Acuarelas de Valladolid en el siglo XIX

Por José María Arévalo

( Plaza de San Pablo, Valladolid. Acuarela de Valentín Carderera y Solano ) (*)

Ya hemos comentado en estas páginas cómo la afición a la acuarela se fue difundiendo entre los anglosajones cuando los grandes viajeros británicos de los siglos XVIII y XIX recogieron sus exóticas descubiertas utilizando este medio tan apto para reflejar paisajes y monumentos. En nuestros país fue Valentín Carderera y Solano uno de los primeros que la utilizaron cuando la Academia de San Fernando le encomendó la catalogación de los bienes de iglesias desamortizadas. El pasado 22 de diciembre, en la Sala Lope de Rueda de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, tuvo lugar la presentación del libro «Viajes Artísticos por Castilla y León. Dibujos de la Colección Carderera en el Museo Lázaro Galdiano», cuya publicación ha sido realizada conjuntamente por la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid y la Asociación Cultural Domus Pucelae de Valladolid, contando con la colaboración de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid.

La edición ha corrido a cargo de Domus Pucelae, un esfuerzo importante y un nuevo éxito de esta asociación. “La Fundación Lázaro Galdiano – cuenta Juan Antonio Yeves en el blog de la Fundación- que en el año 2014 llegó a un acuerdo con Domus Pucelae para publicar los 183 dibujos correspondientes a Castilla y León que fueron de Valentín Carderera —163 realizados por él y 20 por otros dibujantes o pintores— que se ha materializado en un volumen de más de quinientas páginas. Ambas instituciones consideraron que Itziar Arana Cobos y Rocío Calvo Martín eran las personas adecuadas para realizar el estudio previo y también la transcripción de las notas sobre los monumentos, los informes y los textos de los viajes, que hasta ahora eran textos inéditos”.

“Entre los fondos que constituyen el legado de José Lázaro se encuentran obras que pertenecieron a la fabulosa Colección de Valentín Carderera, que se dispersó, al menos parcialmente, antes de morir su propietario. Una parte de aquella, la adquirida por el Estado en 1868, constituye el núcleo fundacional del fondo de dibujos y estampas de la Biblioteca Nacional, otra pasó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una tercera al Museo Provincial de Huesca y el resto quedó aún más repartido, aunque una parte llegó, finalmente, a la Colección Lázaro”.

( Biblioteca del Colegio de San Gregorio. 1837. Acuarela de Valentín Carderera) (*)

En el año 1832, Carderera ingresó como miembro de número en la Academia de San Fernando, con sede en Madrid. Esta institución, a través de la reina María Cristina, le encomendó el inventariado de los objetos de pintura y escultura de aquellos conventos y monasterios que habían sido desamortizados. «El objetivo de esta comisión consistía en aconsejar a los jefes políticos en la selección de obras para el establecimiento de los futuros museos provinciales con objetos procedentes de las casas religiosas extinguidas», cuentan Itziar Arana y Rocío Calvo en el libro.

Pero esta no era la única misión de sus viajes. También debía «elegir aquellas obras que, a su juicio, tenían que ser trasladadas a Madrid con destino al Museo Nacional y tomar nota de aquellos monumentos que mereciesen ser conservados». Este punto es importante –recogía en su crónica de El Norte de Castilla Víctor Vela- porque, gracias al trabajo artístico que desempeñó (con dibujos, estampas…), ahora se pueden documentar algunas pérdidas patrimoniales sufridas en Valladolid.

( Cubierta del libro “Viajes artísticos de Carderera por Castilla y León”) (*)

“Valentín Carderera y Solano (1796-1880) se levantó – relata Víctor Vela- aquel domingo 26 de septiembre de 1847 a las siete de la mañana y desayunó, como era su costumbre, un buen chocolate. Marchó después con su amigo Pedro a dar una vuelta por Valladolid, ciudad a la que había llegado desde Burgos ese viernes en uno de sus múltiples viajes por España. El paseo de aquella mañana dominical de hace casi 170 años les llevó por varias iglesias («las descalzas, Santa Clara, Las Huelgas, La Magdalena») hasta escuchar misa de doce en la del Salvador.

Eran los suyos recorridos culturales que aprovechaba para documentar el patrimonio a través de una serie de grabados y dibujos que permiten recordar (de una etapa anterior a la fotografía) cómo eran los tesoros de las principales ciudades. Es así su trabajo testigo de una riqueza en ocasiones desaparecida o maltratada. «Coleccionista, comisionado de monumentos, muñidor de museos», lo definen Santiago García y Fernando Regueras en el prólogo del libro.

“Destaca, por el apuradísimo detalle de las filigranas, la acuarela sobre papel (con lápiz) que reproduce el Palacio Real y el convento de San Pablo, aún con la arcada sobre la actual calle San Quirce. Hay además escenas que ilustran el palacio de Pimentel, La Antigua (con la Esgueva a sus pies), el monasterio de San Benito visto desde el Pisuerga o su fachada principal (con más alturas de las que se han conservado). Hay también dibujos de las Huelgas Reales, de Santa Clara, de la biblioteca del colegio de San Gregorio o de varios rincones de la provincia: la iglesia de Santa María del Temple en Ceinos de Campos, el castillo de Fuensaldaña y el de La Mota en Medina del Campo, la fortaleza de Simancas, la puerta de la villa de Olmedo o la portada del palacio de los Almirantes de Medina de Rioseco. Una colección impresionante que luce en un libro que también incluye los diarios que Carderera escribió en sus visitas castellanas”.

