Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

Navidad, dulce Navidad

Yo me creo lo del Niño Jesús. Todo. Ya sé que en el mundo en el que vivimos, esto suena fatal y puede provocar todo tipo de reacciones adversas. Te suelen llamar idiota. La vida es así. Pero lo mío es un clásico, y le lleva pasando a un montón de gente desde hace 2000 años. Algunos va, y nos lo creemos. Otros se creen otras cosas más increíbles, …

Ya sé que no soy una cristiana ejemplar, porque me meto cruelmente con ZP, y eso, dicen que no es muy cristiano(Es más, algunos dicen que es un gran pecado, pero yo creo que esto es solo un rumor) Y me río de los concetos de Pepiño. Y me burlo del Olentzero y de los nazionatas. A ver si este año me vuelvo mejor y Pepiño empieza a parecerme más listo (Lo dudo mucho). Lo intentaré mirar con más cariño, en cualquier caso. No sé, a lo mejor el hombre dice algo interesante este año… no hay que desesperar.

El caso es que sea yo buena o mala cristiana, el Niño Jesús, el Hijo de Dios, nació en Belén. Y esto es la bomba, porque Dios mismo se hace hombre para venir al encuentro de los hombres. Así que a los que creemos en este Niño Dios, y en la gran noticia que su nacimiento supone, nos parece que hay que celebrarlo por todo lo alto. Porque es un gran acontecimiento. Y aunque ya sabemos que Jesús nació pobre y no hay que pasarse en el gasto, pues te estiras un poco en estas fechas.

Lo de creerse la Navidad tiene unos cuantos inconvenientes, pero en estos días es una ventaja innegable. Una sabe qué celebra. Una sabe por qué corre estresada perdida para agasajar a la familia, buscando un detallito para cada uno, buscando comida rica, barata, diferente y no muy trabajosa (Un milagro. Eso sí que no existe). Una sabe por qué se dedica a montar un follón tremendo en su casa, al mismo tiempo que monta el belén, para intentar imposibles momentos de recogimiento. Una sabe por qué se deja la pasta en que los demás pasen un buen rato, mientras ella acaba molida. Una tiene una razón para la Navidad. Y tiene su encanto, aunque a veces te supere la situación.

Lo que no sé bien es qué razones pueden tener para meterse en semejante follón los que no creen en la Navidad. Supongo que los abuelos y los niños… ¿no? Imagino que debe ser algo de eso, porque a ver qué padre, por ateo que sea, tiene el valor de quitarle a su hijo los Reyes Magos. Lo comprendo. Es una incoherencia muy normal y llena de cariño. La vida es así. Estas incoherencias tienen su encanto, y hacerse el loco de vez en cuando no viene mal.

Supongo que en algunas casas, la Navidad será una pesadilla. Lo imagino. La Navidad siempre da un poco de pereza, nos pilla cansados, exige un pelín de sacrificio, así que si no te crees lo del Niño Jesús y no estás por la labor, el obligado encuentro familiar puede convertirse en un infierno. En un absurdo infierno sin sentido. Es una pena.

A mí me gusta la historia del Niño Jesús en su conjunto, y me apasionan los Reyes Magos. Soy una incondicional (Tranquilos, este año no toca meterse con esa horterada llamada Olentzero. Ya lo ha hecho otro blogero, y no voy a repetir). Los Reyes Magos me parecen unos tipos simpatiquísimos y soñadores, que se lanzan a un viaje imposible detrás de una estrella. No pueden ser más misteriosos ni más amables, los tres astrólogos escuchadores de ángeles y de sabios. Me parecen maravillosos. Y me parece increíble y encantador que todos los medios de comunicación de este país se pongan de acuerdo para no romper la ilusión de los críos, y digan eso de que “sus majestades los Reyes llegan a España”…y demás gracietas para que no se entere el niño que está viendo la tele.

Enfin, que por mucho que a tantos les moleste el consumismo y la locura que parece entrar a todo el mundo por estas fechas, la Navidad llega año tras año inexorable, con todos sus defectos y todas sus virtudes. Y como lo que ofrece sigue siendo un sueño que parece imposible, una aspiración nunca colmada, despierta tantas nostalgias e inquietudes como alegrías. Es como la vida misma, una mezcla de luz y sombra, de sentimientos encontrados. Pero es Navidad. Y mañana tengo que poner el belén, que siempre acabo dejando todo para el último día. Y la verdad es que me hubiera gustado conocer a esos tres Reyes Magos: tenían que ser unos tipos interesantísimos.

Así que, ¡¡¡Feliz Navidad!!! … y que los Reyes Magos os traigan muchos regalos…que ya sabéis que son tres…no como otros…

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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