Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Pagafantas: su mejor amigo

Alelado, tontolculo, chuparruedas, capullo, pringado. Dícese de aquel ser apoderado por oscuras intenciones amatorias con especimenes vistosos, que aparenta ternura e inocencia y prefiere hacerse pasar por mejor amigo para despertar en los demás sentimiento de envidia, o simplemente porque la cobardía y/o inseguridad le dicen que es mejor cerca como oso de peluche que en casita. Aunque se da en ambos casos, el sujeto definido suele ser mayoritariamente de género masculino, al tener descomunal facilidad para hacer el ridículo siguiendo las pautas primarias que le dicta la tiranía de las hormonas. La variedad de fachadas con la que se manifiesta el pagafantas es infinita, pero el estándar le otorga aspecto poco agraciado (con risa bobalicona opcional), propensión más o menos grave a agredir al buen gusto con sus atuendos y facilidad para explotar en su beneficio la tendencia natural a dar pena. No dudará en dejarse achuchar por el objetivo y posar a su lado en cualquier fotografía posible con cara de “miradme, mortales, soy el puñetero amo (aunque ella no lo sepa)”.

La mencionada tristeza de situación es aprovechada con sorprendente y sospechosa habilidad por Borja Cobeaga para firmar una película muy divertida con puntos álgidos de risa sincera y mucho ingenio que reivindica el sitio propio que la buena comedia tiene en nuestro cine, género maltratado por tantos buscadores de subvenciones y éxito fácil que se hacen llamar “cineastas”. Porque parece una perogrullada, pero resulta realmente complicado que una comedia tenga gracia; y ésta la tiene toda. El éxito obtenido en el Festival de Málaga ha contribuido a impulsar la cinta y que el resultado en taquilla haya sido y aún esté siendo mayor de lo esperado.

Ochenta minutos escasos de evasión desembocan en un buen final (también cosa difícil en el género), enlazado con la famosa canción de los títulos de crédito y que parece compuesta para la ocasión. En el plantel tenemos caras conocidas en la comedia televisiva, como la de Julián López o Ernesto “¡Gañaaaan!” Sevilla en papeles secundarios. La pareja protagonista está formada por un Gorka Otxoa que hace de pardillo tan bien que parece haberlo vivido en sus carnes (esperemos por su bien que se trate de un gran trabajo interpretativo), y por Sabrina Garciarena, que se ríe con la naturalidad de una sardina en el desierto, pero que pone su parte para que exista gran sintonía con el personaje de Otxoa y da bastante el pego.

Con las limitaciones naturales de una cinta de bajo presupuesto, se ha logrado un rendimiento excelente, apelando al ingenio y supliendo con buenos diálogos el no poder sorprender al espectador con imágenes digitales de camiones explosionando siete veces en el aire, que parece ser la prioridad de lo que se pretende alcanzar en el cine moderno.

Dirección: Borja Cobeaga. Intérpretes: Gorka Otxoa (Chema), Sabrina Garciarena (Claudia), Óscar Ladoire (tío Jaime), Kiti Manver (Gloria), Julián López (Rubén), María Asquerino (Sra. Begoña), Michel Brown (Sebastián), Bárbara Santa Cruz (Elisa), Ernesto Sevilla (primo), Teresa Hurtado de Ory. Guión: Borja Cobeaga y Diego San José. Música: Aránzazu Calleja. Fotografía: Alfonso Postigo. Montaje: Raúl de Torres. Vestuario: Mónica Cristofoletti.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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