Los lunes, revista de prensa y red

“El eterno retorno de las mismas”, de Federico Jiménez Losantos, y “Aborto de niños con síndrome de Down: un silencio escandaloso”, de Fernando Rodríguez-Borlado

( Viñeta de Sansón en El Norte de Castilla el pasado día 22 de octubre) (*)

EL ETERNO RETORNO DE LAS MISMAS

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 23 de octubre

La parálisis marianil nos llevará a jugarnos en las urnas la Nación y la Libertad. Todo, porque Rajoy es incapaz de prescindir de dos mujeres. Como si no hubiera pasado nada, a sólo una semana de que se forme Gobierno, aunque sea de saldo y en la prórroga, el gran problema político español es cómo colocar a Soraya y Cospedal, las niñas ashishinas de Rajoy, sin alterar el frágil equilibrio de sus indecisiones, esa especie de saltimbanquismo hecho de dilación y aprensión que ha llevado a la parálisis a su partido, a su Gobierno y a las instituciones.

Se supone que para el 31 tendremos oficialmente Gobierno, aunque no nuevo, porque será de Él y Las de siempre. Nacerá de la más tremebunda zaragata parlamentaria y antiparlamentaria de historia de la democracia desde que existe con ciertas garantías, es decir, desde 1977. Antes, desde 1812, hemos tenido casi dos siglos de parlamentarismo intermitente, unas veces heroico y otras ramplón -como en todos los grandes países europeos-, cada vez más representativo o democrático pero no por ello más estable y mejor garante de las libertades ciudadanas. Pero desde Fernando VII hasta las cuatro encarnaciones del PSOE –Iglesias I, Largo Caballero, González y Zapatero- siempre ha habido partidos que abrazaban la Constitución, es decir, la limitación del Poder, cuando les convenía y la derribaban cuando les estorbaba; siempre ha habido fuerzas o bandos oscilando entre defender la Nación o trocearla, entre apoyar el régimen constitucional o derribarlo.

Y en medio, oscilando con las oscilaciones, bandeándose entre los bandos, siempre ha habido una parte de la clase política y de la sociedad española incolora e insípida aunque no inodora, porque la cobardía huele siempre mal. Y desde Casares Quiroga, nadie representa mejor que Rajoy esa forma de estar en el Gobierno sin serlo del todo, de disfrutar con el aplazamiento de las decisiones, de dejar en manos del reloj y de los otros lo que, en el ejercicio de su responsabilidad, corresponde al Poder Político.

Soraya y/o Cospedal, las dos nadas de Rajoy

En Mariano, su dilación constitutiva se organiza como perplejidad ante dos diminutas ferocidades, como denominó Miguel Hernández a los dientes de leche, en este caso una ferocidad más diminuta que la otra pero ambas protosucesoras de Galaicolmillo Retorcido, que habita el espacio de una cohabitación imposible. Para no decidir, Mariano instaló su brumoso disfrute de la nada entre dos nadiseres, o nadiseras, para las que Iriarte fabuló su equívoca definición de la ardilla: «Yo soy viva / soy activa / me meneo, / me paseo, /yo trabajo, / subo y bajo, /no me estoy quieta / jamás.»

¿A quién conviene más la definición ardillesca? Diríase que a Soraya por lo menuda, hiperactiva y acaparadora de bellotas (CNI, PRISA3Sexta); pero tampoco se está quieta Cospedal, de quien cuenta Pablo Montesinos que ya no se conforma con entrar en el Gobierno de cualquier manera o en cualquier cartera. Una será mucha ardilla pero la otra es muchísima mujer. Y entrambas gobiernan el horizonte político rajoyil, que no gubernamental.

De tres soluciones a los dos problemas

Porque antes de que el PSOE se lanzara en tromba a evitar el pactado Gobierno Ijeta (así llaman en San Telmo al Gobierno PSOE-Podemos-ERC auspiciado por la traviesa ardilla catalana), tres mujeres se perfilaban para los cargos decisivos en un Gobierno que deberá pactarlo todo con el PSOE y Ciudadanos: Ana Pastor, Fátima Báñez y García Tejerina. A las tres se les reconoce capacidad, experiencia y discreción, las tres cualidades para un Ejecutivo que debe dejar que parezca que ejecutan otros o ser ejecutado.

