“Feijóo pide pactos al PSOE mientras aparecen en el PP voces cuestionando su liderazgo”, de Carmen del Riego; “Feijóo el ingenuo… ¿y el breve?”, de Luis Losada; “El viaje de la derecha del 28-M al 23-J: los hitos que la izquierda usó para despertar a su electorado”, de Vicente Coll; y “Pues no se derogó”, de Antonio Burgos

(Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 26)
FEIJÓO PIDE PACTOS AL PSOE MIENTRAS APARECEN EN EL PP VOCES CUESTIONANDO SU LIDERAZGO
Artículo de Carmen del Riego publicado en La Vanguardia el pasado día 26
Aguirre critica al líder del PP y apuesta por Ayuso mientras Aznar lo defiende. Alberto Núñez Feijóo no renuncia a intentar formar gobierno aunque le digan que no. El rechazo del PNV lo guarda de momento y apela al PSOE, con el argumento de que “los partidos de Estado hemos ganado votos y escaños”, mientras el independentismo ha perdido apoyo. Quiere negociar “para darle a los españoles lo que han votado en las urnas”. Feijóo pasó el día ayer en Santiago con motivo de la fiesta nacional de Galicia, mientras en Madrid comenzaron a aparecer en el PP voces cuestionando su liderazgo, como Esperanza Aguirre, mientras José María Aznar salía en su defensa.
El presidente del PP, que se olvida ahora que en campaña negó al PSOE de Sánchez la categoría de partido de estado, ahora le emplaza a negociar. “España merece estabilidad”, más ostentando la presidencia de la UE y teniendo que negociar la regla de gasto, lo que supone que “vienen tiempos que exigen estabilidad, centralidad”, y partidos europeístas. “La cuarta economía de Europa -dijo- no puede estar sometida a políticos, alguno prófugo , y a partidos a los que no les interesa España”
El líder del PP cree que el Gobierno “no puede depender de un político prófugo y partidos a los que no interesa España”
Por eso, asegura, cumplirá con el mandato que le han dado las urnas de conformar “una mayoría estable”. Su esperanza es hablar con el PSOE la próxima semana, ya que en los mensajes que se cruzaron Sánchez y Feijóo la noche electoral, el presidente le remitió a después de que se conozca el voto de los residentes ausentes.
Mientras Feijóo está centrado en este empeño, en el PP, algunas voces se alzan en su contra y otras le defienden. En el primer grupo está la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, que en un acto organizado por The Objective, señaló “dos errores de libro en la campaña”. El primero del PP en su estrategia hacia Vox y el segundo de los de Santiago Abascal, que “no han estado bien” en la campaña. Para la expresidenta, es difícil venderle al electorado del PP que hay que derogar el sanchismo , y a la vez pedirle el voto “a los sanchistas”.
A su juicio, el discurso tenía que haber sido que Vox es un partido “perfectamente constitucional” y que pactar con él es mejor para España que un pacto del PSOE con Bildu. Pero el discurso, subrayó, fue que “nos gusta más Page que Abascal”. Además, Aguirre no oculta su preferencia por Isabel Díaz Ayuso. “No seré yo la que te lleve la contraria”, respondió a la abogada Guadalupe Sánchez cuando ésta dijo que ese discurso sobre Vox no lo puede hacer el PP con Feijóo al frente y tiene que ser la presidenta madrileña quien asuma la responsabilidad.
Todo lo contrario de lo que opina José María Aznar, a través del editorial de su Fundación, Faes, donde asegura que “ninguno de los errores o insuficiencias que quieran advertirse en la campaña del PP pueden igualar en sus efectos al papel desempeñado por Vox” y recuerda que el PP no debe olvidar que el partido de Abascal surgió con el objetivo de sustituir al PP”.
La Faes elogia la reacción de Feijóo y su intención de formar Gobierno, y ante una posible repetición electoral, en contra de la opinión de Aguirre, que cree que el PP puede quedar aún peor, Aznar considera que el PP ”tiene motivos para la decepción, pero no parea el desánimo” y que el PP “cuenta con un líder, Alberto Núñez Feijóo, que está en condiciones de seguir sumando y que será la voz razonable en medio de la cacofonía de un bloque de izquierda que asume con naturalidad encomendarse a la decisión de un prófugo, responsable del mayor atentado contra la Constitución”.
Artículo en: https://www.lavanguardia.com/politica/20230726/9133614/feijoo-pide-pactos-psoe-partidos-han-ganado.html
FEIJÓO EL INGENUO… ¿Y EL BREVE?
Artículo de Luis Losada publicado en Actuall el pasado día 26
Feijóo intenta pactar con PNV y recibe un portazo; explora la gran coalición y Sánchez le da calabazas. ¿Cabe mayor vía crucis para el gallego?
