Por José María Arévalo

(La familia de Jesús Meneses en la exposición)
Escribía hace años Antonio Corral, con expresión poética, que Jesús Meneses, en una gran parte de su obra, “ha plasmado, cantando y contando, a una Castilla en agonía, a una Castilla desaparecida. Y es cierto que, en muchas de sus pinturas Castilla se encuentra presente y milagrosamente viva, no sólo en su acontecer o en su realidad actuales, sino en el recuerdo de sus costumbres ya casi olvidadas. Meneses es, sin duda, el pintor de Castilla a la vez fortalecida, alentada y consumida por el sol. Nadie mejor que él ha comprendido y descifrado la esencia de esas extensiones de espigas, que no dicen su canción, sino a quien con ellas va. Y es que Meneses siempre ha ido con ellas y, a la vez, las ha llevado con él. Plasma en sus cuadros visiones e interpretaciones de campo abierto, de castellanos campos vacíos sin la presencia del hombre. Pero en los vacíos paisajes escuchamos la respiración de esos hombres. Están presentes sus huellas”.
Pues bien, a este Jesús Meneses que realizó la mayor parte de su obra en acuarelas -fue el mejor acuarelista de nuestra comunidad- y del que recordamos sobre todo sus impactantes imágenes de los rebaños de ovejas que van dejando un rastro de polvo en nuestros campos, Villamuriel de Cerrato le ha rendido homenaje en el centenario de su nacimiento con una exposición en la Casa municipal de Cultura, una exposición antológica en la que se han exhibido durante un mes alrededor de sesenta de sus obras, hasta el 4 de diciembre.

(Corral. 1978. Acrílico de Jesús Meneses, 52×75)
En Villamuriel de Cerrato, donde nació
Dieciocho años después de su fallecimiento, la memoria de Jesús Meneses sigue muy presente en la vida de los vecinos de Villamuriel de Cerrato, localidad que le vio nacer hace un siglo y que no ha querido dejar pasar este centenario sin recordar su figura por todo lo alto, en la casa de cultura que lleva el nombre del insigne acuarelista, donde se ha presentado esta exposición antológica con obras, muchas de ellas inéditas hasta estos momentos, aportadas por su familia, por instituciones y también por particulares.
La muestra ha incluido además la instalación de grandes vinilos en los que se muestran fotografías de la vida de Jesús Meneses, así como vitrinas que recogen algunos de sus dibujos, y también objetos personales.
Además, en el escenario de la Casa de Cultura se ha colocado el cuadro de La Ascensión, que se conserva en la iglesia de Villamuriel, y que debido a sus grandes dimensiones no cabe en la sala de exposiciones. En otra de las salas, los artistas plásticos palentinos que conforman la exposición Thieldón han colgado un colección de cuadros con los que han querido homenajear la maestro Jesús Meneses.
La inauguración de la muestra -recogía El Norte de Castilla- contó con la presencia de parte de la familia del artista, entre los que se encontraban su viuda Blanca Alonso, acompañada en todo momento por algunos de su hijos. Junto a los familiares, representantes institucionales y también del mundo del arte y la cultura de Palencia.

