Por José María Arévalo

(Aspirantes esperando al inicio de la primera prueba en las oposiciones a Secundaria del año pasado)
Ya hemos publicado varios artículos críticos con las nuevas normas estatales para la enseñanza, vamos a ver ahora las criticas al Gobierno que se están produciendo por no tener en cuenta a las comunidades que van a ser las que gestionen los procesos. La prensa titulaba: ‘La norma afectará a un gran número de opositores’, como denuncia concreta. Vamos a verlo.
La Gaceta Regional de mediados de abril titulaba: “Establecer tres formas según el tipo de plaza puede desembocar en que en 2023 haya cuatro procesos diferentes”, y en el artículo señalaba que “La nueva norma que va a regular el acceso a la profesión docente hasta 2024 sigue recogiendo críticas. La última en pronunciarse ha sido la propia Consejería de Educación de Castilla y León, que califica la nueva forma para obtener una plaza de funcionario como “caótica”.
Junta, sindicatos y opositores, en contra
El rechazo se suma a los expresados por los sindicatos y al de los propios opositores, tanto interinos con mucha experiencia como de los que no disponen de antigüedad que les facilite convertirse en funcionarios. El decreto del Gobierno, publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado, diferencia los procesos de selección en función del tipo de plazas. Las de estabilización, aquellas que llevan muchos años ocupadas por interinos, se ofertarán en concurso —desde antes del 1 de enero de 2016—, o bien en concurso-oposición para plazas ocupadas temporalmente en los tres años anteriores al 31 de diciembre de 2020, a las que se añaden las vacantes de los procesos de estabilización de 2017 y 2018. En este caso las pruebas no serán eliminatorias, podrá no haber parte práctica y se dará más peso a la experiencia en los méritos. Además, habrá una tercera vía para las plazas de reposición, las correspondientes a jubilaciones, que se regirá por los criterios que había hasta ahora.
La configuración obliga a convocar un proceso diferente para cada tipo de plaza, un problema para las comunidades autónomas, que son las que gestionan este tipo de procedimientos. De ahí que la Consejería de Educación muestre su descontento con el resultado. El departamento que dirige en funciones Rocío Lucas señala que ya había avisado de que el texto sometido a dictamen del Consejo de Estado “era injusto porque dejaba sin ninguna opción a los opositores sin experiencia”. Esa misma apreciación tuvo el órgano consultivo, razón por la que el Gobierno introdujo el cambio de última hora y que ha propiciado un proceso diferente según el tipo de plaza.
La Consejería de Educación denuncia que el Ministerio “no ha tenido en cuenta a las comunidades, que son las que tendrán que gestionar el proceso que finalmente han aprobado”. Por eso considera que los gobiernos regionales deberán “gestionar una norma caótica elaborada sin consenso y que afectará a un gran número de opositores”. El problema se centra sobre todo en el próximo año, cuando deben celebrarse oposiciones de Secundaria, que se dividirán en dos procesos: uno para las plazas de estabilización y otro para las de reposición. Además, es probable que se desarrolle el concurso oposición para 515 plazas de estabilización de maestros e incluso el concurso extraordinario para las vacantes que llevan más de 5 años ocupadas temporalmente.
Las principales dudas sobre el proceso
Cómo será el concurso excepcional . Solo se destina a las plazas que lleven ocupadas de forma temporal desde antes del 1 de enero de 2016. Será un concurso de méritos que las comunidades solo podrán convocar una sola vez hasta 2024. La puntuación máxima será de 15 puntos repartidos en tres bloques: experiencia docente (máximo de 7 puntos, primándose la experiencia en la misma especialidad a la que se opta); formación académica (máximo de 3 puntos) y otros méritos (máximo de 5 puntos, donde se valorará superar la fase de oposición en la misma especialidad a la que se opta en anteriores procesos selectivos, y también la formación permanente).
Cómo será el concurso-oposición de estabilización. Se aplica a plazas ocupadas temporalmente en los tres años anteriores al 31 de diciembre de 2020 y a los procesos de estabilización pendientes de 2017 y 2018. La fase de oposición constará de una única prueba en dos partes no eliminatorias. La parte A consiste en el desarrollo de un tema. La parte B consiste en la presentación de una unidad didáctica de la especialidad. También habrá una prueba práctica obligatoria para especialidades de FP, y a elección de las administraciones educativas para las restantes especialidades. La calificación final de ambas partes A y B debe ser de al menos 5 sobre 10. La calificación final de esta fase de oposición ponderará un 60% en la puntuación final del concurso-oposición. La fase de concurso, con un máximo de 10 puntos, ponderará un 40% en la puntuación final del: experiencia docente (máximo de 7 puntos, primándose la experiencia en la misma especialidad a la que se opta); formación académica (máximo de 2 puntos) y otros méritos (máximo de 1 punto). Dentro de otros méritos se valorará haber superado la fase de oposición en la misma especialidad y la formación permanente también.
Cómo será el concurso-oposición de reposición. Se aplica únicamente a las plazas de reposición por jubilación y se regirá por las condiciones que había hasta ahora. Es el proceso con más opciones para los opositores con poca o ninguna experiencia. La fase de oposición valdrá dos tercios de la nota final y se divide en dos partes que son eliminatorias. Una de ellas está conformada con el desarrollo de un tema y un supuesto práctico. La segunda parte consiste en la presentación de una programación y una unidad didáctica. En cuanto al concurso de méritos, su peso será de un tercio de la nota final. Los aspirantes no podrán alcanzar más de 10 puntos por la valoración de sus méritos, que podrán conseguir por experiencia previa (máximo 5 puntos), formación académica (máximo 5 puntos) y otros méritos (máximo 2 puntos)