Los lunes, revista de prensa y red

“No me los enrabietes, Macarena”, de Antonio Burgos;La Corte Suprema se prepara para revocar a Roe v. Wade y la izquierda se prepara para la guerra”, de Carlos Polo; “Las maniobras de Sánchez y Batet provocan un deterioro inédito de la institucionalidad”, de Marisa Cruz; y “La ETA delata a Sánchez , retrata a cierta prensa y compromete a Feijóo”, de  Federico Jiménez Losantos

( Viñeta de Idígoras en Sur el pasado día 4 )

NO ME LOS ENRABIETES, MACARENA

Artículo de  Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 4

Llamándose Macarena y siendo diputada por Granada, yo me creía que la señora Olona era andaluza. Pero no: alicantina. Lo presuponía al saber que Vox la ha designado candidata en las elecciones andaluzas del 19 de junio. Eso de Macarena tira mucho, aunque sea sin canción de Los del Río. Pero no ha sido así. Macarena Olona es la mejor candidata de Vox… para el PSOE y para los recuelos radicales ultras a su izquierda. Me imagino que Juan Espadas estará contentísimo con la designación, porque con Macarena Olona está asegurada que la campaña electoral de Vox no será precisamente plana y de colocarse de perfil, sino que saldremos a frase diaria de las que incendian las redes. Seguro que Macarena Olona dice todo aquello que el PSOE espera que diga la que llaman «ultraderecha», cuando por el contrario no le dicen «ultraizquierda» a los separatistas y herederos de terroristas que mantienen a Sánchez en el poder y a los que les hace todo tipo de concesiones para seguir logrando su apoyo y que no lo dejan sin escalera, agarrado a la brocha.

La fiesta creo que ya ha empezado, y eso que no ha acabado la Feria de Sevilla. «Usted me pregunta por Macarena Olona y yo tengo que decir que cada vez le veo más cara de presidenta», ha dicho Santiago Abascal, como anunciando al PSOE y a su izquierda en modo Kichi que ya tienen asegurado el «¡que viene la ultraderecha!» a efectos de movilización de un voto que no tiene un gran candidato con arrastre en Espadas. Me imagino que lo que piensa Macarena Olona es quitarle votos al PP para conseguir que sea cierto lo de la cara que dice Abascal. Pero, de hecho, más que quitarle votos al PP, va a movilizar a una izquierda que está esperando que alguien se salga del tiesto de lo políticamente correcto para acusarlo, ya saben, de la retahíla de machista, xenófobo, racista, anticonstitucional, y ni te cuento en materia de LGTB o de violencia de género. En cualquiera de estos asuntos sobre los que se pronuncie Macarena Olona con una frase lógica o de las salidas de pata de banco que suele gastar Vox, da lo mismo, los enrabietará y les echarán inmediatamente los caballos encima en tropel, en la movilización que necesitan para subir en las encuestas.

De ahí mi tesis cínica de que Macarena Olona es la mejor candidata para movilizar a la izquierda, aparte del daño que le pueda hacer al PP; pero eso va por otro lado. El problema que veo con Macarena Olona (o cualquier otro candidato de ese corte que hubiesen puesto) es que más que quitarle votos a la derecha se los va a dar a una izquierda que no está interesada en absoluto en unas elecciones que dan por ganador a Moreno Bonilla, rozando la mayoría absoluta, y donde se le pasa factura al PSOE de todos los estropicios de Sánchez y de sus mentiras en la economía, especialmente en la inflación y en el aumento del coste de vida. Así que, si me lo permite, le diré a la candidata con todos los respetos: «No me enrabietes mucho a la izquierda, Macarena, que no sabes la cantidad de voto abstencionista del PSOE y de la izquierda del PSOE que puedes movilizar y que iba a asegurar la victoria absoluta de Juanma».

