Cuando el amor es la virtud de la caridad (y II)

Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Abe Toshiyuki en abety-art.com)(*)

-“¡Carlitos, cópiame doscientas veces no debo hablar en clase!”. Así se lo dijo en un montón de ocasiones el Hermano “babero” (fraile de san Juan Bautista de la Salle), al que, menos estudiar, hacía de todo. Las palabras escritas en Camino-imprescindibles para éste (y II)-, no las escribiré tantas veces. Sólo una más: dos en total con las mismas referidas en el artículo anterior. Doscientas las escribiría si, con ello, fuera más y mejor entendible lo que trato en esta segunda y última parte. Porque, aun habiendo sobrada “materia”, renuncio a una tercera.

“Si pierdes el sentido sobrenatural de tu vida, tu caridad será filantropía; tu pureza, decencia; tu mortificación, simpleza; tu disciplina, látigo, y todas tus obras, estériles”. Sí, si, monsergas… ¿Acaso no recuerdan las aventuras y desventuras de los componentes de una ONG en su travesía del desierto, para interceder, creo, por unos rehenes de piratas? Nunca podré afirmar, ni se me ocurrirá hacerlo de que aquello fuera una cosa tonta; aventura nada más o simple experiencia o reto como el que su meta, terrible, es escalar los “ochomiles” del Himalaya. Pero sí insinúo, que la expedición dicha fue una atractiva aventura en busca de atractivas dificultades. Por supuesto que el fin era noble y encomiable; como lo son los de otras tantas ONG,s que acuden en socorro del necesitado en países “exóticos”.

Mi duda, ¿razonable?, es: ¿habrá o no amor en tales expediciones sumamente benéficas? Según este planteamiento, cualquier ser humano que verdaderamente sea “humanitario”, les contestará-como ahora muchos de ustedes- con un ¡sí! sin vacilar. Pero ¿contestarían lo mismo si les preguntara ¿Habrá “Caridad” en las mismas expediciones…? No sé ustedes, porque permítanme que les ponga la cara de haba de la incertidumbre. Mas si subo la vista arriba en busca de las palabras de san Josemaría, veo que dicen: “Si pierdes el sentido sobrenatural de tu vida”… Se me quita la cara de haba y les contesto enseguida con un prudente: “Pues, permítanme que lo dude”. Que es una forma suave de decirles, “que si no hay Amor a Dios en estas meritorias expediciones “humanitarias”, serían buenas en sí mismas, “pero” a falta de Amor: Caridad; sin sentido sobrenatural. ¿Filantropía…? Pues sí. Pura y meritoria filantropía humana. Mas ¡ay!, sólo desde el punto de vista humano: humanitario. Que no es poco.

Aunque de lo que aquí y ahora tratamos es, que sin Caridad-Amor, es insuficiente. O sea, para el de verdad cristiano, incompleta. En el mensaje para la Cuaresma 2013, dice al respecto Benedicto XVI: “A veces, de hecho, se tiene la tendencia a reducir el término «caridad» a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el «servicio de la Palabra». Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana. Como escribe el siervo de Dios el Papa Pablo VI en la Encíclica Populorum progressio, es el anuncio de Cristo el primer y principal factor de desarrollo. La verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre. En definitiva, todo parte del amor y tiende al amor”…

Tuve ocasión de preguntar a un expedicionario a un país paupérrimo del tercer mundo: ¿Pero tú crees en Dios?; ¿lo que haces allí- insistí- es viendo a Dios en el cuerpo desnutrido, pero con un alma como la de todo ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios…?

-Mira, me dijo: ¡Pamplinas! -. Hago una buena obra con mis semejantes y creer o no en Dios me trae al pairo. Retornó a mi rostro las “cara de haba”. Ahora sosegadamente me pregunto: ¿entonces es, o no es buena, la labor de esas ONG,s? Y me respondo, sin coincidir tal vez con muchos de ustedes sin que passse nada. Humanitaria, humanamente, la labor es merecedora de los máximos elogios. Sin duda. Peo si vuelvo a san Pablo (ver-si les pete- artículo anterior) en su “Canto a la Caridad”, y a san Josemaría, he de decirles que, cara a Dios, como corresponde a los cristianos, insisto, es sólo amor. Filantropía. “Sobrenaturalmente estéril”.

