Rincones con fantasma. 26. La Casa de Orates, las Carnicerías y Cantarranas

Por José María Arévalo


(La Casa de Orates si se hubiera conservado. Su aspecto tras la reconstrucción por la inundación de 1636, que se lo llevó por delante, corresponde al dibujo realizado por
Ventura Pérez) (*)

Ya en la “Zona de la Catedral”, tras referirse ampliamente a ésta, como vimos en el artículo anterior, Juan Carlos Urueña aborda, en su libro “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, que estamos reseñando, la reconstrucción del próximo a aquella y ya desaparecido Hospital de los Inocentes o “Casa de Orates”, así como la inundación de 1636, los vestigios de las Carnicerías y la zona de Cantarranas, donde empezó el pavoroso incendio que asoló el centro de la ciudad en el s. XVI. Vamos a ver todo ello.

( Reconstrucción de las Carnicerías con su puente y lavadero) (*)

“En la confluencia de las calles Regalado y Cánovas del Castillo –continúa Urueña- se forma como una placita donde estuvo el Hospital de los Inocentes o “Casa de Orates”, manicomio de otros tiempos. Fue gestionado por el Cabildo de la Catedral y no tiene ninguna historia especial por la que destaque, salvo que en la tremenda inundación de 1636 el agua derribó el edificio, pero el Cabildo lo volvió a levantar mejorado. Junto a la Catedral corría el Esgueva, entrando por el puente de las Carnicerías bajo los bloques de casas que formaban la acera derecha de la calle de los Tintes, donde quizá también pudo estar un tiempo “la velería”, aunque algunos autores la sitúan en el puente de Magaña, el siguiente aguas arriba. Las Carnicerías tuvieron aquí, sobre este puente, su primer edificio desde mediados del siglo XV. El estudio de Agapito y Revilla sobre él, recopilado en el libro “Arquitectura y urbanismo del antiguo Valladolid”, nos da un detallado esquema de su historia, al que hay que añadir muchas precisiones aportadas por la obra de M.ª Dolores Merino Beato “Urbanismo y arquitectura de Valladolid”.

Las primeras Carnicerías fueron destruidas por un incendio en agosto de 1587, e inmediatamente el Concejo de la ciudad trató de hacer un nuevo edificio para tan importante servicio, que es el que hemos reconstruido. Larga fue la obra, pues por falta de recursos hasta 1602 no fue terminada del todo. El proyecto original fue, según Agapito y Revilla, obra de Diego de Praves con participación de Pedro de Mazuecos. No queda de él más que el grabado de Ventura Pérez con el que hemos elaborado su reconstrucción, y algunas referencias históricas que alaban su fuerte construcción. El edificio fue derribado a mediados del siglo XIX.

Con la imagen de la reconstrucción de las Carnicerías con su puente y lavadero, comenta Urueña: “Ventura Pérez dejó un comentario al pie del dibujo que ha servido para la reconstrucción: “..en las paredes por fuera unas ventanas tienen sus berjas de madera y otras la quedaron demostrada y tapeadas de ladrillo a correspondencia y las de las berjas ahora las an cerrado de ladrillo asta la metad”.

( En el plano de Ventura Seco todavía se puede ver la Casa de Orates, en 1738, dando nombre a la calle) (*)

“Agapito y Revilla –contnúa Urueña- en sus “Calles de Valladolid” nos da una descripción del sitio: “… en 1788 con motivo de la inundación del Esgueva, se escribía de él: En la misma línea (del puente de Magaña al de Carnicerías) se encuentra un abundante y espacioso lavadero para cuyo resguardo se construyó una gran manguarda de cantería, que debería servir al mismo tiempo para resistir el batiente y llena de aguas…”

La placeta de las Carnicerías se acabó llamando Plaza de la Libertad, y en artículo de este nombre nos amplía Vallisoletvm la información en la revista de Octubre de 2009: “Así que se inició el movimiento de expansión de la villa fuera de la primera muralla, se formó una plazuela que se destinó a la venta de frutas y verduras. La fecha mas antigua relacionada con esta plaza pertenece al siglo XIV, y está consignada en una nota del Becerro, nota curiosísima, de la que se deduce que también en nuestra villa hubo una “puerta del Sol”, que debió ser al final de la calle Platería. Otra curiosidad que expresa dicha nota es la que la plaza que se menciona desde tiempos antiguos era la destinada a la fruta y productos semejantes, viniendo a ser, por tanto, el mercado de abastos el paraje desde la Platería hasta la plaza de la Libertad.