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/05/re050422.html

LA CORTE SUPREMA SE PREPARA PARA REVOCAR A ROE V. WADE Y LA IZQUIERDA SE PREPARA PARA LA GUERRA

Artículo de Carlos Polo, Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute, publicado en Actuall el pasado día 3

La probable decisión de la Corte Suprema de derogar Roe vs Wade probablemente desate una oleada de contestación violenta por parte del feminismo radical, los antifascistas y los BLM. Todos los que aman y respetan la vida humana en Estados Unidos (y en todo el mundo) esperan que la Corte Suprema revoque el caso Roe vs. Wade y se devuelva la decisión de la legalidad del aborto a las legislaturas estatales a donde pertenece. Al parecer, la mayoría de magistrados de la Corte Suprema ha decidido hacer precisamente eso.

Esto es para celebrar. Se salvarán las vidas de millones de niños por nacer. Lo lamentable es que, por primera vez en la historia de la Corte Suprema, se haya filtrado a la prensa un «borrador de la sentencia».

No se trata simplemente de una violación atroz de la confianza por parte de un miembro o miembros hacia una institución que se apoya en esa confianza y discreción para llevar a cabo su labor.

Hasta ahora, la Corte Suprema ha sido la única institución tutelar estadounidense que ha mantenido su integridad interna, esos lazos de confianza que permite trabajar armoniosamente a aquellos con opiniones políticas divergentes.

No hay otra. La filtración del proyecto de dictamen no es un acto casual. Se trata de un delito cuidadosamente calibrado que tiene por objeto destruir la más trascendental barrera constitucional contra el aborto a demanda para siempre. Se espera que los disturbios comiencen fuera de la Corte Suprema por los sospechosos habituales -feministas radicales, Antifa y BLM- que tendrán lugar con la intención expresa de intimidar a los jueces de la Corte Suprema para que revisen o retiren el proyecto de sentencia. Esto será una «insurrección» contra uno de los poderes de gobierno, aunque seguramente los medios no lo califiquen como tal. Su propósito será obstruir un procedimiento oficial, en este caso, las deliberaciones de la Corte Suprema en un asunto de vida o muerte.

No esperemos que la Policía del Capitolio, también conocida como la Guardia Pretoriana de Nancy Pelosi, pongan mucho de su parte para proteger a la Corte de los manifestantes. Nuestro pronóstico es que estarán de brazos cruzados ante cualquier tipo de violencia. No esperemos que quienes cometan actos de violencia sean acusados o, si se les acusa, sean procesados. Hay un sistema de justicia de dos raseros en el Capitolio de nuestra nación y los alborotadores de izquierda son una clase protegida. Cualquiera que sea la decisión final de la Corte Suprema en junio, esta insurrección bien puede continuar hasta las elecciones de noviembre.

Los estadounidenses necesitan recordar que la izquierda dura, que ahora controla el Partido Demócrata, siempre está en guerra. Su agenda radical transmite el odio que sienten por las restricciones impuestas por la Constitución, y están ansiosos por destruir las que quedan. Su larga guerra de medio siglo contra los no nacidos es prueba de su deseo desenfrenado de poder. Si pueden matar a los más inocentes entre nosotros, no tendrán reparos en matar a cualquiera. Sus camaradas de izquierda en el extranjero ciertamente lo han hecho y por decenas de millones.

Debemos orar por la seguridad de los jueces de la Corte Suprema que firmarán esta sentencia, por ellos y por sus familias. Ellos estarán soportando un infierno viviente en los meses venideros. Dios les conceda que tengan la fortaleza para mantenerse firmes.

Artículo en: https://www.actuall.com/vida/la-corte-suprema-se-prepara-para-revocar-a-roe-v-wade-y-la-izquierda-se-prepara-para-la-guerra/

LAS MANIOBRAS DE SÁNCHEZ Y BATET PROVOCAN UN DETERIORO INÉDITO DE LA INSTITUCIONALIDAD

Artículo de Marisa Cruz publicado en El Mundo el pasado día 2

Desde la oposición se acusa al jefe del Ejecutivo, con la complicidad de la presidenta del Congreso, de «rendir el Estado» ante el secesionismo. Congreso Bildu, ERC, Junts y la CUP consiguen entrar en la comisión de secretos gracias al cambio de reglas impulsado por Batet. El Gobierno activa un cambio normativo en el Congreso para colar a ERC y Bildu en Secretos Oficiales.