El PP se debate entre combatir a Vox o cooperar con ellos
Feijóo pensó que España era Galicia: bastaba con gestionar bien, dar imagen de seriedad, no dar señales disonantes y mostrarse como alguien que se viste por los pies. Pero España es una jungla; una selva. O cazas o eres cazado.
La primera estación del personal ‘via crucis’ de Feijóo es el portazo del PNV. Los ‘populares’ les habían regalado cinco alcaldías a los nacionalistas vascos. No esperaban reciprocidad pero sí algo de agradecimiento, siquiera en las formas. Nada. Portazo. El PNV ya ha perdido la hegemonía nacionalista en el País Vasco; Bildu le aventaja por un diputado en el Congreso. Y el año que viene hay elecciones vascas, que es lo que le importa al PNV. Con Feijóo ni agua.
Así que Feijóo, un hombre que se viste por los pies y que tampoco tiene principios firmes sino volubles, decide intentar la gran coalición, el escenario en el que honestamente se siente más cómodo. Apela a la concordia de los partidos con más votos, los partidos de Estado. Bla, bla, bla. Y aquí empieza su segunda estación.
La ‘intelectualidad’ abona la tesis: ya es hora de que los principales partidos se entiendan en asuntos de Estado: las relaciones internacionales, la Educación, el equilibrio económico. Esos mismos ‘intelectuales’ argumentan que el riesgo de que esa ‘gran coalición’ dispare a los extremistas de izquierdas o derechas ya ha sido conjurado. ¿Más todavía?
La gran ventaja de esta fórmula es que evitaría no que el PP pacte con Vox, sino que el PSOE pacte con secesionistas, prófugos y proetarras. Si además, PP y PSOE aprovecharan la oportunidad para hacer una reforma electoral que colocara a los nacionalistas en la marginalidad que les corresponde, habríamos dado un paso de gigante.
Por eso Abascal afirma que si Feijóo con sigue convencer a unos pocos socialistas para que faciliten su investidura, Vox no serḉia un obstáculo.
Pero todo esto no es más que un sueño. Porque frente a la mano tendida de Feijóo, Sánchez responde que hasta la constitución de las Cortes el 17 de agosto no va a hablar de nada con Feijóo. En paralelo va advirtiendo a los suyos que se preparen para una investidura larga. Paciencia, resiliencia y resistencia. Si no tienes escrúpulos pactar con quien te pide el rosario de tu madre es posible…
Y cada día será una nueva estación en un vía crucis para Feijóo que deberá enfrentarse a la guerra civil abierta en la relación de los populares con Vox. Unos sostienen que mientras exista Vox la victoria del PP será imposible por lo que la prioridad es ajusticiar a Vox y aprovechar su actual debilidad.
Otros en cambio creen que la estrategia adecuada es la coordinación implícita, algo parecido a lo que está haciendo el PSOE con Sumar. El abrazo del oso que tan bien le ha funcionado a Ayuso en Madrid. Si se hacen necesarios, habrá posibilidad de pacto. Y si el abrazo del oso es suficientemente eficaz, campanas al vuelo.
Porque de hecho, la estrategia de apelar al ‘voto útil’ es la que ha provocado que Vox sufra un drenaje que ha impedido obtener unos diputados que habrían sido suficientes para alcanzar la mayoría absoluta.
Pero ese debate interno existe. Y eso tensiona al gallego. La estación de penitencia más dura es el ‘run-run’ silente sobre si debe dejar paso a Ayuso. El afirma que en todo caso no dimitirá de sus cargos internos por responsabilidad. Pero permanecer en la oposición habiendo ganado las elecciones es demasiado duro. Y salir a morder a diario es contranatura para el gallego.
Por eso ya circulan los memes donde se ve a Ayuso en chándal y el siguiente mensaje: «Caliente, que sales».
Artículo en: https://www.actuall.com/democracia/feijoo-el-ingenuo-y-el-breve/
EL VIAJE DE LA DERECHA DEL 28-M AL 23-J: LOS HITOS QUE LA IZQUIERDA USÓ PARA DESPERTAR A SU ELECTORADO
Artículo de Vicente Coll publicado en El Mundo el pasado día 25
Vox evita la autocrítica tras perder 19 escaños: se aferra a sus «principios». En el día después no hubo autocrítica en Bambú: los de Santiago Abascal culpan a Alberto Núñez Feijóo de «truncar la alternativa» con su estrategia errática del «voto inútil», y a acusan a las encuestas y los medios de comunicación de «demonizar» a sus tres millones de «heroicos» votantes. Pero ni un comentario sobre cuál es la causa de haber perdido 630.000 votos, 19 escaños, la hegemonía en sus provincias clave y no haber conseguido ser la llave que permitiera a la derecha un cambio de rumbo político. Es más, Vox no apoyará una investidura de Feijóo en el caso de que el líder popular incluya en la ecuación al PNV.
