¿Contra la violencia de género o protección a la mujer?

Por José María Arévalo

 

(Mujer con sombrero, óleo de Matisse.)

Tenemos estos días, por lo que cuenta la prensa, abierto un debate entre el P.P. y Vox sobre si vale la pena todo lo que vienen haciendo los políticos para evitar la violencia contra la mujer. Yo creo que esa es la cuestión de fondo, que el P.P. sigue la política tradicional de la llamada lucha contra la violencia de género, y Vox quiere dar un giro a la lucha contra esa violencia para que no se olvide la violencia contra las mujeres pero tampoco la violencia contra los niños, los ancianos, los hombres, es decir todo tipo de violencia. Las izquierdas se rasgan las vestiduras porque dicen que los casos de violencia contra las mujeres son muchísimos más y por eso hay que darles un trato especial. El P.P. diciendo lo mismo que la izquierda se siente más de centro, y Vox erre que erre con que hay que tratar toda la violencia. Parece un debate de sordos. Y otro tanto pasa con los movimientos LGTBI, que a la izquierda y al P.P. les parece que hay que defenderlos, y a Vox que ya estamos hasta el gorro de no hablar de otra cosa, y que no se merecen tanto, que ya lo tienen reconocido todo.

A mí me parece que tiene más razón Vox, pero ya dice un refrán que todo es del color del cristal con que se mira, y otro que en todas partes cuecen habas. Lo que no creo tenga ningún sentido es que por estas bobadas se peleen P.P. y Vox y no consigan que se realice el cambio que hemos recientemente votado la mayoría en un notable giro a la derecha o al centro-derecha -si se quiere matizar mucho-. Y aunque se ha llegado a importantes acuerdos en cuanto a gobiernos autonómicos, por ejemplo en la comunidad valenciana, y en ayuntamientos, por ejemplo en el de Valladolid, aun quedan varios casos con la amenaza de tener que ir a nuevas elecciones si no hay acuerdo P.P.-Vox, o dejar que gobierne la izquierda -por más votada o por lo que sea-.

Y así recogía La Razón del pasado día 20 estas palabras de la presidenta del PP extremeño, María Guardiola: «Iremos a elecciones si hay que ir». Considera que lo que está en juego ahora mismo no es el poder sino «la dignidad» de Extremadura. «Yo no puedo dejar entrar en el gobierno a aquellos que niegan la violencia machista», así como «a quienes colocan una lona y tiran a la papelera la bandera LGTBI», ha reafirmado la presidenta del PP de Extremadura, quien ha aseverado que cree «en una Extremadura inclusiva, moderna, respetuosa y solidaria», ha reafirmado.

Y añadió que la formación que lidera Santiago Abascal antepuso «sus ansias de poder y su soberbia» al cambio, en palabras de la dirigente popular. La consecuencia es ya que el PSOE retiene la Presidencia de la Asamblea de Extremadura tras la falta de acuerdo entre PP y Vox.

Y es que la falta de acuerdo entre PP y Vox ha provocado que la socialista Blanca Martín se convierta en la nueva presidenta de la Asamblea regional. Un acuerdo que no llegó porque la formación que lidera Santiago Abascal, antepuso -dice el P.P.- «las ansias de poder y esa soberbia al cambio».

¿Niega Vox la violencia machista?

Pero ¿es verdad que Vox niega la violencia machista y tira a la papelera la bandera LGTBI, como dice la candidata del P.P. a regir Extremadura?

Veo en La Gaceta Regional de Salamanca del mismo día 20 este titular: “Vox cambiará la Ley de Violencia de Género por otra de protección a la mujer”, y la explicación en el texto de que el portavoz político de Vox, Jorge Buxadé, “insistió ayer en que el género es un concepto “ideológico” y ha adelantado que quiere la derogación de la Ley de Violencia de Género para su sustitución de una “ley integral de protección de las mujeres y las familias”. Buxadé denunció “los ataques” que asegura que está recibiendo Vox tras el “moderado y equilibrado” acuerdo firmado con el PP en la Comunidad Valenciana, donde no se incluye el concepto violencia de género y a cambio se habla de violencia intrafamiliar.

Al igual que el presidente del partido, Santiago Abascal, Buxadé ha reivindicado que el género es “un concepto ideológico” y por tanto la derogación de la Ley de Violencia de Género se encuentra entre sus reivindicaciones para la formación de un futuro gobierno. A cambio, ha leído una a una las 12 medidas publicadas por el partido para combatir “la violencia contra la mujer” y sostiene que estos puntos podrían convertirse en una ley integral de protección a las mujeres y las familias. “Sin medidas penales, civiles y administrativas que no criminalizan a una parte de la población”.

En este punto, ha preguntado al PP “en qué no están de acuerdo”. Es más, cree que la postura de Vox es la que defiende la mayoría de los ciudadanos “cuando toma café en un bar o cena con su familia” y puede ser avalada por los votantes del PP e incluso del PSOE. En este contexto, anunció que Vox presentará una queja ante la Junta Electoral Central contra un programa de TVE por convertirse en “abrevadero de odios contra Vox” y actuará judicialmente contra Tania Sánchez por “insultar y calumniar” al partido y sus seguidores. Además, lamentó que “algunos” dirigentes del PP “se hayan sumado a esta estrategia de manipulación”.