La guerra de Ucrania, el deterioro económico y el caso del presunto espionaje a 65 políticos, abogados y activistas vinculados con la causa independentista han hecho temblar los cimientos del Gobierno de coalición, frágiles y sometidos a los continuos embates del socio menor contra el mayor y siempre en delicada dependencia del abanico de aliados parlamentarios.

En esta ocasión, además, la acumulación de adversidades ha puesto de manifiesto un nuevo episodio en el proceso de devaluación y deterioro institucional del sistema democrático desde principios de 2020 cuando el Ejecutivo, para hacer frente a la pandemia, decretó sucesivos estados de alarma, parcialmente inconstitucionales, y se acomodó en el decreto ley como vía fácil para eludir el debate y la enmienda del Parlamento.

El último choque de Pedro Sánchez con la separación de poderes y las «formas», sustanciales en democracia, ha sido el sometimiento de la tercera autoridad del Estado, la presidenta del Congreso, primera guardiana de la labor del poder Legislativo, a las órdenes y a la conveniencia del presidente del Gobierno.

La modificación urgente de la resolución de la Presidencia de la Cámara, del año 2004, adoptada con el consenso de las dos principales fuerzas políticas, en virtud de la cual los diputados con derecho a acceder a los secretos oficiales debían contar con el aval de al menos 210 votos, para rebajarla a 175 (la actual mayoría absoluta), sólo tenía una motivación: satisfacer la necesidad de Sánchez de aplacar el desafío de sus aliados independentistas y abertzales, supuestamente espiados por los servicios de inteligencia del Estado. Este cambio, realizado con la mayor de las urgencias, ha supuesto una intromisión descarnada del Ejecutivo en el Legislativo a la que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no puso freno.

Las mayorías se cambiaron en 48 horas tras recabar, la nueva resolución ordenada por Sánchez y asumida por Batet, el apoyo de la Mesa de la Cámara con la mayoría de los dos socios gubernamentales y, a continuación, el apoyo de la Junta de Portavoces en la que, de nuevo, los dos partidos de Gobierno más las fuerzas beneficiadas por el cambio, votaron a favor. El círculo quedaba cerrado y el consenso de décadas de los dos principales partidos, roto.

Desde la oposición se ha acusado a Sánchez, con la complicidad de Batet, de «rendir el Estado» ante el secesionismo sólo para intentar salir indemne del embrollo del espionaje y conseguir evitar que sus propios aliados parlamentarios formaran un frente común en contra de la convalidación del decreto de medidas para amortiguar las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania.

En esta ocasión, la queja surge en las fuerzas principales de la oposición -PP, Vox y Cs-, pero el malestar por la intromisión del Ejecutivo en los otros dos poderes del Estado empapa al resto de formaciones desde hace mucho tiempo.

El abuso del decreto ley, una fórmula pensada para los casos de extrema y urgente necesidad es motivo de protesta continua por parte de las fuerzas políticas de todo signo por cuanto implica hurtar al Parlamento su capacidad de debate y modificación, reflejo de la pluralidad democrática de la Cámara, de las iniciativas gubernamentales.

Sánchez ha sorteado en muchas ocasiones esta crítica aceptando no vetar la tramitación de los decretos como proyectos de ley. No es, sin embargo, más que una triquiñuela: ese procedimiento encalla, por decisión de los dos partidos que sustentan al Gobierno, en procesos eternos de trámite de enmiendas que nunca acaban de desembocar en modificaciones reales del decreto original.

