"ERA UNA ENTIDAD CON ÁNIMO DE LUCRO"

Tejeiro corta por lo sano con Nóos: «Nadie de la Casa Real revisaba la actividad fiscal»

Niega haber dicho en su día que la infanta Cristina fuese un 'escudo fiscal' ante Hacienda en Aizoon

El exasesor fiscal y exsecretario del Instituto Nóos, Miguel Tejeiro, considerado uno de los testigos clave del juicio que se celebra en Palma por las actividades presuntamente irregulares desplegadas en torno a la entidad, ha señalado que «nadie» de la Casa Real revisaba la actividad fiscal del Instituto.

«Conmigo, nadie», ha incidido en su declaración, rebatiendo de este modo las afirmaciones efectuadas al respecto por Iñaki Urdangarin y su exsocio Diego Torres. Además, ha negado que la infanta Cristina fuese un ‘escudo fiscal’ frente a Hacienda en Aizoon.

En un tenso interrogatorio por parte del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, Tejeiro ha manifestado que, en su presencia, la Casa Real no asesoró en este sentido al ser preguntado sobre si revisaba los impuestos de sociedades del grupo y si Urdangarin remitía estos datos para su supervisión. «No lo sé», se ha limitado a responder.

En esta línea, Tejeiro ha manifestado no conocer al que fuera secretario personal de las infantas, Carlos García Revenga, sobre quien ha afirmado que «nunca nos hemos visto. Y nunca es nunca, ni una vez», al tiempo que sobre el exasesor externo de la Casa Real y Conde de Fontao, José Manuel Romero, ha apuntado que comió con él una vez en un restaurante de Barcelona junto a Urdangarin, quien «quería que le conociese por si en algún momento podíamos tener alguna posibilidad de contacto».

El papel de la infanta Cristina

Asimismo, ha negado haber dicho en su día que la infanta Cristina fuese un ‘escudo fiscal’ ante Hacienda en Aizoon, la empresa de la que es propietaria al 50% junto a su marido, Iñaki Urdangarin, desmintiendo de este modo las afirmaciones efectuadas por el notario que participó en la constitución de la mercantil, Carlos Masià, ante el juez José Castro.

Según manifestó Masià ante Castro, Tejeiro le dijo que, con la hermana del Rey Felipe VI al frente de Aizoon, habría «un trato especial» por parte de la Agencia Tributaria y no habría inspecciones. Y ello después de que Masiá le recomendara que, de cara a la puesta en marcha de la sociedad, la infanta no figurase en la misma puesto que era «muy peligroso ponerla en una sociedad expuesta a muchas cosas» y sometida a «muchos avatares, quiebras y concursos».

Tejeiro ha achacado las acusaciones de Masià a una «animadversión y a un odio puro y duro para perjudicarnos a la Infanta y a mí». Al ser preguntado sobre a qué se debían estas discrepancias, ha recordado que fue socio con su hermano entre 1998 y 2008 y, tras la muerte del padre de estos y ante su disconformidad con el contenido del testamento, Masià le pidió que, tras la interposición de una demanda al respecto, Tejeiro declarara a su favor «para decir que se había falseado el testamento». «Le dije que no lo haría y no lo hice. Declaré y lo que declaré no gustó», ha aseverado.

Empleados fantasma como rutina

Tejeiro ha señalado que era «práctica habitual» en la entidad y otras empresas vinculadas, lideradas por Iñaki Urdangarin y su exsocio Diego Torres, fingir la contratación de empleados en aras a simular la actividad de las mercantiles de esta trama así como justificar y «ennegrecer» los ingresos que de forma irregular obtuvieron de las Administraciones.

A preguntas del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, el testigo, para quien le fueron retiradas las acusaciones al inicio de la vista oral, ha manifestado que uno de estos trabajadores ‘ficticios’ era su hija, Patricia Tejeiro, quien estuvo empleada en Nóos Consultoría Estratégica «sin trabajar» después de que Torres y su mujer, Ana María Tejeiro, le ofrecieran una propina mensual de 60 euros al mes durante cerca de un año.

Sin embargo, ha apuntado que en la nómina figuraba que cobraba unos 600 euros y, al ser preguntado sobre qué pasó con el resto del dinero que oficialmente constaba que cobraba, ha asegurarlo no saberlo de forma directa si bien su hermano, Luis Tejeiro, excontable en el Instituto, «me decía que se lo quedaban ellos», en alusión a ambos exsocios.

Interpelado por la finalidad de esta práctica, Tejeiro ha manifestado que «no era tanto el quedarse ese dinero» sino ser dados de alta en la Seguridad Social para aumentar los gastos deducibles a Hacienda además de disminuir la base imponible y la cuota a pagar en el Impuesto de Sociedades.

En cuanto a su hija, ha manifestado que también a través de su hermano supo que ella había también remitido a una amiga para ejercer también de empleada ficticia, «a propuesta de Torres». El testigo ha señalado que no cree que el resto de trabajadores cobraran propina como su hijo sino que se prestaron a ello «como favor».

Con ánimo de lucro

Tejeiro ha subrayado tajante que la entidad liderada por Iñaki Urdangarin y Diego Torres «era una asociación con ánimo de lucro», pese a la imagen que ambos exsocios querían proporcionar del Instituto ante las Administraciones públicas, de cuyas arcas desviaron más de seis millones de euros.

«Tanto es así que Nóos tributaba en el régimen general y no por el de asociaciones y fundaciones. Lo que hacía eran funciones de consultoría»,

ha remarcado Tejeiro, quien ha señalado que, además de contar con trabajadores ficticios para dar una apariencia real al Instituto y a otras empresas vinculadas, Urdangarin y Torres se repartían el 50 por ciento de los beneficios que obtenían.

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