Ante este razonamiento, uno de los expedicionarios, instruido él, me replicó ¿Pero es que acaso no sigo el “Mandamiento del amor” resumen y clave de los diez de nuestra religión católica? E insistió: ¿no fue el propio Cristo quien dijo “Que os améis unos a otros…? Y sonrío con expresión de triunfo e incluso añadió:

-¿Es que acaso no es amor esto que hemos hecho, pasando mil y una calamidades? Pues si esto no es amor al prójimo, añadió contundente, “¡que venga Dios y lo vea!”. Creo que no fui yo quien dio la respuesta ni, por supuesto hubo aparición de ángeles, ni revelaciones extraordinarias. Simplemente, palabras inspiradas en algo tan sencillo como son las palabras de Cristo en los Evangelios: “Como Yo os he amado”. No se dio por vencido:

– “Pues no se hizo hombre y nació”…, concluyó-instruido él- satisfecho. Además de al relativamente reciente Catecismo de la Iglesia Católica, hube de recurrir al más conocido de cuando nuestra común niñez del padre Astete: “Servir y amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”.

-¡¡Aaah…!! Como quedó clara su instrucción en el citado Catecismo, me permití añadir:

-¿Acaso no recuerdas una de las preguntas y respuestas que, por más largas, tanto nos costaba memorizar? Y enseguida:

-“¿Pues cómo se obró el misterio de su Concepción? : En las entrañas de la Virgen María formó el Espíritu Santo de la purísima sangre de esta Señora un Cuerpo perfectísimo, crió de la nada un Alma y la unió a aquel Cuerpo; y en el mismo instante a este Cuerpo y Alma se unió el Hijo de Dios; y de esta suerte el que antes era sólo Dios, sin dejar de serlo, quedó hecho hombre”.

Sin ser absolutamente preciso, pues de tonto ni un pelo, aún añadí:

-Si `Dios es Amor´ (asentía con la cabeza arriba y abajo) antes y después de que su Madre le diera a luz, ¿no es ésta la respuesta a `Como Él nos ha amado´? Si se hizo hombre sin dejar de ser Dios-aún recalqué- ¿no amó a los pobres, a los enfermos, a los niños, a los más necesitados, en fin, como Dios y hombre?, ¿no es en definitiva Amor (con mayúscula) lo que Dios nos pide? Es decir, finalicé -¿excesivamente contundente?- sin perder el punto de vista sobrenatural?

Ante un rostro cariacontecido, sentí haberme, posiblemente, pasado.

-¿Entonces…? Preguntó.

Imposible eludir la respuesta sin irme por las ramas. Con la mayor naturalidad y no sin cierto “apuro”, le dije el truco que no es tal.

-Es que “los niños y los enfermos, son Él”. “Y el que diere de beber a uno de estos pequeños sólo un vaso de agua fresca, en razón de discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa”. O bien: “El que recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe”.

No, no creo haber cometido reiteración ni redundancia en el enunciado. Bueno, excelente, buenísimo el amor. Pero cuando éste es Caridad (por amor a Dios), es aún mejor “como la guinda sobre el pastel”. Más. Muchísimo más. Para el cristiano, “que de verdad lo sea”, el solo amor humano (filantropía), no es “el completo” (como le llaman al “café, copa y puro”). Sin olvidarnos de la “pureza-decencia”; ni de la “mortificación-simpleza”, ni de la “disciplina-látigo”. Y vale. Porque “Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista”. Y creo haberme quedado a un paso de esto, referido a la Cruz y la Iglesia, dicho recientemente por el Santo Padre en la primera homilía dicha como despedida a los cardenales del Cónclave, que con la inspiración del Espíritu Santo-Dios, lo eligieron.: “Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG (Organización No Gubernamental) de piedad, pero no en la Iglesia, esposa del Señor”.

Santo Padre Francisco, que no sin satisfacción he de decir que es el nuevo Romano Pontífice.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8510/8562834816_6d9c727427_b.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído