Por José María Arévalo

( El cine Roxy de Valladolid) (*)
Aunque no es el mejor ejemplo del estilo modernista que tiene nuestra ciudad, pues se trata de una aplicación muy tardía del mismo – se inauguró el 4 de marzo de 1936- sin embargo es la fachada del cine Roxy una de sus formas más conocidas por su céntrica situación y la llamativa simplicidad del diseño modernista del arquitecto Ramón Pérez Lozana. “Con la mirada puesta – dice Nieves Fernández Villalobos en docomomoiberico.com- en arquitectos como Hans Poelzig, Erich Mendelsohn, Robert Mallet-Stevens o Le Corbusier, este edificio se apropia de algunas referencias habituales en el movimiento moderno, como la máquina y la metáfora marítima, para convertirse en uno de los ejemplos paradigmáticos de la arquitectura vallisoletana de la década de
1930”.
Su transformación de sala de cine en salones de juego del Casino de Boecillo, que está a punto de trasladar hasta aquí parte de su actividad, ha sido polémica. “La actividad interior cambiará, y mucho –decía hace un año El Norte de Castilla, en comprometido artículo sin firma-. Pero quizá no haya tantas diferencias en el exterior del inmueble. Se trata de una fachada emblemática que habrá que respetar, por lo que el diseño que en el año 1935 firmó el arquitecto Ramón Pérez Lozana continuará como una de las postales del centro de la capital. Cuenta la ‘Guía de la arquitectura de Valladolid’ que «la fachada actual mantiene (respecto a la solución presentada en el proyecto, que tenía solo dos plantas) su disposición simétrica y tripartita, similitudes en la agrupación de huecos, horizontal en el centro y vertical en los laterales y algunos vestigios de la silueta recortada en coronación».
“Quizá –continuaba el artículo- la parte más destacada de esta construcción sea la zona central de la portada, con esas ventanas redondas que parecen ojos y una franja vertical, donde con letras ‘decó’ se puede leer `Cinema´. «La fachada se corona con un relieve que forma tres almenas unificado por la banda de impostas que se pliegan y ciñen a sus superficies», explican los autores de la guía arquitectónica. La firma de Pérez Lozana está presente en otros edificios de la ciudad, puesto que fue también el arquitecto que se encargó de diseñar el edificio de viviendas colindantes (en la esquina de María de Molina con Doctrinos) y el Teatro Carrión (entre 1940 y 1946). «Mi deseo es dotar a Valladolid de edificaciones modernas, a tono con los tiempos que corremos», dijo el arquitecto en El Norte, el 4 de marzo de 1936, en el estreno del cine, propiedad de los hermanos Emilio y José Lafuente. Las butacas y cortinajes del Roxy en 1936 las instaló una empresa de La Coruña, los vidrios venían de Irún y la carpintería, los bronces, los mármoles y la decoración estaba realizada toda ella en Valladolid”.
La más detallada historia de este Cinema la hemos encontrado en un artículo de valladolidweb.es en su serie “LO QUE YA NO ESTÁ. El Valladolid desaparecido” que dedica un capítulo al CINE ROXY: “Los Lafuente, familia dedicada a la zapatería, después de asistir en los años 30 a una sesión de cinematógrafo ambulante en la Acera de Recoletos, decidieron abandonar su actividad y montar su propia sala de cine. Adquirieron un local, destinado a albergar una fábrica de zapatos, en la calle Mantería. Así, el 2 de febrero de 1933 abría sus puertas el Cinema Lafuente, más tarde llamado Cines Mantería.

( Foto antigua del cine Roxy de Valladolid) (*)
Con la llegada del cine sonoro el cine iba muy bien, decidiendo dos años después ampliar el negocio. Para ello, compraron a las monjas dominicas francesas un local situado frente a su antiguo colegio en la calle María de Molina. Los hermanos José y Emilio de la Fuente encargaron el diseño del edificio, que albergaría la nueva sala de cine, al arquitecto Ramón Pérez Lozana, al que se debe también el Teatro Carrión.
Decidieron darle el nombre de Cine Roxy tras ver un reportaje, antes de una película en su Cinema Lafuente, en el que se daba la noticia de la apertura en Nueva York del mayor coliseo cinematográfico del mundo, el Cinema Roxy. Registraron la patente del nombre hasta comienzos de los años 40, después se abrieron otros cines con el mismo nombre en Madrid, Barcelona o Talavera.
Fue inaugurado el 4 de marzo de 1936, tras superar varios retrasos para adaptar las instalaciones a los requerimientos del Ayuntamiento de Valladolid, con la película «Don Quintín el amargao» de Luís Marquina, protagonizada por Ana Mª Custodio y Alfonso Muñoz [sin embargo otras webs dan como director de esta película a Luís Buñuel y como actores a Fernando Soler y Alicia Caro], dotando así a Valladolid del mejor cinematógrafo de la época. Como dato curioso, decir que la taquilla de aquel día iba destinada íntegramente a los damnificados por las inundaciones, provocadas por las crecidas de hasta ocho metros del Pisuerga y la Esgueva, acaecidas los días 28 de enero y 21 de febrero de ese mismo año. Pero el estreno fue un rotundo fracaso por la escasa asistencia de espectadores.