Pues bien, de las tres meritorias aspirantes a removerlo todo en un partido y un Gobierno paralíticos hemos pasado a las dos expertas en que no se mueva nada. A Pastor, favorita antes de Feijoo para una Presidencia del PP sin Rajoy o una Vicepresidencia Política para liquidar el sorayismo y las cloacas, la ha colocado Rajoy de «torcuata» en la Presidencia del Parlamento, un puesto clave, como demostró Torcuato Fernández Miranda en la Transición, para un cambio en profundidad «de la ley a la ley», nunca de continuidad. Báñez presentó esta semana en los encuentros de El Mundo su candidatura para la tarea más importante que debería acometer este o cualquier otro Gobierno: la reforma del sistema de Pensiones. Ese plan, que empezaría por el 100% de pensión para los jubilados que hayan cotizado, sin depender de la edad o del estado del Presupuesto, debe ir facilitando el cambio a un régimen de pensión-ahorro que sea propiedad del trabajador que cotiza, no del Estado. Y para eso es preciso un acuerdo PP-PSOE-C´s .

Es un momento perfecto para intentarlo, siempre que la persona que lo intente no exhiba ínfulas presidenciales. O sea, ni Soraya ni Cospedal. ¿Pero permitirá La Letal Pareja que se perfile como figura de consenso –o sea, de reemplazo- cualquier ministra del PP? Rigurosamente imposible. Si ambas están en el Gobierno y en el Parlamento, la tarea básica del PP será equilibrar el bando sorayesco y la mesnada cospedalina. Este PP no da para más. Y el resultado, dado el acreditado dinamismo de Rajoy, sólo puede ser la parálisis en un Gobierno fatalmente sietemesino, el caos en las Cortes, la violencia en las teles y/o las calles y nuevas Elecciones Generales en Junio.

Des-sorayización y des-cospedalización

El problema del PP es que carece de programa de Gobierno y hace mucho tiempo que prescindió de un marco ideológico en el partido. Si el PP tuviera enfrente a un partido con un programa político claro y con el que debiera pactar, nada le resultaría más grato que seguirlo. Por desgracia, ni el PSOE, habitante del caos, ni Ciudadanos, que se está diluyendo en una mezcla de maricomplejinismo y pijoapartismo, de izquierdismo por el qué dirán y de fascinación provinciana por los oropeles de la Villa y Corte, presentan un plan claro de Gobierno.

Es verdad que los seis puntos -las 100 o 150 o 150.000 medidas de Gobierno son alarde de párvulos- que Rivera hizo firmar a Rajoy son base suficiente para acometer un programa de reformas serio. Sin embargo, su piedra angular es la lucha contra la corrupción institucional, que pasa por la despolitización de la justicia y la desratización de las cloacas policiales. Es decir, la des-sorayización del Gobierno, el CNI, Interior y las televisiones. Si la Vicepresidenta no renuncia a su inmenso poder, no hay regeneración posible en el Gobierno. Y si el partido no hace ese congreso –con dos años de retraso- y se des-cospedaliza, no se democratizará. Y si no cambian el Gobierno ni el PP, nada puede cambiar. La parálisis marianil nos llevará de nuevo a jugarnos en las urnas la Nación y la Libertad. Todo, porque Rajoy es incapaz de prescindir de dos mujeres, ninguna de las cuales es la suya.

Artículo en: http://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/el-eterno-retorno-de-las-mismas-80370/

ABORTO DE NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN: UN SILENCIO ESCANDALOSO

Artículo de Fernando Rodríguez-Borlado publicado en Aceprensa el pasado día 17 de octubre

Que el diagnóstico prenatal aumenta la probabilidad de que los fetos con síndrome de Down sean abortados es un hecho. Que estos niños y sus padres pueden ser felices, también, aunque el camino tenga sus dificultades. Una actriz británica se ha atrevido a recordarlo en un documental de la BBC, y a algunos les ha molestado.

Sally Phillips es una actriz inglesa (aunque nacida en Hong Kong), conocida sobre todo por sus papeles cómicos en varias series y en la saga Bridget Jones. Tiene tres hijos, uno de ellos con síndrome de Down. Este y ella son los protagonistas de un documental emitido por la BBC el pasado 5 de octubre, A World Without Down’s Syndrome?, que ha generado diferentes reacciones en la opinión pública británica. En él, Phillips critica el uso del diagnóstico prenatal para asustar a las madres que se han quedado embarazadas de un niño con esta anomalía.

Un hijo con síndrome de Down es más que una lista de posibles complicaciones médicas

Phillips entrevista a un médico especializado en técnicas de diagnóstico prenatal. Aunque él no da su opinión personal, explica que “es un hecho” que muchas mujeres piensan que tener un hijo con síndrome de Down es una carga intolerable. Sin embargo, este “hecho” frecuentemente es facilitado por la actitud de los médicos y el mismo protocolo de actuación del sistema sanitario británico: a las gestantes cuyos hijos son diagnosticados de esta anomalía, se le proporciona una lista de posibles problemas médicos, que puede abrumar a la futura madre e inclinarla al aborto. “Mi hijo es más que una lista de eventuales complicaciones”, reflexiona Phillips.

