Por José María Arévalo

( Bodegas. Acuarela de Jesús Meneses del Barco en jesusmeneses delbarco. blogspot.com) (*)
Incluimos ahora el artículo “Las bodegas tradicionales: localización, construcción y uso”, de María Gloria Martín Martín, licenciada en Historia del Arte, técnico de turismo del Ayuntamiento de Mucientes, del libro conmemorativo que venimos reseñando “La comarca vitivinícola de Cigales: viñedos, bodegas y vinos. 25 años de la D.O. Cigales”, en su apartado III, “Arte, patrimonio y herencia vitivinícola”.
El artículo comienza con una Introducción, a la que siguen tres capítulos: “Partes de una bodega”, “Construcción de una bodega subterránea” y “Elaboración artesanal del vino en una bodega subterránea”. Dada la extensión del artículo, damos hoy la Introducción y dejamos para un segundo artículo los dos primeros capítulos y para un tercero el último.
INTRODUCCIÓN
“Los barrios de bodegas aúnan valor arquitectónico, paisajístico y cultural. En general, la zona geográfica de la D. O. Cigales, presenta unos rasgos muy específicos y peculiares en cuanto a etnografía y arquitectura popular por representar formas de vida, trabajo o relación de las gentes con el medio. Es una zona caracterizada por sus barrios de bodegas ubicados a las afueras. Barrios que eran centro de actividad económica y de sociabilidad, y que actualmente son un valioso testimonio de la historia del día a día.
El vino ha estado vinculado a la historia de la humanidad como alimento, como bebida o como medicina. En los actos rituales de algunas culturas ha sido incluso considerado un vehículo para contactar con la divinidad. Existen datos de la producción de vino en la zona de la D. O. Cigales desde el siglo X, produciéndose el auge y generalización de la viticultura en los siglos XII y XIII con el asentamiento de diferentes órdenes monacales en la zona. Pero, sin duda, la época de mayor esplendor comienza a partir del siglo XVII con la instauración de la corte de Felipe III en Valladolid extendiéndose hasta la llegada de la filoxera a finales del XIX.
La expansión del cultivo de la vid hace que sea necesario disponer de un lugar para la conservación del vino, y por esto, surgen las bodegas excavadas a mano en el terreno que se utilizaban para producir y almacenar el vino, y la importancia del vino en la alimentación de la población propicia que casi todas las familias dispongan de una bodega.
Las primeras bodegas se empezaron a construir en la Edad Media debajo de las casas y su finalidad era el almacenamiento y la conservación de alimentos debido a las bajas temperaturas de su interior.
En el siglo XVI, con el aumento de población en los núcleos urbanos, aumentó la demanda de vino, por lo que se empiezan a construir las primeras bodegas en las afueras de los pueblos cercanos a la ciudad, formando barrios de mayor o menor tamaño pero bien delimitados, y anexos al núcleo urbano en las inmediaciones de los caminos que llevaban a las zonas de viñedo. Estas bodegas dedicadas exclusivamente a la elaboración y conservación del vino se excavan en el terreno arcilloso para garantizar las condiciones de humedad y temperatura óptimas y estables para su funcionalidad.
Los barrios de bodegas se distinguen en el paisaje por el aspecto característico de pequeñas lomas o cotarros en medio del campo con chimeneas en piedra que sobresalen de los mismos. Estos barrios, con calles bien delimitadas y senderos estrechos y sinuosos, conforman espacios compactos de diversos tipos dependiendo del terreno en el que se ubican y de su localización, aunque esta diversidad dificulta la clasificación de los mismos. Julio Fernández Portela (2014), en su tesis doctoral titulada “La industria del vino y la viticultura en Castilla y león. Su incidencia en el paisaje y en el desarrollo rural”, los agrupa en cuatro tipos de barrios: barrios anexos al municipio, barrios separados de la trama urbana por las eras, barrios inmersos dentro de la trama urbana y los barrios de bodegas con forma alargada que siguen las laderas de los cerros.
Los barrios de bodegas anexos a la trama urbana, como por ejemplo el de Mucientes y Cubillas de Santa Marta, son los que se encuentran más próximos al casco urbano formando un entramado laberíntico de calles delimitadas por los cotarros, montículos de tierra resultantes de la extracción de la misma para la realización de las bodegas que se acumulaba en la parte exterior y se le daba forma de pequeña loma para evitar la acumulación del agua en la parte superior de la bodega: además de permitir una temperatura constante a lo largo de todo el año en el interior, una característica necesaria para conservar el vino.
Los barrios separados de la trama urbana se localizan en pequeños taludes o cuestas existentes en las afueras del municipio que facilitaban la excavación de las bodegas, pero al igual que los barrios de bodegas anteriores se organizan en un dédalo de senderos (Valoria la Buena).
Los barrios de bodegas inmersos dentro de la trama urbana son aquellos que en su origen eran barrios anexos al caso urbano pero que como consecuencia de la expansión urbanística del municipio en la actualidad están dentro del mismo como es el caso de Cigales.
Finalmente, los barrios de bodegas excavadas en las laderas de cerros y oteros, aprovechando la existencia de materiales más blandos en el terreno, y siguen la forma alargada del mismo. Son barrios que se encuentran anexos a la trama urbana tradicional del municipio y en algunas ocasiones poseen una parte dentro de la misma como sucede en Dueñas. Su disposición a diferentes alturas es muy diferente a los barrios compactos al aprovechar los desniveles de la ladera, así como su forma, más alargada, siguiendo el contorno del talud de estos cerros, desarrollándose a lo largo de una calle donde las bodegas se encuentran anexas las unas a las otras.
Una de las características diferenciadoras de las bodegas en esta zona de la D. O. Cigales es que los lagares están bajo tierra dentro de la propia bodega, siendo lo más habitual que los lagares donde se prensa la uva se sitúen en la superficie, bien por encima de la bodega donde se va a elaborar, bien aislados o formando un conjunto diferenciado del conjunto de bodegas ya que supone menos trabajo meter el mosto ya prensado dentro de la bodega que no meter la uva, pues una vez prensada hay que sacar al exterior los restos, y a diferencia de otras zonas de España la mayoría de las bodegas subterráneas cuentan al menos con un lagar en su interior.”
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4523/23907595577_fda69ef71a_b.jpg