Arquitectura religiosa olvidada. 11. En Peñaflor de Hornija y Tiedra

Por José María Arévalo

( Iglesia Parroquial de San Salvador, en Peñaflor de Hornija. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

Vamos a ver en este artículo las circunstancias y situación actual de la Iglesia Parroquial de San Salvador, en Peñaflor de Hornija, y la también Iglesia Parroquial, en este caso de San Pedro, en Tiedra, siguiendo el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando. Continuamos en el Partido judicial de Mota del Marqués.

PEÑAFLOR DE HORNIJA

Iglesia Parroquial de San Salvador

( Iglesia de San Salvador, en Peñaflor de Hornija. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

Peñaflor tuvo dos parroquias que dividían su caserío en dos zonas: una al norte, Santamaría, y otra al sur, el Salvador ( P. MADOZ, p. 105). Esta segunda es hoy una ruina. El Salvador fue parroquia hasta 1921 en que fue cerrada y comenzó su desmantelamiento, llegando hasta nuestros días en el triste estado que se describe ( Catálogo Monumental, Mota del Marqués, p. 138. Se muestra una foto de principios de siglo de la cabecera y costado norte. Inventario Artístico de Valladolid y provincia p. 232). El edificio es una iglesia de dos naves, comenzada a construirse entre los siglos XII y XIII, y reformada en los siglos XV y XVI.

El edificio está exento, rodeado por el caserío del pueblo. Desde los pies y hasta su cabecera, donde se encuentra la plaza del Salvador, el espacio entorno al templo se dilata generando un ámbito despejado. En el norte, en el lado del Evangelio, el ensanchamiento ha sido producido por la desaparición del pórtico que protegía la entrada a la iglesia. Seis de las siete columnas que tuvo el pórtico es probable que sean las que están montadas en el humilladero del Cristo de las Eras, a las afueras de la población, dada su similitud: orden toscano ejecutado en piedra calcárea del páramo con basa y tambor liso.

Las partes más antiguas son achacables al estilo románico y primer gótico. Pertenecen a esta época el ábside semicircular, cubierto con cuarto de esfera, y el presbiterio, bajo medio cañón. Ambos elementos se unen por un arco fajón de medio punto sobre columnas semicilíndricas de capiteles tallados a bisel, como en el prerrománico. Los motivos son hojas carnosas. Se coronan por cimacios con banda de circulas con cuadrifolias, decoración también presente en las impostas de la visigótica San Juan de Baños. Las basas tienen garras.

Conectados a la cabecera se insertan dos tramos de proporción 2 x 1 que serían la primitiva nave principal, cubierta por bóveda de crucería con nervios de sección cuadrada, en la forma de las cubiertas cistercienses. Serán de la primera mitad del XlII y es una solución muy parecida al monasterio de Fuenlabradilla en San Miguel del Arroyo. En los muros laterales se abren huecos muy alterados. Entre ábside y presbiterio se sitúa, sobre la clave del arco toral, una espadaña sencilla de un solo hueco apuntado.

( Arco interior en la Iglesia de San Salvador, en Peñaflor de Hornija. . Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

A continuación se desarrolla la nave principal del templo que, en su costado norte, abre portada con tres arquivoltas apuntadas planas.

Las reformas sufridas por el templo en los siglos XV y XVI afectaron a sus naves, sin cubierta desde hace por lo menos treinta años. La nave central y la de la Epístola se comunican a través de un amplio arco de medio punto rebajado, que apoya en la cabecera y la torre. Este tipo de separación de naves está también presente, en la comarca, en la parroquia de Santa Mana de Torrelobatón y es típico de la primera mitad del XVI. En la cabecera de la nave lateral se dispone una estancia que debió constituir la sacristía del templo y comunicar con su cabecera a través de uno de los huecos señalados. Los pies de esta nave se cierran con la torre, haciéndola más corta que la nave mayor.

A los pies de la nave central una pequeña escalera empotrada en el muro nos hace pensar que existió un coro alto que comunicaría con el acceso del primer cuerpo de la torre, iluminado mediante la ventana rectangular con derrame situada en lo alto del hastial.

De los tres cuerpos de la torre situada en la esquina suroeste, a los pies de la iglesia, sólo se mantienen dos en pie. Del tercero, cuya separación se marcaba por línea de imposta que aún existe, conocemos su forma por una fotografía de 1921, donde se identifican arcos de medio punto, coronación por tejado a cuatro aguas y una sencilla espadaña al este. Como es de planta rectangular abre dos huecos de campana a este y oeste, y uno a norte y sur.

( Ventanales en la Iglesia de San Salvador, en Peñaflor de Hornija. .Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

De los cuerpos existentes, el cuerpo bajo permanece hoy cerrado, pero tuvo en otro tiempo acceso desde el exterior, como se desprende de la puerta, con arco ligeramente apuntado, cegada a los pies de la cara oeste de la torre. Sobre este cuerpo existe una estancia cubierta por bóveda de cañón, con bífora de arcos conopiales, partidos por ajimez que se piensa que son obra del XV.

El edificio, todo en piedra, manifiesta en sus muros variados despieces de sillares que hacen evidentes sus reformas. Alteraciones en las fábricas que, a juzgar por la planta del edificio, parecen el resultado de sucesivas ampliaciones a partir de una primitiva románica.

La propia torre no parece de una iglesia, normalmente huecas con escalera de madera en su interior, sino más bien la torre de una fortaleza o de una residencia señorial.

Es precisamente la torre la parte más inestable, con agrietamientos en sus fábricas y desplomes apeados por potentes contrafuertes en su esquina suroeste. Gracias a ellos se contrarresta el peso de los espesos muros evitando que revienten.

Por el contrario, pese al abandono de años y la falta de cubierta, la parte mejor conservada es la cabecera y tramos de la primitiva nave, la parte más antigua, que permanece sin grietas ni desplomes. Tan solo las filtraciones del agua de lluvia en sus bóvedas amenazan su plementería.

TIEDRA

Iglesia Parroquial de San Pedro

Aunque Tiedra estaba en la diócesis de Zamora, esta parroquia dependía de la colegiata leonesa de Santa María de Arbás, que nombraba sus curas ( P. MADOZ, p. 116) Como ocurría en la vecina parroquia de Santa María del Castillo, el sacerdote, aunque único, era de cierta categoría pues se clasificaba de primer ascenso.

( Iglesia de San Pedro, en Tiedra .Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

La iglesia fue cerrada al culto y desmantelada a mediados del siglo XX ( Catálogo Monumental, Mota del Marqués, p. 192). El edificio se encuentra en el borde del pueblo, frente al castillo, en la cornisa del páramo. En tomo a ella aún se conserva el atrio, que la circunda en el lado de la Epístola y los pies del templo ( Parte del bancal de piedra del atrio se aprecia en la foto que publica el Catálogo Monumental, Mota del Marqués, de 1976. Si bien la foto que corresponde al templo es la numerada en el catálogo como 201, revelada al revés y, atribuida a la Iglesia del Salvador).

Cuando se cerró la iglesia, el edificio ya tendría un gran deterioro. Difícilmente puede deberse su abandono a otra causa que no sea su ruina o la amenaza de ésta.

La iglesia es un voluminoso edificio del XVI con dos naves separadas por arcos escarzanos sobre pilas cilíndricas, los de los extremos semiempotradas en el muro. El intradós de los arcos está labrado con molduras de caveto y baquetón. Lo cierto es que por las columnas que permanecen empotradas en el muro de la Epístola, así como por las dovelas de arcadas de piedra, se deduce que la iglesia debió poseer tres naves o bien se proyectó de tres naves, de las cuales la de la Epístola no llegó nunca a construirse.

( Posible reconstrucción de la iglesia de San Pedro, en Tiedra. Alzado en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

La cabecera es una capilla con ábside poligonal de potentes contrafuertes manifestados al exterior con derrame curvo en su coronación. Dentro se abre a la nave por arco de medio punto apoyado en columnas toscanas que se pegan a los muros.

En la cabecera cierra la nave lateral lo que fue sacristía, con acceso desde una puerta en la capilla mayor. Frente a ella, en una pequeña arcada de medio punto, quedan los restos de un sepulcro cuya tapa de piedra aparece rota en el suelo. A los pies de la nave lateral se encuentra un pequeño recinto cerrado y en su lateral la escalera de subida al coro alto hoy desaparecido.

La capilla mayor se cubre con diferentes bóvedas: el ábside, con bóveda gallonada del XVI, y el tramo recto anterior con medio cañón con lunetos y yeserías barrocas. Por su parte la nave mayor y la lateral se cubrían con armaduras de madera, de par e hilera la mayor, y a un agua la lateral, cuya pendiente continuaba la de la nave principal.

A los pies del templo, se erguía la espadaña de piedra, con un cuerpo en el que se abrían dos huecos de medio punto para campanas. Se adosaba a este cuerpo una galería sobre la nave central, apoyada en una repisa pétrea y protegida con un tejaroz de vigas y pilares de madera. El acceso a ella se realiza desde una escalera de piedra embebida en la masa del basamento de la espadaña, a la que se accedía desde el coro. Las fábricas de piedra del zócalo de la espadaña y del cuerpo de campanas son diferentes: el basamento está pergeñado por mampostería concertada mientras que la parte superior, rematada en frontón, lo está por sillares; quizá sea consecuencia de las reformas realizadas en 1648. El conjunto de la espadaña es de una gran sobriedad, sin concesiones a la decoración, inexistente en todos sus paramentos.

( Vista de Tiedra. Foto en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” ) (*)

El edificio se construye en piedra con fábricas de variado despiece. Sin duda alguna la construcción de mejor calidad es la de las fábricas de la capilla mayor y la de los arcos que comunican las naves, realizadas con sillares regulares de piedra perfectamente escuadrados, lo que ha permitido que se mantengan en pie sin agrietamientos ni alteraciones importantes.

El resto de las fábricas, aún siendo de peor factura e irregular despiece, ha soportado bien el paso del tiempo para encontrarse en estado de abandono desde hace tantos años. Han perdido buena parte de sus revocos pero aún mantienen su cohesión y la verticalidad de sus muros. Incluso el muro de mampuestos que cuaja las arcadas destinadas (o proyectadas) como comunicación con una tercera nave en el lado de la Epístola, se mantiene en buen estado. Sólo exhibe las cicatrices de los desconchones producidos por la pérdida del mortero que remataba y nivelaba la superficie del muro.

Como es normal, la peor conservación ha correspondido a las estructuras de madera de sus cubiertas, de las que sólo quedan algunos restos de sus armaduras de parhilera atirantadas en la nave mayor y ninguno de los pares que cubrían la nave lateral. Estas estructuras aún se mantenían, incluso con su tablazón y cubrición de teja, en el año 1976.

Igual suerte ha corrido la estructura de madera del coro alto, solucionada con vigas de madera que cruzaban la anchura de la nave mayor. Aún se aprecian las cajas del muro donde se empotraban sus cabezas. La única estructura de madera conservada en razonable buen estado es la del tejaroz que protege la tribuna tras el cuerpo de campanas de la espadaña.”

El próximo día veremos en Torrecilla de la Torre el Humilladero del Cristo de la Piedad y en Torrelobatón, la Iglesia Parroquial de San Pedro, siguiendo el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”.

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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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