La dignidad y Navalny

En estos tiempos en que todo el mundo habla de dignidad, como si tuviera, es bueno recordar a Navalny, que si que tuvo, y a raudales. Nueve días tardó el monstruo ruso, al que llaman Putin, en entregar el cadáver a su madre. Los rusos, no todos, le llevan flores a la tumba.

En una vez anterior en que quise hablar de la dignidad me serví de otro personaje, el valenciano José Romeu y Parras, guerrillero valenciano, comandante de los batallones de la Milicia Urbana de Murviedro, en lucha con el invasor francés. Para poderlo atrapar tuvieron que ofrecer un rescate y en cuanto lo tuvieron le ofrecieron todo, pero se negó a aceptar nada de los franceses y murió ahorcado. Vergüenza para Francia.

Y esa es la cuestión: para tener dignidad hay que estar dispuesto a pagar un precio por ella. Romeu y Navalny fueron capaces. Hay más, claro, pero aquí estamos hablando de estos dos. Putin cree que matando a Navalny ha salido ganando, pero eso es porque no tiene ni idea de nada, tan solo de manejar el poder y desprenderse de quienes le sobran. He utilizado la palabra ‘desprenderse’ en un tono eufemístico. A Putin le da igual matar a diez que a diez millones. Mientras él salga indemne todo lo demás le trae sin cuidado.

Pues ha salido como le gusta de su ‘diálogo’ con nuestro héroe de hoy. Fíjense en que a uno lo considero un ejemplar único, alguien digno de tener en cuenta, y el otro no puede ser más que un mamarracho, alguien que resulta molesto tenerlo a la vista. No sé cómo acabará el pájaro este, pero molesta en el cargo que está. Tampoco sé lo que le podría ocurrir si le quitaran el cargo, aunque a lo mejor sí.

En cualquier caso, hoy es un día tan bueno como cualquier otro para glorificar a Navalny.

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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