Van a beatificar a Don Álvaro. Es una buena noticia en medio de tanto desánimo. Frente a la traición a todos los niveles de tantos presuntos servidores del Estado, Don Álvaro era la lealtad hecha persona. Le puede a uno gustar el Opus o no, pero de Don Álvaro no se podrá decir que fue desleal. Saxum, la piedra donde me puedo apoyar. Eso decía de él San Josemaría Escrivá. Frente a tanta ignorancia, prepotencia y falta de humildad, Don Álvaro era un hombre inteligente, bien preparado, culto y profundamente humilde. Frente a tanto amargado incapaz de ver otra cosa que sus frustraciones,y que intenta aparentar lo que no es mientras se reconcome por dentro, Don Álvaro era un tío alegre, lleno de sencillez y aboslutamente transparente. Era transparente para Cristo, y era una transparencia de Cristo. Murió a sí mismo, entregó su vida, y encontró La Vida. Fue un siervo bueno y fiel.
Yo lo conocí personalmente. Una vez le escribí una carta con una pequeña sutileza -por si la pillaba- para que estuviera atento. Y vaya que si lo estuvo. La leyó y tomó nota. Una carta de una mindundi de 28 años perdida en el culo del world le pareció importante. Y captar mis indirectas también. ¡Qué grande era en su inconmensurable sencillez! Nos hace olvidar nuestras mezquindades y pequeñeces y aspirar a ser mejores. Nos hizo llorar el día de su muerte. Nos hizo soñar cada minuto de su vida. Hermano mayor, bueno y fiel. Roca donde todos nos apoyamos.
Gran idea beatificarlo en Madrid. España necesita su protección, Madrid necesita su alegre exaltación. No te olvides de nosotros, Padre, Hermano, Amigo. Recuerda que aquí abajo se hace duro el camino. No nos abandones nunca.