El menoscabo a las funciones parlamentarias es evidente. Las explicaciones sobre los asuntos más relevantes por parte del presidente se postergan sine die o se acumulan unos con otros a fin de diluirlos en la mezcolanza.

Las altas cifras que suele ofrecer La Moncloa de comparecencias parlamentarias de Sánchez se rellenan con las insustanciales sesiones de control de los miércoles en las que el presidente replica a tres preguntas, a menudo ejerciendo de oposición a la oposición, y se engordan echando mano de las obligatorias peticiones de prórroga del estado de alarma en el primer semestre de 2020. Incluso estas últimas se cancelaron cuando se decretó un estado de excepcionalidad constitucional por seis meses.

Desprecio a la cámara baja

Especialmente llamativo del desprecio al Congreso, e incluso al propio Consejo de Ministros, ha sido el episodio de cambio en la posición de España respecto al Sáhara. Un viraje decidido en exclusiva por Sánchez, sin contar con el resto del Gobierno y en contra del parecer absolutamente mayoritario del Congreso. Se ha señalado desde La Moncloa que la política exterior la dirige el presidente. Es falso: de acuerdo con la Constitución, la dirección de la política exterior corresponde al Gobierno al que se ocultó una decisión clave en una materia de Estado.

El TC, por su parte, en múltiples sentencias, ha advertido del uso fraudulento del real decreto ley, fórmula favorita de este Gobierno, e incluso de maniobras como la actualmente en marcha para lograr, mediante una enmienda en el proyecto de reforma de la Ley Concursal, garantizarle a la fiscal general del Estado y ex ministra de Justicia de Sánchez, Dolores Delgado, el más alto puesto de la carrera cuando cese en su actual cargo.

El nombramiento de Delgado como Fiscal General sin solución de continuidad tras dejar el cargo de ministra de Justicia, ha sido ejemplo claro de cómo los tentáculos del Gobierno se introducen en otro poder del Estado para colonizarlo, aun minando el principio de independencia.

La pretensión de cambiar, mediante proposición de ley, para evitar los informes constitucionales, las mayorías necesarias para designar a los miembros del CGPJ, órgano de gobierno de la Justicia y garante de su independencia, fue otro de los intentos de esa colonización, que se pretendió justificar como vía para impedir el veto del PP a la renovación del Consejo. En este caso, la maniobra sólo se frenó por el repudio que suscitó en la propia Comisión Europea.

Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/05/02/626ea323fc6c832f768b45e0.html

LA ETA DELATA A SÁNCHEZ , RETRATA A CIERTA PRENSA Y COMPROMETE A FEIJÓO

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 1

Desde que Tejero entró pistola en mano en el Parlamento, no había vivido la sede de la soberanía nacional una humillación como la que esta semana le han infligido el partido de la ETA y el partido de Sánchez, con el apoyo de un periodismo decididamente abyecto, que sonreía junto a la editora del pasquín delator de la banda etarra durante los peores años del terror.

La ETA se ha revelado como actor decisivo en la tragedia de la continuidad de Sánchez en el Poder, al precio que le vimos dispuesto a pagar: el que sea, excepto él. La salida de la Esquerra supuso la entrada de la ETA en la compañía de la izquierda real, la única que existe, aunque el PP se empeñe en imaginar que existe el PSOE, y que hay firmar pactos con el Gobierno que insisten en llamar «de Estado», como si el Estado se llamara Sánchez.

Sánchez le tomó el pelo al PP

Sánchez decidió antes de la moción de censura, y por eso lo echó su partido de la Secretaría General, que llegaría al Poder junto a la ETA, los separatistas catalanes y los comunistas de Caracas. Nada le hará cambiar. Y menos, el PP, que en el carteo de Montero y Bravo ha quedado bastante en ridículo. Se le han visto tantas ganas de votar con el Gobierno, aunque fuera esa patraña que achaca la ruina económica a la invasión de Ucrania, que cuando al fin votó «no», pareció exhalar: «¡qué lástima!». Y lo era. pero no por el PSOE, que hizo con el PP como con Casado y Arrimadas: usarlos en las negociaciones con sus únicos socios, los partidos antisistema, sino por la obstinación de Feijóo en seguir el mismo camino del chasco.

¿Qué necesita el nuevo presidente del PP para aceptar que no existe el PSOE, y que Sánchez está dispuesto a pactar con cualquiera, siempre que ese cualquiera no sea un partido de derechas o español, que tanto da? ¿A qué vienen esas declaraciones, tras la exhibición de poder de la ETA sobre el Gobierno, de que «los puentes con el Gobierno no están rotos», cuando los únicos puentes que no ha roto el PSOE son los que le permitan hacerse con el control, de la Justicia, para rematar el régimen? ¿O es que piensa Feijóo que basta su sola presencia para detener la demolición del régimen constitucional que votó masivamente la nación en 1978, para que la Izquierda en el Poder abandone sus planes de liquidar toda oposición?

Por desgracia, si la sobreactuación de la portavoz bildutarra, adulada por el Comando Mediático Madrid, delató el modo de supervivencia que Sánchez ha diseñado para sí, y del que somos rehenes todos los españoles, también comprometió la esperanza en que Feijóo lleve al PP por un camino de resistencia y alternativa, no de complicidad y alternancia, al despotismo de los partidos en el Poder, en el que el PSOE es sólo uno y no siempre el más importante, porque Sánchez siempre cede ante los demás. Dicho de otro modo: si tras el alarde de prevaricación de la Presidenta del Congreso para meter a terroristas y golpistas en el CNI, y tras el alarde de sumisión del Gobierno a la ETA, Feijóo mantiene que se debe pactar con Sánchez lo único que Sánchez quiere pactar, que es la entrega del Consejo General del Poder Judicial, sin modificar como pide Europa el sistema de elección, habría que asumir que no se puede contar con el PP para echar a Sánchez.

Una estrategia equivocada

Imagino que la postura del PP en las Cortes obedece a que Feijóo entiende que la mano tendida es una estrategia perjudicial para Sánchez y beneficiosa para él como candidato. Pero entregar el CGPJ tras rendir el Tribunal Constitucional y el de Cuentas, y tragar todas las fechorías de la Fiscal General del Estado, no sería un episodio más del clásico tira y afloja bipartidista. Lo de Sánchez no es una estrategia de partido sino un Golpe de Estado en toda regla, por lo judicial y no por lo militar, pero golpe al fin, e infinitamente más grave que el que en 1981 intentó Tejero.

Feijóo se equivoca si cree que tiene tiempo para que madure una estrategia de desgaste del Gobierno porque lo que se está desgastando es el Estado, a pies del Gobierno. Lo imagino consciente del riesgo, pero eso no supone que acierte en su diagnóstico ni en su política. En estos días de ignominia, su portavoz parlamentario Olano dio una imagen de solvencia oratoria muy superior a la habitual del PP, y muy parecida a la que personalmente ofrece Feijóo, que parece que has pasado de la Liga Smartbank a la Champions.

Pero categoría intelectual y eficacia política son cosas distintas. El discurso de Olano era bueno para una investidura presidencial de Feijóo, no frente a la prevaricación de Batet y el irrintzi de la ETA. Para eso, el tono adecuado era el de la indignación, es decir, el de Macarena Olona. Temo que Feijóo pensara al oírla lo que dijo contra Cayetana cuando colocó a Iglesias en la aristocracia del crimen político: «No se pueden perder los papeles». Hay algo peor que perderlos, que es no tener papel y esperar que te lo den. Y en Andalucía comprobará que hay actores dispuestos a escribir su propia obra. Ojalá me equivoque yo, pero creo que Feijóo se está equivocando de pleno.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/la-eta-delata-a-sanchez-retrata-a-cierta-prensa-y-compromete-a-feijoo-6892511/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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