Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

Nuestro derecho a ser españoles

Había mucha gente. Muchísima. La patética exactitud de la cifra aportada por la Delegación del Gobierno de Madrid, y el interés de medios como El País o el gratuito 20 minutos en minimizar la cifra de asistentes, nos dan la medida de lo que les ha molestado la manifestación. La quinta, y no baja la afluencia. Había muchísima gente joven de toda España. Llovía. Y sobre todo, había muchísimas banderas de España. España es el único país del mundo que se avergüenza de su bandera. El sábado, la gente comprendió que la bandera es patrimonio de todos, y que todos la pueden usar si les da la gana. El sábado, la gente fue a manifestarse convocada por la AVT. Pero también fueron a reclamar ante Zapatero su derecho a ser españoles. Asombroso, pero cierto. A los españoles nos han quitado el derecho a ser españoles. Zapatero va camino de cargárselo todo y de convertirse en el dictador encubierto de un territorio fragmentado, pero todavía persisten ciertos restos de independencia judicial –pocos-, algunos medios libres –pocos-, y una Constitución a la que todavía le queda algo de contenido –muy poco ya-. Los ciudadanos no son iguales ante la Ley: solo algunos pueden robar y matar impunemente, pero más o menos tenemos cierta protección, incluso, a veces, tenemos protección policial. Alguna posibilidad nos queda de expresar nuestra voluntad, sobre todo en las urnas. Pero las encuestas muestran un apoyo importante al PSOE, y el Congreso apoya al PSOE. Entonces, ¿cuál es la España real? ¿Esa España que se odia, que se autodestruye, que corre sin freno hacia la desaparición? ¿Esa España que considera innecesaria toda lealtad, que desprecia su propia cultura y desconoce su origen, que rechaza cualquier forma de autoestima o de creación de un proyecto de futuro viable, común y solidario? ¿Esa España deconstruida y banal donde campan a sus anchas todo tipo de miserias, rendiciones y crímenes, en nombre de no se sabe qué? ¿Esa España que dilapida su patrimonio y reduce a cenizas sus valores en una huida loca y sin objeto? ¿O es otra la España real? Quizá la España real sea la de esos millones de españoles –jóvenes y viejos- que a lo largo de esta legislatura intentan levantar su voz para reclamar algo muy simple: quieren seguir siendo España, quieren apoyar a quienes han entregado su vida por España, quieren tener un proyecto educativo de calidad y sensato, quieren una sociedad fundamentada en valores claros, quieren igualdad ante la ley, justicia, libertad, derecho a participar en la construcción de un futuro mejor para todos. Por eso salen a la calle, en ríos pacíficos aunque desbordados, insistentemente. Quieren que se escuche su voz. No es tanto pedir, y menos en una democracia. Yo no creo en las dos Españas. España es rica y variada, como sus gentes. Más bien me da la impresión de que los ciudadanos se han divorciado de sus políticos y de sus intelectuales. Quizá tenga razón José María Carrascal: los políticos están tan alejados de los ciudadanos, que van por libre. Y pone el ejemplo de Canadá, ese país en el que los independentistas del Québec ya han convocado dos referéndum en los últimos años, y han perdido los dos. Pero insisten en su locura, como si los del Québec no supieran lo que quieren. Curioso. Por desgracia, no parece tampoco que los intelectuales o las Universidades sean capaces de reflexionar sobre todo esto y de dar respuestas adecuadas. Son también mundos aislados, centrados en el pensamiento único y lo políticamente correcto. Y luego, solo ofrecen a los ciudadanos demagogia barata y latiguillos publicitarios. Algunos se dejan engañar. Otros pasan de todos. Otros han iniciado su movilización cívica, con intención de hacerse escuchar.
¿Y cuál es la verdadera España?

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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