Virgen peregrina

Por Carlos de Bustamante

( Retablo en san Vicente de Paúl y antes en la Dehesa de Peñalba) (*)

Ya sé mis improbables o impaciente lectores, que entre rezongones, temas rurales y amores a la Virgen, sea ésta cual sea, les pudiera tener más que hartos… aburridos. Les pido perdón, pero he de arriesgarme en lo que de verdad vale la pena.

Afectivo e inquieto en grado sumo, no quedé del todo conforme con la vista en Tudela de Duero de mi Virgen sin manos, Miss Tudela y ahora Virgen Peregrina. Quise siempre saber más de su historia. Dice la sabiduría popular –y no entiendo bien el porqué- que “a la ocasión la pintan calva”. Surgió la ocasión cuando supe que el sacerdote que me dio la imagen de tan preciosa Inmaculada, aún vivía. Se llama y es don Saturnino, que con noventa y algún años de edad, vive en condiciones más que aceptables de salud g. a D. en la Residencia Sacerdotal de Valladolid.

Cuando supe con seguridad de la buena condición de su estado sobre todo mental, hable por teléfono con él. Recordamos tiempos. Después de cambiar impresiones sobre su estado, fui en derechura al tema: antecedentes de la querida Imagen. No logró recordar el origen primigenio de la Inmaculada; pero sí y, divinamente, que fue durante años la Virgen Peregrina en Tudela de Duero. Imagen que, solicitada por los feligreses, iba en continuo peregrinar de casa en casa donde se la rezaba, respetaba, veneraba y solicitaba favores especiales. Cuando tuvo ocasión de contemplarla en un cambio de casa, pudo comprobar consternado que, por accidente no comunicado, había quedado mutilada, sin manos. Aunque en una de sus homilías dijera a sus feligreses que en tal estado, bien querría la Virgen “que ellos fueran sus manos”, decidió recogerla en su casa. Retirarla del culto. Sin descartar que la mutilación sufrida hubiera sido causada por algún desaprensivo, de los que abundaban y abundan en el pueblo.

Pasados unos años encerrada en un armario, sucedió lo que ustedes, mis pacientes lectores, ya conocen. Restaurada, coronada y al culto en la capilla de la Dehesa de Peñalba. Allí, sin ser peregrina, no dejó de ser venerada, rezada y motivo de las diversas peticiones. Tantas de unas y otras como siéndolo en Tudela.

Pues bien, no por lugar estable en la capilla, deja de cuadrarle bien el calificativo. Ahora sabrán el porqué: intuyo, barrunto o como quieran ustedes llamarlo, que a la Virgen, como a cualquier madre, le gusta que sus hijos tengan con ella toda clase de atenciones. Doy fe, que en su hornacina en el retablo de la Dehesa, las tuvo en grado sumo. Más en calidad que en cantidad; que también. Era y es tal su belleza, que si no comparable con la realidad, siquiera un poco sí se le aproxima. Y si la gubia del gran Gregorio Fernández o en su taller y escuela no lo consiguió del todo, tanto los vecinos inmediatos como los inquilinos del caserío, la embellecieron con creces. Mucho más que cuando Nuestra Patrona la Virgen del Carmen reposaba en un altar sin retablo ni adornos como en éste. Y es, que le faltaba algo esencial. La obra del voluntarioso ebanista de Traspinedo, no hizo Sagrario. Y claro, allí junto a la Madre en su advocación del Carmen había un gran ausente: Su Hijo. Ahora, todo era distinto: imagen no de serie. Belleza de escultura incomparable; y sobre todo, allí, junto a la belleza suma estaba “realmente presente” su Hijo Sacramentado.

Ni Él ni su Hijo estaban habitualmente solos. Los del caserío primero y forasteros luego, en un continuo `peregrinaje´, rezaban oraban, pedían a la Virgen tanto o más que en los continuos cambios de casa que en Tudela. Pero con la diferencia aquí, que Ella no se movía de Casa. Peregrinos eran cuantos acudían a venerarla a sus pies, y adorar a su Hijo.

Virgen Peregrina en la Dehesa de Peñalba y en Tudela de Duero. El cariño de los primeros, pronto la hizo famosa. ¡Cuántos en romería recibía con frecuencia!… El más rendido homenaje de amor y cariño lo recibió en numerosos cursos de retiro, convivencias etc. Y en Mayo sobre todo, romerías una tras otra.

A todos recibía la Peregrina como Madre. Y muchos, muchos, jóvenes y mayores hicieron `buen camino´ en busca de protección y amparo a la que fuera, Virgen sin manos, Aparecida, Miss Tudela y… Peregrina. No lo tengo ahora tan fácil, pero a mayor dificultad, sé que Ella espera con tanto agradecimiento o más que antes, que acudamos, peregrinos, a visitarla. Iré, iremos, si Dios es servido. Y lo será, seguro, aunque ahora, en la sacristía del gran Templo esté más distante de su Hijo en el Sagrario, nunca será mejor servido que con visitar a la Madre. Así, pues, nos vemos… Se lo aseguro; si me llevan, haremos juntos, no bueno, sino el mejor de los caminos.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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