(Dos acuarelas en la exposición)
Centenario de Jesús Meneses, con corazón
“Centenario de Jesús Meneses, con corazón”, titulaba la noticia el Diario Palentino del pasado 6 de noviembre, que explicaba que la exposición quiere poner en valor la obra del artista Jesús Meneses del Barco (16 de octubre de 1922- 27 de mayo de 2004) y “que las nuevas generaciones conozcan su trabajo, además de rendir homenaje a su trayectoria artística y humana”.
Comisariada por Eugenio Medina -continuaba- presenta acuarelas, óleos, y dibujos, la mayor parte de ellos inéditos, aportados por la familia, administraciones públicas y particulares de Palencia, Villamuriel de Cerrato, Dueñas, Burgos, Bilbao y Valladolid. La temática de las obras es variada -infantiles, trillas, eras, obras urbanas, religiosas e, incluso, un autorretrato-. Eugenio Medina destaca el valor artístico de Jesús Meneses, «un artista multifacético» e incide en que «se trata de dar a conocer un río de obras suyas en ocho paneles». «Salía al campo y tomaba bocetos rápidos que de inmediato trabajaba con la profundidad de alguien muy creativo», añade.
El alcalde de Villamuriel, Roberto Martín, remarcó en la inauguración que «se ha intentado organizar una muestra variada y con las mejores obras de arte de Jesús Meneses» y agradeció que se sumen al homenaje los artistas de Thieldón. Y es que se disfrutaba en esta muestra de dos espacios diferenciados, uno con las obras de Meneses y otro con las 25 de los artistas palentinos de la asociación que ha querido sumarse a esta efeméride.
Juan Antonio Obispo, edil de Cultura, explicó que el pueblo de Villamuriel se siente «agradecido» a la figura de Jesús Meneses ya que, aunque su carrera se desarrolló principalmente en Madrid, «siempre llevó a gala ser de esta tierra».
Datos biográficos
La infancia -recoge finalmente el Diario Palentino- de Jesús Meneses del Barco, nacido en Villamuriel de Cerrato, hijo de Germán y María, transcurrió entre las labores del campo y su inquietud por la pintura. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Palencia, donde coincidió con profesores como Germán Calvo. Con 25 años, gracias a una beca de la Diputación, pudo ir a Madrid y finalmente ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Madrid supuso para él su verdadero despertar artístico.
En 1954 realizó su primera exposición y en 1960 se casó con Blanca Alonso, con la que formó su familia. En 1972 se le otorgó el primer premio nacional de Acuarela. En 1984 los famosos Apuntes palentinos le dedicaron un apartado que realizó Isabel Pérez Melendro.
En 1991 fue nombrado hijo predilecto de Villamuriel y en 1995 se inauguró la casa de cultura que lleva su nombre. Jesús Meneses siempre estuvo vinculado a su lugar natal mediante su familia, por su devoción a la Virgen del Milagro, por sus amigos y por sus paisajes, que plasmó en sus obras en muchas ocasiones. Su vida estuvo siempre ligada a la pintura, destacando como uno de los mejores acuarelistas españoles, aunque cultivó otras técnicas.
De exposición en exposición

(Acuarela de Jesús Meneses en el centro de convivencias El Rincón, de Tordesillas)
Yo recuerdo haber visto a Jesús Meneses, ya mayor, en las muestras que de su obra solía presentar casi todos los años la antigua sala de exposiciones del Banco de Bilbao, sentado en una mesita a su entrada, y que recogían una mayoría de acuarelas de rebaños de ovejas, con su pastor y el perro clásicos, unas con cerros testigos al fondo y cielos amenazadores de tormenta (como la que ilustra este apartado, que se encuentra en el Centro de convivencias del Opus Dei “El Rincón”, en Tordesillas, regalo del pintor) y otras surgiendo del polvo que ellas mismas levantaban, polvo que el maestro reflejaba con una maestría inigualable y que le hizo famoso. Y recuerdo también el alto precio que en aquellos años alcanzaban estas acuarelas, por encima del millón de pesetas, lo que en pocas exposiciones se veía, quizá en las de también nuestro Castilviejo.
Fernando Caballero escribía en julio del 2010, en El Norte de Castilla, un comentario a otra muestra del gran acuarelista, un homenaje anterior al recién concluido en Villamuriel: “Una exposición recuerda en Dueñas al pintor Jesús Meneses, uno de los acuarelistas más reconocidos del panorama español de la segunda mitad del siglo XX. El Ayuntamiento de Dueñas y el grupo cultural Muriel se han unido para honrar la memoria artística y humana de un pintor que dejó una profunda huella en muchos artistas posteriores.
Meneses es uno de esos pintores que no hay que olvidar, porque engrandece el arte palentino y porque su obra refleja, con una espléndida técnica, la Castilla que conoció de joven y que ha rememorado y recreado continuamente. La pintura de este artista nacido en Villamuriel de Cerrato plasma el paisaje y el paisanaje de un territorio rico en colores, en superficies y en volúmenes. Desde Madrid, donde fijó su residencia y donde falleció en el 2004, pintó su Castilla natal, sus campos y las actividades agrícolas, siempre con una gran claridad en la exposición de su discurso plástico.
El homenaje que Dueñas -ciudad a la que estuvo vinculado por su matrimonio y en la que pintaba en todos los periodos vacacionales- y Muriel le dedican es oportuno seis años después de su muerte. Meneses no debe caer en el olvido. Al contrario, tras reconocimientos como éste, deben seguir otros que mantengan viva la presencia de su pintura”.
Y este es el caso de esta antológica, que esperamos no sea la última.