Del 14 de junio al 13 de julio, Estados Unidos se convirtió en el epicentro del fútbol mundial. El Mundial de Clubes 2025, en su primera edición bajo un formato ampliado con 32 participantes y un calendario cuatrienal, dejó mucho más que la imagen del Chelsea levantando la copa en Nueva Jersey: fue un espectáculo global que batió registros sin precedentes.
Según un informe preliminar de FIFA, el torneo cautivó a 2.700 millones de espectadores a través de las pantallas y atrajo a 2,5 millones de aficionados que colmaron las gradas de las once ciudades sede. “Un éxito mundial que marca un punto de inflexión”, resumió el secretario general Mattias Grafström, quien destacó la apuesta de DAZN por transmitir la competición en exclusiva y de forma gratuita.
Las cifras deslumbran al desmenuzarse por países. En Brasil, más de 131 millones de personas se engancharon a los partidos, lo que equivale al 62% de la población. Portugal alcanzó un 60% de audiencia nacional, mientras que España e Italia rondaron el 50%. Momentos puntuales dejaron huella, como el 77,9% de cuota que registró en Arabia Saudí el duelo entre Manchester City y Al Hilal, o el electrizante Boca Juniors-Benfica, que en Argentina alcanzó un 84,2% de audiencia, el mayor dato en el país desde la final de la Libertadores 2023.
El punto culminante llegó el 13 de julio en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey. Allí, frente a más de 80.000 espectadores, el Chelsea desplegó poderío y oficio para imponerse 3-0 al París Saint-Germain. Su consagración no fue solo deportiva: quedó respaldada por un planeta entero que, desde múltiples husos horarios, convirtió al torneo en una cita de masas.
Fútbol, espectáculo y récords en las gradas y ante la pantalla: así quedó bautizado un Mundial de Clubes que, en su estreno renovado, no solo dejó un campeón, sino también un torneo que marcó la historia reciente del deporte.