( Dibujo realizado por Ventura Pérez de la fachada de la Casa de Orates) (*)

Se la llamó también “placeta de las Carnicerías” y, en efecto, “plazuela de las Carnicerías” era llamado el sitio donde se vendían las frutas y verduras, porque en ella estaban “las Carnicerías” de la villa, edificio que debió ser de importancia y que se incendió en la noche de 6 de agosto de 1587, habiendo de construirse uno nuevo siguiendo los planos de Diego de Praves, que se concluyó en 1596, aprovechando el solar del viejo.

A la “plazuela de Carnicerias”, la llamaron también “de Chapuceros” por estar al final del tramo de calle de La Libertad que denominaban de esa manera; pero el Ayuntamiento, como hizo con la “calle de Chapuceros”, según se expresó en la calle de La Libertad, de antes, en 10 de diciembre de 1842 varió la rotulación de la plazuela también y la puso el nombre de “plazuela de La Libertad”, como era mas conocida. El 28 de octubre de 1936 se cambió el nombre por el de Plaza de Onésimo Redondo, hasta que en 1979 recuperó de nuevo el original de Plaza de la LIbertad.

Pero sigamos con el texto de Urueña: “Hemos visto que el Esgueva discurría bajo las casas, paralelo a la calle de los Tintes, donde este gremio se serviría de sus aguas, y pasaba a la plaza de Cantarranas. Allí se remansaba formando el hábitat ideal para cientos de ranitas que celebraban su bienestar con bellas serenatas que bautizaron la plaza. En su aspecto histórico, la plaza es de tal importancia que de no ser por ella Valladolid no sería como es hoy. En efecto, en sus cercanías, en alguna de las casas que salían a Platerías fue donde se originó el famoso incendio que en septiembre de 1561 arrasó la ciudad.

Tomemos la crónica que de este suceso dejó Canesi en su “Historia de Valladolid”, por ser de las más ricas en datos: «…domingo 21 de septiembre, día del evangelista S. Mateo, sucedió un grandísimo incendio, en el que pereció la mayor y mejor parte de Valladolid. Fue de este modo: El fuego comenzó a prender 4 horas antes que amaneciese por las casas de Juan de Granada, platero”… En breve tiempo que aun no fueron 6 horas abrasó todo lo que llaman la Costanilla, que hoy es la Platería y el Ochavo, corriendo un aire cierzo muy fuerte, que ayudó al mayor estrago …de este modo caminaba el riguroso inextinguible elemento por 5 partes …De todas las aldeas circunvecinas acudió mucha gente con muchos instrumentos para atajar tanta calamidad. Retiraron a los templos más distantes todas las haciendas. Los plateros echaron el oro, plata, diamantes, joyas y otras alhajas de gran valor, en sus pozos …Los religiosos de San Francisco sacaron el oro, plata y ornamentos que tenían y lo condujeron a sus conventos de religiosas…»

( Dibujo de las Carnicerías, por Ventura Pérez) (*)

Continúa la crónica lamentando las ingentes pérdidas materiales, y congratulándose de que con tal desgracia sólo murieran tres personas. Tras lograr sofocar las llamas la justicia buscó un culpable y, como tantas veces suele suceder, le colgaron el muerto a los forasteros, llegando a apresar a algunos: «…Llegando en aquella coyuntura de Flandes un español, natural de Almagro, criado del conde de Feria, con unos despachos para su amo, le echaron la mano y cargaron tantos muchachos sobre él y le apedrearon con tanta crueldad que fue milagro no le quitasen la vida y al aguacil que le llevaba preso.»