“Seguirán engañando y seguirán mintiendo, pero ahora ya está negro sobre blanco nuestra posición y la que van a defender nuestros diputados y representantes de Vox en todos ayuntamientos, comunidades autónomas y el parlamento nacional”, manifestó Buxadé.

Vox presiona al PP

Y en El Mundo del mimo 20.06.23 se titulaba “Vox presiona al PP con su ‘ley’ para la defensa de la mujer en plena fase de negociaciones: «Tendrán que decir si les gusta». Un artículo de Vicente Coll insistía en que “Feijóo y Abascal recrudecen su batalla en el terreno de Igualdad durante el proceso de pactos regionales”. Y en otro titular: “Vox avanza «sorpresas» para la campaña y descarta que el ‘efecto Olona’ le robe votantes”.

“Las 30 palabras -informaba- que componen el punto 43 del acuerdo entre el Partido Popular y Vox en la Comunidad Valenciana, y que acotan en «violencia intrafamiliar» la defensa de la igualdad, han desatado una pugna entre ambos partidos que salpica ya su relación nacional, las negociaciones que mantienen en otros territorios e incluso la precampaña de las generales a poco más de un mes para que se abran las urnas. La violencia contra la mujer y la terminología que la define -violencia de género o machista según el PP; violencia intrafamiliar según Vox- es en estos momentos el principal escollo entre los dos principales partidos de la derecha, que tras sellar el pasado sábado más de 150 alianzas locales -algunas en importantes capitales de provincia- están inmersos ahora en al menos tres importantes negociaciones territoriales en Extremadura, Baleares y Murcia.

A las ya enquistadas diferencias propias de cada enclave toca añadir ahora un nuevo elemento: la batería de medidas presentadas por Vox para unificar su criterio acerca de la violencia sobre la mujer. Un catálogo con el que Vox busca frenar la campaña de descrédito que dice sufrir tras negar su número dos por Valencia la existencia de la violencia machista o de género y que ahora exhibe ante el PP -que eleva la cuestión a «prioritaria» con la vista puesta ya en La Moncloa- como modelo legislativo que merece ser, como mínimo, estudiado antes de llegar a un acuerdo con Vox.

Se trata de un decálogo que sintetiza buena parte de las reclamaciones de Vox en materia de Igualdad desde su fundación: propone «apoyar y asistir a las víctimas de violencia doméstica, en especial a la que sufren las mujeres, los niños y ancianos», identificar a todos los violadores excarcelados por la ley del sí es sí o prohibir la entrada a «ningún hombre, independientemente del género con el que se autoperciba», en espacios reservados a mujeres, como vestuarios o lavabos. También plantea endurecer las penas a violadores, rebajar la edad penal e incluir la prisión permanente para casos de violación, además de garantizar que «ninguna mujer agredida se verá menos acompañada o asistida en función del sexo del agresor o agresora o del género con el que se autoperciba».

«Defensa de la mujer»

«El PP tendrá que decir si les gusta», expresan fuentes de la cúpula del partido sobre el paquete de medidas, del que presumen que es el más severo en materia legislativa en defensa de la mujer y que prueba que, a diferencia de lo que defiende la izquierda y una parte del PP, el compromiso de Vox en materia de Igualdad está intacto. De hecho, la posición del partido la fijó ayer Santiago Abascal: sin negar la existencia del fenómeno, Vox no acepta ni comparte el «concepto ideológico» que supone hablar de violencia de género o machista.

Pero estas palabras convencen poco o nada en Génova, donde el pasado viernes se activó la alerta por esta cuestión y sigue sonando pese al matiz. ¿Está dispuesto el PP a estudiar la propuesta de Vox para alcanzar un punto medio, bien en los territorios en negociación, bien en un hipotético Gobierno? Las voces consultadas niegan la mayor: «Ya tenemos un modelo. No vamos a cambiarlo».

El tono de Alberto Núñez Feijóo con el que ayer se refirió al asunto delató que el PP no piensa rebajar de nuevo el listón con Vox en materia de Igualdad como en la Comunidad Valenciana. El líder del PP promete convertir en «prioritaria» la «lucha por la igualdad y contra la violencia de género» y, de manera transversal, dispara a ambos lados -a la izquierda y a quienes «se dicen de derechas»- en defensa de su plan de igualdad: «Ni haremos una ley como la del sí es sí ni vamos a negar ni dejar de luchar contra una lacra que deja cada año medio centenar de mujeres asesinadas a manos de sus parejas».

En fin, sigo pensando que se trata de un debate bastante absurdo y que lo que quiere el P.P., como buen “maricomplejines” -que diría Jiménez Losantos- es que parezca que no está a la derecha sino al centro. Aviados estamos.

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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