Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

Reconstrucción

La Unión Europea surgió de la más terrible guerra que Europa había sufrido jamás. Las guerras mundiales habían sobrepasado todos los límites del salvajismo. El resultado fue la absoluta devastación de todo un continente y de toda una cultura. La posguerra fue terrible. En Alemania, una población literalmente aplastada por los rusos y paralizada por su propio sentimiento de culpa, se encontraba en un auténtico estado de choc, sumida en la miseria y el hambre. Italia vivía un estado próximo a la guerra civil, en la que se jugaban caer en el bloque occidental o en el comunista. Francia ocultaba las vergüenzas de su miserable colaboracionismo imponiendo la moda de la cultura de izquierdas: Marguerite Duras, amante de un oficial alemán y colaboracionista, se pasó con armas y bagages al comunismo y al pensamiento único para salvar la melena. Mitterrand salvó algo más: llegó a la presidencia. Los americanos vendieron media europa a Stalin, que se encargó de provocar más muertes en el mundo, solo en su mandato, que todas las religiones a lo largo de toda la historia

En ese panorama de destrucción material y humana, de perversión de todos los valores, surgen dos curiosas figuras políticas. Robert Schuman y Konrad Adenauer. Del saber hacer de ambos, y de su sentido de la política y del bien común, surge la idea de una Europa unida, sin fronteras, pacífica y pacificadora. Comienzan poco a poco, y ponen esa nueva Europa bajo la protección de María Inmaculada de una forma sutil: la bandera es un símbolo mariano. Ambos tuvieron grandes aciertos y errores. Pero Schuman fue el gran urdidor de una paz duradera y sin venganzas, y Adenauer fue el artífice del milagro Alemán. Ellos levantaron Europa de una crisis mucho peor que la que ahora padecemos. Pagaríamos en Occidente ahora por tener líderes así.

Adenauer decía: «Cuando los políticos no tienen la capacidad de gobernar, crean las comisiones». Y también decía: «Sólo quedó una vía para salvar nuestra libertad política, nuestra libertad personal, nuestra seguridad, nuestra forma de vida, desarrollada desde hacía muchos siglos, y que tenía como base un concepto cristiano y humano del mundo: una firme conexión con los pueblos y países que tengan las mismas opiniones que nosotros sobre estado, persona, libertad y propiedad».

Creo que de cara al 7 de junio, además de votar, deberíamos leer los escritos de estos dos grandes hombres y algo de historia de la época. Quizá así empezáramos a comprender lo que nos jugamos en Europa y por qué tenemos que defender nuestros valores sin complejos.

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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