Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

La moda y la pajarita atómica

El miércoles 22 fue un día curioso en Pamplona. Curioso, porque coincidieron dos personajes en la ciudad bastante interesantes, cada uno en lo suyo. Y su aparición en un mismo día me ha parecido todo un símbolo del mundo de hoy. Por un lado, Covadonga O’ Shea vino a participar en un seminario de Imagen e Identidad en la UN. Por otro lado, Inocencio Arias vino a hablar de la ONU, invitado por Institución Futuro, los vecinos del blog de Carlos Sotelo &Cº, que siempre organizan algo interesante. He llegado a conclusión de que la ONU y la moda nos definen. Al mundo de hoy, quiero decir. Don Inocencio se pasó un buen rato explicándonos con muchísima gracia por qué la ONU no sirve para nada, aunque se supone que él no dijo eso, pero bueno, sí lo dijo. Además, yo llegué a la conclusión de que el día que a USA se le hinchen las narices y se larguen de la ONU, la organización desparecerá. Primero, porque cargan con el 22% del presupuesto, y hasta hace bien poco con el 25%. Y eso que tienen el mismo poder que Rusia y China, que no aportan esa pasta. Segundo, porque el día que se vayan los USA, habrá otros países que –lógicamente- opinen que para qué quedarse. Así que mi pregunta es: ¿de qué vamos por aquí cuando oponemos a Estados Unidos a la ONU? La ONU no es nadie sin Estados Unidos. Una organización inoperante que va de no se sabe qué y muerde la mano de quien le da de comer. Si don Inocencio -que tan amablemente me saludó por las escaleras de la CEN sin tener ni idea de quién era yo, como es lógico- lee esto que estoy escribiendo, me retira el saludo para siempre. Pero… A continuación, nos explicó parapetado detrás de su pajarita y como quién no quiere la cosa, la problemática de Corea e Irán. Espeluznante. Vino a decir que el tratado de no proliferación nuclear se convertirá en papel mojado en breve gracias a Irán y Corea. Porque lógicamente, una vez la tengan ellos, se lanzarán a por ella todos los demás. Y hablo de la bomba, no de la energía. Y lo peor de este asunto es, según él, que no parece especialmente alarmista, que lo más seguro es que armas nucleares caigan en manos de terroristas antes o después. Insinuó incluso que Corea podría vender armas nucleares a terroristas, y no lo dijo, pero supongo que todo el que sepa algo del asunto habrá pensando en Hizbulá e Irán, que es lo que tiene a los judíos algo acogotados. Una bomba nuclear imperfecta o sucia –no sé cómo la llamó- puede introducirse fácilmente en un país, ser lanzada en una ciudad de unos tres millones de habitantes, devastarla y cargarse a unas 540.000 persona, además de los heridos. Y lo dijo sin inmutarse, y a mí se me encogió el estómago y no se me ha desencogido hasta hoy por la mañana.
Y mientras tanto, por la mañana, Covadonga O’ Shea clausuraba el seminario sobre Imagen e Identidad. La obsesión de nuestro mundo Occidental. No tengo nada contra la moda o la imagen. Me parecen temas interesantes, aunque se han banalizado hasta un punto realmente inaguantable. De Covadonga O’Shea, lo más interesante me parece su carrera. Una mujer rompedora que en los años 50 decidió montar una revista de moda, y consiguió colocarla entre las más importantes del sector. Espectacular. Pero claro…su tema es la moda. Covadonga y otras personas se dedican con loable esfuerzo a intentar devolver a la moda y la imagen personal el peso antropológico que les corresponde por derecho propio. De momento, sin grandes resultados. Porque… ¿ me puede explicar alguien cómo me puedo tomar yo en serio a un tipo como Galliano? Semejante hortera (y que nadie me diga esa cursilada de que lo “descalifico”, por favor, lo estoy insultando, nada más) es uno de los grandes gurús de la alta costura. Y se le nota a la alta costura que ha caído en eso. Yo de mayor quiero ser así de lista. El tipo con peor gusto de la tierra, si quitamos a Alexander MacQeen o como se escriba, sacándole la pasta a todas la ricas del planeta a base de hacerles sentir el vértigo de vestir “atrevido”. Es decir, de convertirse en unas horteras por una noche, pagando un pastón alucinante. Es que necesitan sensaciones fuertes en su vida, todas esas que no saben cómo gastarse el dinero que les sobra.
Vamos, que mientras un equipo de de países canallas se carcajean de la ONU, un equipo de listos se carcajean de nuestra imagen y de nuestra identidad. Nuestro mundo, peligrosamente banal. Maria Teresa Fernandez de la Vogue y la Alianza de Civilizaciones. Me recuerdan a Maria Antonieta, la reina que se disfrazaba y mataba el tedio de su vida mientras los revolucionarios preparaban su muerte y una de las revoluciones más sangrientas de la historia de Occidente. Esa que desembocó en los totalitarismos salvajes del s.XX. Maria Antonieta no supo ser reina hasta la hora de su muerte, pero hay que reconocer que supo morir con gran dignidad. Lo que yo no sé si eso es un gran consuelo…

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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