Viviendo entre la contradicción y la amenaza

Por Javier Pardo de Santayana

(La guerra en Ucrania)

No deja de ser curioso lo que nos está ocurriendo. El hecho es que cuando las posibilidades de encontrar temas para escribir no sólo no faltan sino que se amontonan, más dificultades encontramos para cumplir con nuestro compromiso de foramontanos. Les descubriré muy someramente cómo estamos aunque no lo parezca: Para empezar, Rusia amenaza nada menos que con desencadenar una nueva guerra mundial si no aceptamos sus propósitos, lo cual bastaría para mantenernos muy preocupados. Y lo hace con la mayor desfachatez, que es rubricando su amenaza con la exhibición de sus múltiples capacidades destructivas y haciéndolo durante la visita del representante de Naciones Unidas, lo que no deja de ser una evidente muestra de mala educación inconcebible en un presidente de gobierno, pues es como decir que le trae perfectamente sin cuidado incluso lo que el resto del mundo pueda pensar a tal respecto. Y, por si todavía nos cupiera alguna duda respecto a sus perversas intenciones, no cesa de mostrarnos sus más recientes y espectaculares armas ofensivas, con lo que nos exhibe su superioridad en el terreno tecnológico y la variedad de formas con las que puede atacarnos en el improbable caso de que aceptemos el enfrentamiento: una situación contradictoria por cuanto está atacando a una nación por la simple sospecha, no de que ésta la ataque sino de que pueda pretender asegurarse de que no se atreven a atacarla. Tiempo de recordar que no hace tanto se libró una “guerra fría” …¡ para evitar que sucedieran situaciones como ésta!

No sé si no nos damos realmente cuenta de que este asunto viene a poner patas arriba el orden geopolítico instaurado con gran esfuerzo al final del siglo XX. Y que esto ocurre de una forma bastante irracional y estúpida, y no como fruto de un proceso más o menos natural y lógico por negativo que pudiera ser para nosotros. Por otra parte, según nuestra experiencia histórica, cambios tan radicales como el que ahora se producen suelen reclamar la participación activa de muchas y diversas instituciones internacionales,  cosa que ahora no sucede, por cuanto en el caso actual parece ser el fruto inesperado de la iniciativa personal e intransferible de un presidente de gobierno, lo cual, por otra parte explica  que el proceso de gestación haya podido mantenerse oculto. Y que tal cosa ocurra en nuestros días resulta totalmente inexplicable en un contexto de modernidad y globalización.

Se podrá decir, por consiguiente y sin temor a equivocarse, que el hecho de que se haya convertido en realidad solamente es posible si se produce un fallo que sería imposible en un contexto verdaderamente democrático. O en el que, sin llegar a eso, se hubiera seguido con mayor atención el proceso evolutivo de la Rusia soviética y no digamos de sus gobernantes. Porque materia para sospechar de ellos los hay y bien patentes. Por ejemplo, tenemos la certeza de que suelen cargarse impunemente a sus propios políticos cuando creen que les molestan o les hacen sombra. Incluso se conocen los tipos de veneno que suelen utilizarse a tal efecto. Algo asombroso ya a primera vista y que parece suficiente para mantenerlos vigilados más estrechamente.

Pero, como por lo que se ve, nunca se ha hecho tal cosa o si se ha hecho ha sido insuficiente, ahora nos encontramos en una situación aún más complicada y con mayor peligro que la que sufrimos en la guerra fría, ya que los antiguos comunistas, a los que se creía derrotados, ahora anuncian a bombo y platillo sus propósitos con evidente falta de respeto y deliberado desprecio a cualquier posibilidad de crítica, haciendo así inútil el esfuerzo de un par de generaciones precedentes en sus afanes por legarnos un futuro de paz asegurada. Se ve que no hemos sabido aprovechar la gran victoria lograda el pasado siglo sobre el comunismo. Tan es así que ahora se reta a la comunidad internacional abiertamente y se nos amenaza con provocar un tercer conflicto de ámbito mundial si alguien se opone a restaurar la grandeza de la antigua Unión Soviética., que esto es lo que al parecer pretende conseguir el presidente de ruso con evidente regodeo y premeditada falta de respeto como muestra de desprecio a cualquier crítica.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído