El partido en Guinea Ecuatorial trae polémica, los actos con el presidente del país es visto por los jugadores como una ayuda propagandística a su régimen, que no están dispuestos a aceptar.
Según recoge ‘As.com‘ los internacionales españoles han aceptado disputar el partido en Malabo, pero no están dispuestos a que se les utilice políticamente. Los planes son que solo abandonen el hotel para entrenar y para disputar el partido.
La visita es vista con buenos ojos desde la política española, ya que pretenden entrar en el negocio petrolero del país y tratar de recuperar relaciones con el presidente de Guinea, Teodoro Obiang. El dictador se ha felicitado por que «los campeones del mundo hayan aceptado jugar sin ninguna compensación económica gracias a las excelentes relaciones culturales, de amistad y cooperación que unen a España con nuestro país». Por su parte la oposición al régimen ha pedido a la Federación y a la FIFA que el partido se suspenda y no sirva para «legitimar una dictadura bruto y sanguinaria».
Por todo esto los jugadores de la selección española han determinado no salirse de su condición de futbolista y no participar en ningún acto que no sea un entrenamiento o el mismo partido.
