La convención del PP ha sido tal y como se esperaba: mucho ruido y pocas nueces. Pucheritos porque no quieren reconocer que han claudicado ante ETA, Gallardón diciendo que no le moverán de su reforma de la ley del aborto, y vagas promesas sobre futuras bajadas de impuestos. Wert en el tanatorio de Madrid.
El PP y las víctimas que lo apoyan no quieren reconocer lo sucedido con ETA. Las víctimas porque ya están cansadas de tanto pelear –y yo las entiendo-, y el partido porque sabe que ése es un tema sensible en el que VOX gana por goleada. El querido ministro del Interior, que un día dice que nos tendremos que acostumbrar a vivir sin ETA –que tiene narices-, y al día siguiente que ETA sigue ahí, está pero con cara de acelga. Se ve que lo quieren enseñar poco, como a Wert. Enseñan a “sus” víctimas de ETA. A Dª Esperanza le han permitido que realice su pequeño numerito liberal acompañada de Guindos porque así parece que existen. La realidad es que como han perdido -al menos esta batalla-, les dejan que digan lo que quieran.
Para levantar Catedrales hay que tener convicciones, decía Heine. No bastan las opiniones. El problema del PP actual es que Gobierna para lo que ellos consideran que es la mayoría social española. Los del PSOE dedican todo su esfuerzo a cambiar esa mayoría y a tenerla siempre a su favor, con leyes doctrinarias y campañas sociales, con planes educativos, con movilización. Les importa un bledo lo que piensen los españoles: hacen que piensen lo que ellos quieren. Y lo consiguen. Los del PP dedican su tiempo a intentar averiguar cómo piensan los españoles y a intentar darles lo que quieren. Se supone que es lo correcto. El problema es que los españoles han votado a un partido que se supone que no es el PSOE. Es una locura.
España necesita ser levantada como una Catedral. Con tenacidad, con amor, con convicción. Con esfuerzo y sacrificio. Con talento y belleza. Con alma.
Necesitamos constructores de catedrales. La pregunta es, ¿cómo se consigue eso? Yo no lo sé. Pero tengo la seguridad de que no saldremos adelante sin ellos.
