Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 5) (*)

“Albricias, albricias, pan de Madagascar, os traigo unas noticias que os tienen que alegrar…” Así empezaban ciertos artículos de La Codorniz cuando ésta se congratulaba de algún hecho maravilloso y sorprendente. Ahora la noticia que merecería un inicio parecido es que ya tenemos un gobierno como tal, y que durante los más de diez meses que duró su interinidad todo siguió funcionando razonablemente bien; tan es así que hasta se hicieron chistes al respecto.

Se consiguió, en efecto, que las fuerzas del orden siguieran capturando etarras y terroristas del Daesh, que la sanidad no desmereciera de la categoría adquirida en el ámbito mundial, que la educación no se alterara demasiado y aun que mejorara en algunos números concretos, y que los llamados servicios sociales se mantuvieran sin excesivos daños, así que la mayor parte de los españoles – no sé si con algunas excepciones – apenas notaron los cortes que toda España dio por necesarios ante la gravedad de una crisis cuya existencia se llegó a negar por algún irresponsable. Mas con la ausencia de un gobierno con funciones plenas además de perderse el tiempo y el dinero se impediría mejorar algunas cosas.

Claro que la pérdida de tiempo se basó en una falacia clara para todos cuantos no cayeron en la trampa y que acabaría remontándose in extremis: me refiero a la posibilidad de que se formara lo que algunos llamaron un “frente de izquierdas” y que en tiempos pasados se conoció como “frente popular”: una alianza espuria cuyo recuerdo debiera estremecer a cualquiera que conozca nuestra azarosa historia y también a los actuales candidatos al engendro. La conclusión final fue que pudimos ahorrarnos el peligro y que cabría pasar la factura a quienes así se empecinaron en una solución suicida.

Y sin embargo algunos de los que jugaron con la posibilidad del “frente” ya se permiten anunciar que en ningún caso aprobarán los presupuestos. Menos mal que tendrán que ceder si es que no quieren jugarse el pellejo en unas nuevas elecciones a las que acudirían en malas condiciones. Por su parte, quienes de no haber parado el golpe habrían sido sus principales socios de gobierno se desprestigiaron con su penoso paso por ayuntamientos y comunidades en donde demostraron su voluntad de destrucción, su inepcia, su falta de principios, y su intención de convertirse en una casta con los mismos pecados que denuncian. Esto mientras la nueva oposición “light” se esforzará por diferenciarse del Gobierno y reforzar su papel de bisagra insatisfecha.

Negociar, dialogar y ser flexibles como un junco no será fácil sin que el resultado nos haga recordar aquello de que un camello es un caballo proyectado por una comisión parlamentaria, peligro cierto que correremos de ahora en adelante gracias a quienes negaron la existencia de una crisis y ahora no se resignan a reconocer que han fracasado.

Afortunadamente – albricias – parece que los miembros del gobierno refrendado son gente de experiencia, bien formada, bragada en la discusión y en el trabajo; con buenas maneras y al parecer, cintura. Ya no hay folklóricas del baile andaluz ni sindicalistas que pasen de la pancarta al parlamento o cosas parecidas. Ni personajes de la “nueva ola” que se nos presenten disfrazados y todo lo fíen a los medios y a las redes sociales de la mala baba.

Pero quizás debiera recordar que, sin embargo, la complejidad actual de la defensa y el confuso panorama de amenazas que se cierne sobre nuestra seguridad en un futuro previsible parecen demandar una atención no compartida. Y que, aunque se acierte en el reconocimiento de que éste es un sector en el que se hace política de Estado, el adquirir una visión estratégica a la altura de las circunstancias no es algo que se consiga sin dedicación y tiempo. Vivimos bajo unas amenazas nuevas y globales y debemos responder a nuestra responsabilidad como nación manteniendo nuestro prestigio intacto en las grandes instituciones internacionales.

Así que, sin negar lo que puede dar de si una capacidad fuera de serie para adaptarse a un terreno no pisado y no obstante rendir como el primero, quizás estemos descansando demasiado en el espíritu de servicio y sacrificio y en la solidez orgánica de unas Fuerzas Armadas que responderán en todo caso con la mayor entrega y lealtad, pero que han visto como su presupuesto se situaba en cola de los porcentajes europeos sólo antes del modesto Luxemburgo.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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