En peligro de extinción

El médico entrevistado explica que él solamente proporciona información a la mujer, para que pueda decidir con todos los datos. Lo mismo señala Lyn Chitty, una profesora de genética que ha desarrollado una nueva técnica de diagnóstico prenatal no invasivo que presume de tener una fiabilidad del 99% respecto al síndrome de Down.

Aunque Chitty explica que esta técnica no implica “descartar” determinados fetos, la tasa de aborto de personas con síndrome de Down ha aumentado un 25% en los hospitales privados donde se ha implementado. En las próximas semanas se discutirá un proyecto de ley que propone incorporarla al Sistema Nacional de Salud, algo que ha recomendado el National Screening Committee. Actualmente, en el Reino Unido nueve de cada diez diagnósticos positivos terminan en aborto.

Las nuevas técnicas de diagnóstico prenatal, más precisas, han provocado un aumento en la proporción de niños con síndrome de Down abortados

En Islandia la proporción es aún mayor: en los últimos cinco años, el 100% de los embarazos en los que el feto ha sido diagnosticado con síndrome de Down han terminado en aborto. Las personas con esta anomalía son una “especie” en peligro de extinción. Halldora, una mujer de 32 años, forma parte de este menguante colectivo. Entrevistada por Phillips, Halldora cuenta cómo, después de leer un artículo en el que se cuestionaba el derecho a la vida de gente como ella, envió una carta de protesta que tuvo repercusión pública. La polémica llevó a una fotógrafa a organizar una exposición con decenas de retratos de otros islandeses con síndrome de Down.

Si la tendencia no cambia, dentro de unos años estas fotografías podrían ser un testimonio de algo que existió en el pasado. Otros países incluso se han propuesto llegar a este escenario cuanto antes: Dinamarca quiere erradicar completamente esta anomalía en las próximas décadas.

En busca del hijo perfecto

¿Cuál debe ser el papel de la ciencia en este debate? En el reportaje, todos los profesionales dicen que solo aportan información sobre la salud del feto, para que la madre tome la decisión que le parezca oportuna. Así lo explica uno de los entrevistados, Razib Khan, que en 2014 fue la primera persona en descodificar el genoma completo de uno de sus hijos antes de que naciera para descartar ciertos problemas. Cuando Phillips le pregunta qué anomalías exactamente quería evitar, responde que no lo sabía del todo; “las severas, supongo”, añade después.

El síndrome de Down suele incluirse en ese grupo. Un ejemplo es la legislación británica del aborto, que permite eliminar estos fetos sin límite de plazo. Pero, ¿y si otras “imperfecciones” empiezan a ser consideradas como no tolerables?, se pregunta Phillips. ¿Qué pasaría si las personas cuyos genes indiquen un mayor riesgo de desarrollar trastornos depresivos, autismo, alzhéimer u obesidad fueran también descartadas? ¿No nos estaríamos acercando peligrosamente a la eugenesia?

Phillips dirige esta cuestión a George Church, un profesor de genética en Harvard considerado el padre de la secuenciación del ADN. ¿Qué deparará el futuro para los fetos con síndrome de Down si la técnica se acerca a la efectividad total en el diagnóstico? Church responde que todo depende de “las presiones sociales y las fuerzas de mercado”: la imagen que la televisión y otros medios proyecten sobre estas personas y sus familias. Si quieres que sea positiva, dice a Phillips, difunde tú misma ese mensaje.

El valor de la dependencia

Sin embargo, no es fácil contrarrestar la retórica contraria. La idea de que la elección de la mujer es sagrada se ha convertido en un axioma en el debate bioético. Phillips entrevista a una mujer que decidió abortar a su hijo cuando este fue diagnosticado de síndrome de Down. Su argumento es sencillo: aunque sabía que un niño con estas características puede tener una vida plena, “yo no quería ese tipo de vida para mi hijo”.

Frente al prestigio cultural de la independencia, las personas con síndrome de Down muestran el valor de la dependencia

Phillips simpatiza con el miedo de la mujer ante los obstáculos de criar un niño con síndrome de Down –ella misma reconoce que lo sintió–, pero tras la entrevista hace una dura observación: “esta mujer no quería un hijo como el mío”. De ahí que, aunque al principio del documental se muestra partidaria del argumento de que “hay que respetar la decisión de la madre”, después se pregunta si esto debe ser un valor absoluto: ¿adónde nos están conduciendo estas decisiones?

En la raíz de esta pregunta hay otra: ¿cómo valoramos la vida de una persona con discapacidad intelectual?; que a su vez lleva a otra más general: ¿qué consideramos valioso en cualquier vida? Phillips apunta con agudeza al prestigio que la independencia tiene en la cultura occidental. Y concluye: las personas con síndrome de Down nos ayudan a redescubrir el valor de la dependencia.

Ver artículo completo en: https://www.aceprensa.com/newsletter-article/aborto-de-ninos-con-sindrome-de-down-un-silencio-escandaloso/


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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