El Rezongón. Miedo a no tener miedo

Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 31 de julio) (*)

¿Pero qué dice usted, hombre? ¿Se ha vuelto majareta o qué? Pues va a ser que no; porque es a eso (lo del título) a lo que más temo. No esperen de mis rezongamientos un análisis político ni solución alguna a la peligrosa incertidumbre en la que se encuentra España. No soy experto en esta materia; jamás desempeñé más oficio o profesión que la de la milicia. Bueno, y sin otra alternativa posible, labrador en “ratos libres” restados al descanso o los días festivos. Sólo –aparte de otras “historias”-, les diré- algo, no todo- de lo que tengo o, peor: no tengo miedo.

A que rechazada la gran coalición como mal menor, se forme otra: la del mayor de los males: en la que habita el “maligno”.

A que ante las ofensas públicas hechas a nuestra Madre, nos liemos otra vez a sopapos los hijos contra los hijastros.

A que por si éramos pocos los que cometemos grandes errores, “para” (de parir) más y peores la abuela…, ya saben.

A que por no liarla, nos acostumbremos al mal como signo de los tiempos.

A que al mal lo llamemos bien y al bien mal.

A que a la inteligencia la llamemos cobardía. Y a la prudencia inanición.

A que a las ideas claras, las llamemos “tridentinas”.

A que confundamos herir sensibilidades con admitir corrupciones.

A que, por ignorancia de la doctrina social de la Iglesia, aceptemos el más falso que Judas socialismo.

A que se confundan moral con inmoralidad. Y/o que se eduque en la inmoralidad en vez de en la moral.

A que suprimido el “Índice” para lecturas porque ya somos adultos, busquemos información o distracción entre basura.

A que confundamos caridad-limosna con altruismo

A que llamemos pureza a la decencia.

A que, creamos que la disciplina es látigo.

A que llamemos esclavitud a la subordinación y obediencia a la autoridad legítima.

A que no digamos la verdad, porque pudiera perjudicarnos.

Tengo miedo a no tenerlo aunque la familia se convierta en “rara avis”. Tengo miedo a no tenerlo de que se reconozca el sexo “a la carta”. Tengo miedo a no tenerlo de que se reconozcan como gallineros los acuartelamientos donde se permita(o peor; se nos ordene) meter al raposo (zorro o zorra) en ellos. Tengo miedo a no tenerlo de que en la igualdad no se tenga en cuenta la diversidad (masculina y femenina). Tengo miedo a no tenerlo de que sólo nos interesen los derechos y en absoluto los deberes.Tengo miedo a no tenerlo de que Patria, Bandera y Servicio, se acepten como antiguallas trasnochadas.
Tengo miedo a no tenerlo de que las Autonomías sean el principio del secesionismo.

A que consideremos la corrupción como lo normal de todos los tiempos.

A que aceptemos los regalos a altos cargos como costumbre social sin relación con el chantaje o soborno.

A que tengamos “temor a Dios” y no “santo temor de Dios”.

A que mil mentiras juntas conformen una verdad para el pueblo…

Tengo miedo a no tenerlo de que los presos de eta, vivan en “hoteles” de su lugar de origen. Tengo miedo de no tenerlo a ceder sin conceder, pero sin ánimo de recuperar.
Tengo miedo a no tenerlo de que el pudor sea otra antigualla. Tengo miedo a no tenerlo de que nos desgobiernen los populistas. Tengo miedo a no tenerlo de que las carreras “vocacionales” se nutran de mercenarios.

A que la promiscuidad no se considere de alto riesgo. O peor, de que nos sea indiferente.

A que la palabra “género” en seres humanos, se confunda con el “sexo” o, con perdón, “matrícula” que las diferencia.

A que tener sensibilidad se le tilde de sensiblería.

A que tener una anomalía congénita o adquirida no se le considere y trate como enfermedad.

Tengo miedo a no tenerlo de que se confunda respetar con hosannar.

A que se llame democracia a la más dictatorial de las dictaduras: el comunismo y sus corifeos.

Tengo miedo a no tenerlo de no se tolere algún mal, sabiendo que es mal, para evitar un mal mayor.

Tengo miedo a no tenerlo de que por “respetos humanos”, evitemos escribir o decir la verdad.

Tengo miedo de no tenderlo a que “del árbol caído, todos hagan leña”.

Tengo miedo de no tenerlo de que “mucho quita y no pon, pronto se llega al hondón”.

Tengo de no tenerlo de que “por refranero sea puñetero”.

Y en fin: tengo miedo, pánico, horror…, a no tenerlo.
Como ustedes continuarán más y mejor, yo… digo nada más.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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