Pero pronto se supo la verdad, y fue que: «…unos mozos traviesos juntaron muchas astillas de la obra e hicieron una grande hoguera para defenderse del aire cierzo, que corría fuertemente frío, y que esparciendo la lumbre con vehemencia creció la llama.»

( Sección del plano de Ventura Seco correspondiente a las Carnicerías, con una pequeña construcción en el margen izquierdo del río, que puede identificarse como el lavadero descrito muchas veces como “caños de la Catedral”.) (*)

() (*)

El incendio nos dejó dos cosas. La más relevante fue el acuerdo que tomó el Ayuntamiento para celebrar una procesión en conmemoración de la catástrofe cada aniversario. No significa esto que como aquel día fue el de san Mateo, quedase como la festividad que hasta hace algunos años se celebraba en nuestras Ferias. La otra herencia que nos dejó el desastre es anecdótica: según Canesi, la posada del Caballo de Troya fue bautizada así en recuerdo del incendio de aquella ciudad griega, hermanándola así con nuestra pobre y chamuscada Pucela.

Sobre Cantarranas ampliamos la información de nuevo con Vallisoletvm, que titula “La Plaza de Cantarranas” un artículo de Noviembre de 2009: “ En conjunto se llamaba “Cantarranillas” al espacio comprendido entre la calle Macias Picavea, Plaza de Fuente Dorada y acera de los pares de la Calle Platería, hacia el Esgueva, del lado de la plaza de La Libertad; el 10 de abril de 1863, se dio a la calleja que bajaba desde la plaza últimamente citada, el nombre de “Calle de Ebanistería”, y quedó con “calle de Cantarranillas” el tramo estrecho desde la de Macías Picavea a la plazuela, y esta con el de “Plazuela de Cantarranillas”.


( Las casas que hoy se alzan aproximadamente en el solar de las Carnicerías. No deja de ser curioso –dice Urueña- que el diseño de las dovelas del arco de su portal sea como el que tuvieron de las Carnicerías) (*)

El nombre estaba justificado por haber pasado por allí el río Esgueva, que iba descubierto, en cuyo cauce las ranas y sapos daban sus acostumbrados conciertos. En la plaza hubo un puente, cerca de la calle de Gallegos, que se llamaba así, “puente de los Gallegos”. También aparece la plaza llamada muchas veces “la Virgencilla”, y debió ser por tener alguna efigie de María, en algún nicho o cosa semejante. En la plaza debió haber un corral que llamaron “corral del Abad”, pues en los autos del Regimiento de 1499 (folio 232 v.) se lee “corral del abad hasta la Costanilla”, y es fácil que fuera una callejuela estrecha que iba desde la plazuela de la Fuente Dorada a la de Cantarranillas, calleja donde se quiso hacer un abrevadero para las bestias a principios del siglo XVI”.

“El gran incendio de Valladolid de 1561” titula Vallisoletvm otro artículo junto al anterior que cita como fuente la “Guía Misteriosa de Valladolid” de Javier Burrieza Sánchez. “El incendio, por antonomasia, de la historia de Valladolid, el del 21 de septiembre de 1561, festividad del apóstol San Mateo, se había iniciado desde la casa del platero Juan de Granada, en la calle de la Costanilla, actual de Platerías, esquina con la de Cantarranas. El viento motivó la rápida propagación en diversas direcciones, produciendo el arrasamiento por las calles Corral de la Copera (Conde Ansúrez) , Malcocinado ( Francisco Zarandona), Especería, Cebadería hasta la Rinconada donde fue detenido, derribando algunas casas que actuaron como cortafuegos. Desde la Plaza del Corrillo volvió a dividirse, atacando las callejuelas y los callejones que rodeaban a la Plaza Mayor, entrando por el convento de San Francisco, casas del Consistorio, calle Jerez (hoy de Jesús), una acera de la calle Empedrada (Caballo de Troya), deteniéndose en el Pasadizo de Don Alonso (en la calle de la Pasión).

