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Así será el nuevo satélite de observación fabricado en Argentina

Así será el nuevo satélite de observación fabricado en Argentina
El satelite GomX-4B. ESA

Argentina entiende la importancia del espacio en su economía. Por eso, está trabajando en la fabricación de su próximo satélite de observación SAOCOM 1a (Satélite Argentino de Observación Con Microondas).

El Saocom 1A se utilizará para analizar la humedad del suelo, una variable imprescindible para la agricultura, la principal actividad económica de la Argentina. El satélite de 3 toneladas y 10 metros de largo que orbitará a 659 kilómetros de altura, forma parte de una constelación de satélites integrada por su gemelo Saocom 1B (que se lanzará el próximo año) y por cuatro satélites italianos, según recoge Victor Román, N+1.

Saocom 1a fue construido en gran parte por la empresa Invap, que también construirá un reactor nuclear en Holanda. Sin embargo la gigantesca antena de 10 metros fue diseñada y construida en Falda del Carmen, en la provincia de Córdoba en su mayoría por jóvenes ingenieros de las universidades locales.

“Es un equipo con un promedio de 35 años. La formación de estos recursos humanos es un plus que genera este tipo de proyectos de alta tecnología”, comentó al diario argentino La Voz, Jonatan Santarelli, responsable de calidad del laboratorio de integración y ensayos de Comisión Nacional de Actividades Espaciales – Conae.

La industria espacial requiere unos niveles de confiabilidad superiores a los de cualquier otro rubro. “Si se rompe, no podemos ir al espacio para repararlo”, explicó Santarelli. Para este trabajo, hay unos 110 profesionales y técnicos en Falda del Carmen que ahora están construyendo también la antena del Saocom 1B.

La antena del Saocom 1a lo hace diferente a la mayoría de los satélites de observación de la Tierra que utilizan instrumentos ópticos. Las antenas de los Saocom podrán observar el suelo en días nublados y también durante la noche, porque son capaces de enviar una señal de microondas hasta la superficie. Esa onda rebota y es captada de nuevo por el satélite. La señal es capaz de penetrar en el suelo.

Las primeras pruebas de esta tecnología serán realizadas en la sede de la Conae de Falda del Carmen, que también será la base de comando y control para esta misión que durará cinco años. Desde allí, se recibirá el primer contacto y se calibrará la antena del satélite durante los primeros seis meses en órbita.

Luego, el personal de Conae trabajará para tener todo listo y poder recibir las 225 “imágenes” diarias que transmitirá el satélite. “Son unos 30 gigabytes de datos por cada contacto que realiza con alguna antena, no sólo la de Córdoba. Esto es, unos 223 gigabytes por día y cinco petabytes en cinco años”, a La Voz, Mauricio Lange, responsable de operaciones, que cuenta con 50 personas que trabajan en diferentes turnos.

El lanzamiento del satélite está programado para agosto de este año desde la base Vandenberg (EE.UU.), a bordo del mítico Falcon 9 de la empresa SpaceX. En los meses previos deberá superar pruebas que simulan el ambiente hostil del espacio y el lanzamiento: vibraciones, el poderoso ruido de los cohetes, vacío y cambios bruscos de temperatura.

Además, se le instalarán 466 termocuplas (sensores de temperatura) en la zona de su plataforma de servicios y otras 249 en el panel representativo de la antena. Todo ello cableado, para interconectar los equipos y poder recoger las reacciones durante las pruebas. Todo esto ocurrirá en el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa) de Bariloche.

“Por su complejidad, es el proyecto más importante encarado por el sistema científico tecnológico argentino. Es jugar en las ligas mayores junto con la Nasa y la Agencia Espacial Europea”, aseguró Fernando Hisas, jefe de proyectos de la Conae.

Desde Conae, aseguran que los Saocom van a tener un impacto económico importante en la agricultura argentina, porque permitirán ahorrar en la aplicación de fertilizantes y plaguicidas. También servirán para estimar los rendimientos de los cultivos y la predicción de plagas.

Como se recuerda, en setiembre del 2016 Perú también lanzó un satélite de observación PeruSat-1, el cual le ha servido para hacerle frente a distintos problemas como la minería ilegal, el narcotráfico, la agricultura y los desastres medioambientales

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