( Cartel de la primera película proyectada en el cine, publicado por El Norte de Castilla) (*)
El día de la inauguración, el arquitecto explicaba así los detalles del proyecto en «El Norte de Castilla»: “La arquitectura responde al tipo moderno, basada en los últimos adelantos de la luminotecnia, de gran sencillez y parquedad, buscando los efectos de la luz y aprovechando las ventajas que la disposición del espacio ofrecía. Arrancando directamente del vestíbulo surgen dos escaleras laterales en disposición de facilitar un rápido embarque y desembarque. Dichas escaleras rematan en el vestíbulo, el cual da acceso a las localidades y a las dependencias accesorias (bar, enfermería, despachos de administración y gerencia, váter…)”.
La sala, con pantalla de 5,75 metros cuadrados y decorada por Aquilino Luengo Mayor, estaba formada por el patio de butacas con 650 localidades y el anfiteatro con otras 500. El primer proyector era de la marca SICE – Super-Simplex, y el equipo sonoro constaba de dos aparatos RCA-Photophone – tipo PG – 30, con dos altavoces Westone.
Después de la penosa inauguración, los empresarios dudaron del acierto de su inversión, hay que recordar que en aquella época el cine estaba situado casi a las afueras de la ciudad. Pero un día llenaron la sala en las cuatro sesiones y así comenzó la larga vida del Cine Roxy.
Pronto llegó otro problema. Con el comienzo de la guerra civil, en julio de 1936, los nombres anglosajones quedaron prohibidos en España, por lo que los hermanos Lafuente tuvieron que cambiar el nombre de la sala, durante casi cuatro años se llamó Cinema Radio. Al finalizar la contienda, con el permiso de la autoridad militar, recuperó su nombre original.
En los años 50, Emilio Lafuente abandonó la dirección, haciéndose cargo de la gerencia y de la programación su hijo Emilio. El 13 de agosto de 1955, se inauguró la nueva pantalla panorámica con la película «El mayor espectáculo del mundo», protagonizada por Chalton Heston, y James Stewart.
En 1984, con la proyección de «El caso Almería», el cine tuvo constantes avisos de bomba y un día tiraron varios cócteles molotov que quemaron las puertas de madera y la taquilla. Estas situaciones, las sufrieron varios cines de Valladolid por la proyección de ciertas películas, por lo que la policía tuvo que establecer patrullas para evitar incidentes.
En 1989 al fallecer Emilio de la Fuente, se hicieron cargo de la gestión tres primos descendientes de los fundadores, hasta que en junio de 1990 Enrique Cerezo compró tanto el Roxy como el Cinema Lafuente, continuando como gestor De la Fuente.
En 1995, siguiendo la corriente de otras muchas salas de cine, se acometió una reforma para dividirlo en dos salas; una en el patio de butacas con 550 localidades y la otra, en lo que fue el anfiteatro, con 350. En 2005, tuvo lugar la última remodelación de las dos salas, quedando hasta su cierre con 430 y 270 localidades respectivamente.
El Cine Roxy proyectó su última película el 8 de Enero de 2014 a las 22.30 horas. Y lo hizo, con una sesión sorpresa para cerca de 400 invitados que desconocían que película iban a ver. La película escogida, para cerrar casi 78 años de historia, fue Cinema Paradiso (1988) de Giuseppe Tornatore.
El inmueble albergará la nueva sede del Casino de Castilla y León, hasta este momento situado en el Palacio de los Condes de Gamazo, en Boecillo (Valladolid). El casino, firmó un contrato de alquiler por 25 años con el propietario del cine y presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.
El cine más antiguo de Valladolid en ese momento, cerró sus puertas, pero todos los vallisoletanos nos acordaremos de aquella sala donde vimos tantos y tantos estrenos de las mejores películas.”
Del futuro que le espera al Roxi como Casino hemos visto varias informaciones en “El Día de Valladolid”, que el pasado 28 de febrero titulaba “La Junta Local de Gobierno del Ayuntamiento de Valladolid ha otorgado este viernes las licencias ambiental y la básica de obras para la transformación del edificio del antiguo cine”, y nos explicaba que el espacio, calificado con uso para espectáculo y reunión, cuenta con 1.296 metros cuadrados de superficie útil, distribuidos en planta bajo rasante (172 metros cuadrados), planta baja (581 metros cuadrados), planta primera (431 metros cuadrados) y segunda (113 metros cuadrados). El aforo previsto será de unas quinientas personas.
“El Casino necesitará – añadía- de una plantilla de 101 personas para atender a los clientes. Serán dos personas en el ‘staff’ directivo, 57 especialistas en juego entre crupieres, jefes de mesa o de sector, 14 trabajadores de gestión, otros doce para atender los servicios hosteleros y 17 para otros menesteres conformarán un equipo que trabajará a turnos. El proyecto de obras está comprometido a respetar la fachada protegida del edificio, que data del año 1936, así como elementos catalogados del interior. En principio, se pretende la entrada de los clientes a ras de calle aunque se eliminará el actual vestíbulo abierto a la vía pública donde se colgaban las carteleras y se encontraba la taquilla del antiguo cine.
Y en artículo firmado por F. Martín, de 17/03/2015, que “Con la remodelación prevista, el espacio que ocupaban el patio de butacas y la pantalla de cine será el corazón del casino. Aquí estará la salón principal dedicado al juego. La segunda planta, la del anfiteatro, contará con un salón de espectáculos y un restaurante y en el sótano se ubicarán las dependencias y vestuarios para el personal. Lo que todavía no está claro es la duración de las obras. La previsión es que la remodelación se prolongue entre nueve y doce meses, unos plazos que ponen muy cuesta arriba la apertura del casino antes de fin de año”.
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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