Las fuentes no terminan de concretar la duración del incendio. María Antonia Fernández del Hoyo, cuando estudia los desastres que se cernieron sobre la ciudad, apunta que en todo su vigor se prolongó por espacio de unas treinta y seis horas, llegando los focos aislados y los rescoldos hasta el día 23 de septiembre. El pánico invadió el Valladolid mercantil en estas largas horas. En las pérdidas también existía contrariedad en los testimonios. Juan Antolinez de Burgos habló de cuatrocientas casas.

La Relación depositada en la Catedral aumentó hasta 600, cuando en esta área de la villa había unas pocas más (670 casas). Bennasar ha afirmado que en cuarenta y ocho horas de incendio se destruyeron 440 casas. Las pérdidas humanas, sin embargo, fueron muy reducidas, hallándose entre las tres y las seis. Con todo, se consideró que la acción de San Mateo sobre la ciudad había sido benéfica pues el desastre podía haber sido mayor. Por eso, el Ayuntamiento decidió que cada 21 de septiembre, la Ciudad tenía que hacer una procesión general en voto de agradecimiento, por el “infortunio grande de la quema que en esta ciudad ubo”.

La versión oficial hablaba como causa de este incendio de la existencia de una hoguera mal apagada por unos muchachos en un corral de la Costanilla. El Corregidor, según informó a Felipe II, no confiaba en el carácter fortuito del mismo. Más bien pensaba en los efectos de la pólvora para su expansión. Como sospechosos, y sin presunción de inocencia, estaban interrogando a dos o tres franceses para que confesasen. El presidente de la Chancillería ratificaba esta hipótesis, mientras que los canónigos de la Colegiata –cuando todavía no había sido creada la diócesis- rumoreaban acerca de un supuesto grupo de luteranos que se habían vengado de los Autos de Fe de 1559. Ninguna de las propuestas fue profundizada.

La catástrofe fue paliada en parte por la orden de Felipe II de proceder a la reconstrucción de la ciudad (la Corte se había trasladado el año anterior a Madrid), ya que el suceso había dejado grandes explanadas sin construir en el centro de la ciudad, lo que permitió que Valladolid se convirtiese en uno de los centros de desarrollo de los nuevos estilos que se venían desarrollando en España: el herreriano y posteriormente el barroco. A esta etapa de construcción pertenecen la Catedral, la Plaza Mayor o la Iglesia de San Benito. De hecho, la Plaza Mayor está considerada como la primera plaza regular de España.

( La casa más antigua de Valladolid) (*)

Concluimos recogiendo una nota de El Día de Valladolid del 27-12-2002, que tamién incluye Vallisletvm: “ La casa más antigua de Valladolid. La casa ubicada en la confluencia de las calles de Rúa Oscura y Macías Picavea (antes de Cantarranas) fue la única que resistió al incendio de 1561, el cual se inició en las inmediaciones de la misma. Se considera que es el edificio civil más antiguo de la ciudad, construido a finales del siglo XIV.

El edificio consta de local comercial más tres pisos de altura. Se encuentra junto a la iglesia de la Vera Cruz, aunque pertenece al número 2 de la calle Rúa Oscura. En 1999 el Ayuntamiento subvencionó un lavado de cara de su fachada (la cual estaba enfoscada con cerca de 8 centímetros y el yeso se caía a diario, provocando riesgo para los viandantes) pero su estructura original presenta deficiencias al no haberse reparado en muchos años. De momento no consta que el consistorio tenga intenciones de reforzarla”.

Y así concluimos la información sobre el entorno a la Catedral, como han podido ver, bién sabrosa. El proximo día empezaremos con los monumentos que también hay en esta “Zona de la Catedral” , la Universidad, la Antigua, las Angustias. Para varios artículos.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7389/10083867195_f45d337ee9_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7326/10121238335_938ea8ff85_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7449/10083867225_b49011653a_o.jpg
http://farm4.staticflickr.com/3702/10121237825_255058a06e_o.jpg
http://farm4.staticflickr.com/3819/10121238355_1538d31e9e_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7365/10121239125_69649ac7c4_o.jpg
http://farm6.staticflickr.com/5482/10121239475_b490448ff7_o.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7435/10121239875_544b4bc913_o.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído