de este reconocimiento, lo hace aún más valioso: su PVP ronda los 24 euros. En un listado donde comparte honores con vinos que pueden costar diez o veinte veces más, el Monte Real Gran Reserva 2018 se erige como un ejemplo formidable de valor, de lo que los entendidos llaman quality-to-price ratio. Es la prueba de que la excelencia no tiene por qué estar ligada a precios estratosféricos, sino al conocimiento profundo de un territorio y a un compromiso con un estilo.

Para Bodegas Riojanas, este puesto 14 no es un punto final, sino un espaldarazo. Reafirma su filosofía de respeto por el tempranillo del terruño, por la crianza prolongada y serena, y por la idea de que un Gran Reserva debe ser la expresión máxima de una añada y de un lugar. En Cenicero, en el corazón de la Rioja Alta, se elaboran vinos con vocación de eternidad. Vinos que hablan de un pasado rico y de un futuro prometedor.

En definitiva, la próxima vez que busques un Rioja con historia, con carácter y con el respaldo de uno de los reconocimientos más exigentes del planeta, recuerda este nombre: Monte Real Gran Reserva 2018. No es solo una botella premiada. Es un viaje a la esencia de una de las regiones vinícolas más legendarias del mundo, contado desde la modestia y la grandeza de un pueblo, Cenicero, y de una bodega que, desde 1890, lleva el nombre de Rioja en la etiqueta y su alma en el interior de cada botella. Un verdadero placer, al alcance de la mano.

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Ana Rojo

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