11 de diciembre de 1987. Los españoles compran con la lotería de Navidad un cachito de esperanza. Supongo que en la familia Alcaraz también se compra algún décimo, “por si toca”. No son lo que se dice ricos. Francisco José es peluquero. Su hermano menor aprende el oficio en Zaragoza, cobijado en un cuartel. Tiene una hermana casada con un guardia civil.
No puedo imaginar lo que se siente cuando te dicen que una bomba ha matado a tu hermano de 17 años y a tus sobrinas gemelas de tres años. No puedo imaginar lo que se siente cuando te dicen que tus hijas de tres años y tu cuñado de 17 han muerto por una bomba. No sé qué recursos morales o psicológicos puede tener un humilde peluquero de un pueblo de Jaén ante eso. No sé cómo se vive con eso cuando se es artificiero, o esposa de un artificiero. No lo sé. Tampoco sé qué se puede sentir cuando ves a uno de los autores del atentado, a Josu Ternera, cómodamente instalado en su escaño del Parlamento Vasco, riendo junto a Otegui, formando parte de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, viviendo de tus impuestos.
ETA ha asesinado a 25 niños, algunos de ellos bebés. También ha asesinado a muchos jóvenes. Entre ellos, a las dos sobrinas de tres años de Francisco José Alcaraz y a su hermano pequeño. Éste es el primer y más grave pecado del actual presidente de la AVT.
Francisco José Alcaraz, acuciado por el recuerdo de su hermano y de sus sobrinas muertas, decidió un día ponerse a ayudar. Supongo que tampoco fue fácil la recuperación de su hermana y su cuñado. Se hizo de la AVT. Cuando nadie quería ser presidente de esa asociación, él aceptó el reto. Se metió en un buen lío. Éste es el segundo gran pecado de Francisco José Alcaraz.
Nadie te enseña a ser presidente de la AVT. El puesto no lleva un libro de instrucciones incorporado. Pero sucedió que Aznar -con sus muchos errores- llevó a cabo una gran política anti-terrorista, gracias a Jaime Mayor Oreja. Su Gobierno reconoció a las víctimas lo que nadie antes les había reconocido. Estuvo a punto de terminar con ETA, porque acertó con la estrategia, tras una negociación fallida. Habíamos encontrado el camino. Las víctimas entendieron eso de maravilla.
25 niños muertos. Ortega Lara dos años en un zulo esperando la muerte. Miguel Angel Blanco…
Francisco José Alcaraz, como todos nosotros, no entiende lo que sucedió cuando ZP llegó al Gobierno de España. Nadie lo entiende. Las víctimas se desesperan ante el retroceso inesperado de la política anti-terrorista. Ellos saben mucho de todo eso. Saben que es imprescindible terminar con el entorno político de ETA para acabar con ETA. Saben que negociar es letal para el Estado. Saben que todo esto traerá consecuencias que la sociedad actual, cómoda y cobarde, no quiere ver.
Así que las víctimas vuelven a cargar con el peso de España sobre sus espaldas. Se ponen en pie con su dolor y su dignidad. ¡Ya han dado tanto por todos nosotros!…pero vuelven a asumir ese peso que nadie quiere llevar. Éste es el tercer gran pecado de Francisco José Alcaraz.
Recuerdo la segunda manifestación que convocó la AVT en Madrid. Hacía mucho calor. Cogí mi cochecito y me fui para allá, sola. Pensé que no íbamos a ser muchos. En Madrid me esperaban mi hermano y mi cuñada. Muchos madrileños estaban disfrutando de la piscina y no se molestaron para nada, por supuesto. Pero otros muchos sí…y esa fue la gran sorpresa. Las bocas de metro escupían gente, y más gente. Las calles se llenaban de una multitud acalorada y cansada que buscaba la sombra. El asombro era unánime. ¡Somos muchos! gritaba yo entusiasmada al ver el gentío. ¡Somos muchos! respondían cientos de miles de ciudadanos, tan asombrados como yo.
Desde entonces, ya no hemos vuelto a dejar solos a las víctimas del terrorismo. Ellos tocan a rebato y una multitud tranquila acude, con frío o con calor. Haber conseguido esta movilización cívica increíble, siendo un simple peluquero de Jaén, es el peor y más imperdonable de los pecados de Francisco José Alcaraz.
Por eso, el día 29 de noviembre, Francisco José Alcaraz va a ser juzgado en Madrid. Pondrán las excusas que sea, pero es por eso, solo por eso.
ZP y sus gentes son cobardes y mezquinos. ZP negocia con los asesinos de niños, y lanza toda la fuerza del Estado contra Alcaraz, toda la maquinaria de calumnias con las que se gana el sueldo Pepiño, que cobra 6000 € al mes por ocuparse de esas cosas. El miserable, impresentable y hortera intelectual Bermejo y unos presuntos euro- juristas se ocupan del resto. La España indigna se baja los pantalones ante Josu Ternera, y odia al peluquero por recordarle su cobardía.
Por eso, va a ser juzgado Alcaraz.
Mucha gente en internet calumniará a las víctimas el día 29. Puro nazismo. Los matas y luego acabas con su fama. Siempre fue así: volvemos a los años del hierro. Suarez sacaba los féretros por las puertas traseras. Un asesinato de un policía ocupaba un pequeño recuadro en la portada del Diario de Navarra (ya entonces…) La izquierda coqueteaba con la ETA (ya entonces…), y para eso silenciaban a las víctimas. Pensábamos que esa negra y terrible página de la historia de España había pasado.
Pero ¡qué va! Volvemos a las andadas. Me gustaría que ZP, la mirada positiva, fuera capaz de mirar a Ortega Lara a la cara. Ellos dan su vida por nosotros, y nosotros permitimos esto. ¿Qué tiene de respetable todo esto? ¿Cómo me pueden pedir que me calle y lo acepte? ¿Cómo se puede vivir así? Pero se puede, es obvio. La gente está encantada con ZP, con Pepiño, con Bermejo, y con Cándido, y con Rubalcaba.
A Cándido, incluso hay quien lo invita a conferencias como experto antiterrorista.
Es repugnante. Damos asco.