( Palacio Real, Valladolid. Acuarela de Valentín Carderera en la Biblioteca Nacional) (*)

Así, se lamentó -recoge el estudio introductorio de la publicación- «de que el altar de la capilla del colegio de San Gregorio hubiese acabado convertido en planchas para pulir mesas y también de que se hubiese desmontado una fuente renacentista del Campo Grande para hacer con sus piedras una noria en las Moreras».

Carderera hizo un nuevo viaje a Valladolid en 1850. Se hospedó en la plaza de la Rinconada y el 14 de mayo se acercó por Santa Clara, para dibujar el monasterio, y después por San Pablo, «cuya fachada siguen bárbaramente apedreando», y cuyo interior encontró en mal estado de conservación. Su mirada es hoy, tantos años después, un fantástico viaje por el Valladolid del siglo XIX.

Valentín Carderera fue pintor, arqueólogo, historiador de arte y coleccionista. Había cursado estudios de Filosofía en la Universidad Sertoriana de Huesca y pintura en Zaragoza junto a Buenaventura Salesa, trasladándose en 1816 a Madrid para completar su formación artística con Salvador Maella y José de Madrazo. Un hecho fundamental en su vida fue el recibir del duque de Villahermosa, en 1822, una pensión para estudiar en Roma, donde permaneció durante nueve años. Allí se despertó su vocación por la arqueología, el coleccionismo artístico y el estudio de las fuentes literarias y las obras de arte.

( Retrato de Valentín Carderera) (*)

Tras su regreso a España, en 1836 fue comisionado por el gobierno español para inventariar los monasterios desamortizados de las provincias de Valladolid, Palencia, Burgos y Salamanca. Fue entonces cuando recaló en Valladolid y realizó una colección impagable de estudios y dibujos de algunos monumentos de la ciudad, entre ellos algunos cuyo rastro se ha perdido, como el aspecto original de la Casa de Berruguete, la fachada del desaparecido Palacio del Almirante, sobre el que se construiría el Teatro Calderón, el Palacio de los Condes de Benavente, conservado parcialmente, y la también malograda iglesia de San Lorenzo, por citar algunos de ellos.

Formando parte de esta colección de monumentos vallisoletanos, Valentín Carderera nos dejó su visión romántica de la plaza de San Pablo, con el trazado cortesano del entorno del Palacio Real, así como un dibujo del patio del mismo. Una comparación con los restos conservados permite hacerse una idea del grado de fiabilidad de aquellos dibujos en los que se patentiza la añoranza y el genio romántico, ya que introduce personajes ambientados en tiempos de Felipe III, cuando este lugar tan paradigmático conoció una frenética actividad cortesana. La profusión de pequeños detalles confiere a estos dibujos el valor de una «fotografía», en la que el autor, con carácter testimonial, nos está diciendo: «Esto es lo que yo vi».

( La Antigua y el Esgueva. Acuarela de Valentín Carderera) (*)

Buena parte de esta colección de dibujos de monumentos y obras de arte de distintas provincias serían publicados entre 1855 y 1864 en la obra “Iconografía española”, siendo aprovechados algunos de ellos por Pérez Villaamil para la edición de la “España Artística y Monumental”.

Valentín Carderera fue miembro, desde 1838, de la junta del Museo Nacional y del Museo Real de Pintura y Escultura, así como de las Reales Academias de San Fernando y de la Historia. Fue profesor de Teoría e Historia de las Bellas Artes en la Academia de San Fernando y publicó numerosos artículos, acompañados de dibujos, en las revistas Semanario Pintoresco Español, El Artista y Las Bellas Artes. Fue un destacado retratista, con influencia de los Madrazo, y reunió una importante biblioteca, así como una notable colección de dibujos y grabados, parte de la cual se conserva en el Museo Provincial de Huesca, del que fue impulsor.

( Palacio de Pimentel. Acuarela de Valentín Carderera) (*)

En la obra ahora editada por Dumus Pucelae se ha optado, con las fotos de las láminas, por una escueta noticia que sirve para identificar el dibujo —título, fecha, técnica, soporte y anotaciones, en su caso— seguida de las observaciones del propio Carderera. La investigación llevada a cabo ha permitido, por una parte, desarrollar el estudio previo, que se incluye en el volumen, e identificar como suyos algunos dibujos, hasta ahora atribuidos, y fecharlos con precisión; por otra, de cara al futuro, facilitará la catalogación razonada de cada obra, que no se ha abordado en esta edición, o la elaboración de trabajos monográficos de mayor alcance sobre cada uno de estos monumentos.

A continuación de la relación de dibujos, se ha incluido el texto de los once viajes de Carderera por Castilla y León, de los que se tiene noticia, y las «Notas e informes sobre el patrimonio artístico de Castilla y León» referentes a obras de conventos suprimidos en Valladolid, Burgos, Palencia, Zamora y Salamanca, así como un informe también de Carderera, sobre el Museo de Valladolid.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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