Por Carlos de Bustamante

( Los bolos, Guipúzcoa. 1914. Óleo de Joaquín Sorolla)(*)
Me gustaría conocerlo. “Páice” majo. Con su gorra. Seguro que también duerme con ella puesta. Es “vascorro”. Ingrediente de “todos los cocidos”.
Aunque demore un poco tratar sobre el sujeto en cuestión-que les anticipo no es el desgraciado Bolinaga-, me pete narrarles un suceso intrascendente, pero que al mentar la gorra, se me “vinon a las mientes”: de los hermanos-¡otra vez ellos en el candelero!- y sin que a “denguno” les “repunara” el vino-, al segundo en particular “pái” que junto a varios amigos le llamaba, por entonces, más de la cuenta.
Era una noche de “ivierno”. Después de celebrar en condiciones lo que fuere y que el relator es “inorante”, acudió la cuadrilla, festiva, en “ca” el señor Benito, el cuadrero de la Dehesa. Llaman con estrépito a la puerta. Sobresaltada y envuelta en una manta, les abrió “a escape” la buena mujer del cuadrero. Penetraron en tromba hasta “la habitación”. Sobre la cama, rústica, de matrimonio bien avenido, el sr. Benito, dormía como un bendito-con perdón por la cuasi redundancia- tapado hasta cuasi las cejas. Del bulto menudo, porque no era sobrado de carnes, se le podía distinguir solamente la cabeza. Pero “nian” eso. La tenía cubierta con la gorra: el “nacional” cubre cabezas. Sin rebullir siquiera, abrió una miaja un solo ojo al tiempo que exclamó:
-¡jJustinaaa, échales vino! Cerró el ojo abierto bajo la gorra (el nacional cubrecabezas) y prosiguió con “quisió” qué dulces sueños. “Inorante”(¿) de la visita y de lo que a los forasteros (¡) les llevó a visitar su casa a horas intempestivas.
A lo nuestro:
¿Acaso no lo vieron? Es un señor bajito él; a una nariz pegado él bajo la gorra. La que, como el señor Benito, no se la debe quitar “nian pa dormir”. Aparece como por encanto, a la vez que encantado, “sigún” se mueve entre todos los corrillos nacionalistas vascos y proetarras (ganas me dieron de escribir nacionalistas vascos y/o proetarras). Está en todas partes. Sonrojadito él, pegado a una nariz él. Él siempre sonriente. Feliz “entre los suyos”. Como pez en el agua. No se posan sobre él las cámaras; pero lo vemos siempre. Aunque sea de refilón ¿Saben ustedes quién es nuestro personaje, el señor (tío) de la gorra? Chapela en esa querida Región de España: nuestras Provincias Vascongadas. Pues yo tampoco. Pero ahí está siempre. De corro en corro como “moscae cojoncianus”. Molesto díptero, digo, con el curioso nombre científico.
No se pierde ni una (él; con o sin mosca) ; y como la televisión tampoco, ahí está siempre. Como perenne huésped en nuestra propia casa. Refranero: sabiduría popular: “Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan”. De pesadilla. Moscae cojoncianus.
¡Que alguien me ayude! No es De Juana Chaos- ¿qué será del tío ése?-; tampoco es cabeza de partido, ni de sindicato alguno, que yo sepa. Tampoco Pachi. Pero ahí está. Siempre. Como es una de mis pesadillas, les ruego, relativamente en serio, que si alguno de ustedes sabe quién es el señor (tío) de la gorra, me lo haga saber. Favor que les pido, por el que les quedaré eternamente ¡haaalaaaa…! agradecido.
Y porque convaleciente de una pequeña intervención quirúrgica, no me pete continuar, me volverán a sufrir, si Dios es servido, en el próximo artículo de “ quisió” el tema.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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