Si mañana España volviera a las urnas -escenario al que se asoma previsiblemente para diciembre- Vox repetiría su misma hoja de ruta: «Mantenemos los mismos principios desde 2014», especificó Ignacio Garriga ayer en ausencia de Santiago Abascal para analizar los resultados electorales. Unos principios cuya puesta en práctica en las últimas semanas, como consecuencia de la consolidación de pactos territoriales, reactivó al votante socialista. La utilización del concepto «violencia intrafamiliar» para evitar hablar de «violencia machista» y la promesa de la derogación de la ley contra la violencia de género condicionó desde principios de junio el debate público y sirvió tanto al PSOE como a Sumar para alertar de la «involución» que supondría votar a la derecha el 23-J. Una reacción que contó con una difusa respuesta por parte del Partido Popular, que incluso corrigió su postura crítica con Vox en Extremadura sobre este asunto para lograr que María Guardiola fuera presidenta regional.
Desde entonces, el PSOE jugó su precampaña a relacionar al PP con Vox y evidenciar las condiciones a las que Abascal estaba sometiendo a Feijóo en regiones y ayuntamientos. En vísperas del Orgullo, la retirada de banderas LGTBI en edificios públicos de diversos municipios cogobernados por estos dos partidos obligó al PP a desmarcarse de la «agresividad» de las políticas de Vox, también manifestadas en las lonas que la formación desplegó en Madrid. En ellas llamaba a tirar a la basura las políticas de género, la Agenda 2030 o el independentismo. También acusaba a Pedro Sánchez de «poner a cientos de monstruos en las calles» gracias a las rebajas de penas y excarcelaciones a raíz de la ley del sólo sí es sí.
Ya en la recta final de campaña, Pedro Sánchez supo ver en las denuncias de «censura» de varios colectivos culturales en ayuntamientos con presencia de Vox la oportunidad para poner la cultura en el centro de la conversación. «La censura se está abriendo camino», advirtió el 14 de julio en un acto improvisado en defensa de la cultura. «No hemos venido ni a asumir sus discursos culturales ni a pagar sus fiestas. Donde tengamos las competencias de cultura vamos a hacer lo que nos parezca. Se debe hacer cultura respetando los intereses y gustos de los españoles», respondió Abascal a unas acusaciones sobre las que el PP también trató de distanciarse.
De hecho, la principal tesis que mantiene Vox para explicar por qué la derecha no sumó suficiente este 23-J responde a cómo los populares escoraron continuamente hacia su izquierda durante la campaña, con el ofrecimiento de que gobierne la lista más votada como joya de la corona como forma, además, para alejarse de Vox y mostrar un Feijóo centrado. «Se equivocaron de adversarios y de aliados», sintetizan en Vox.
NUNCA CON EL PNV
En Bambú pesa por encima de otra salida a este bloqueo la repetición electoral en diciembre. Avanzan que no respaldarán una investidura a Feijóo que incluya en la ecuación al PNV: «Jamás», dijo Garriga, formará parte de un acuerdo con el nacionalismo, como figura en los estatutos de Vox.
Los tiras y aflojas que han caracterizado la relación entre el PP y Vox en las últimas semanas en materia territorial amaga, pues, con replicarse en el escenario nacional. En Vox opinan que no ha habido un problema de «falta» de voto, sino de «mala optimización» de los apoyos destinados al bloque PP-Vox que impidió que Abascal lograra cinco escaños más que hubieran sido claves para la derecha, defienden en Vox. «De no haber hecho esa llamada al voto útil Vox hubiera tenido más escaños y hubiéramos podido formar la alternativa», expresó Garriga.
Una llamada de la que en Vox responsabilizan a partes iguales a Génova, a las casas de encuestas por intoxicar la opinión pública y a los medios de comunicación por «deshumanizar» a sus votantes. «Hay que empezar a poner nombres y apellidos», amenazó el secretario general de Vox, partido que ya basó parte de su campaña en desprestigiar a la prensa. Una estrategia que ahora los de Abascal recuperan mientras no aclaran públicamente qué ha ocurrido en Murcia para pasar de ser el primero al tercer partido, perder su escaño decisivo en Ceuta o no rentabilizar en absoluto su presencia institucional en Castilla y León, donde pasa de seis diputados a uno.
Artículo en: https://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-generales/2023/07/25/64be9a84e9cf4a17628b45ad.html
PUES NO SE DEROGÓ
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 24
Pues la que parecía una tela de araña era de fuerte y de resistente como una red de pesca por arrastre en el fondo de la mar. O como aquella trama de intereses que tejió el PSOE en Andalucía, haciendo que la gente creyeran que partido y autonomía eran lo mismo y creando durante casi cuarenta años un Régimen. Nos creíamos que el sanchismo era un régimen con menor experiencia que aquel del PSOE histórico de los ERE y del clientelismo. Nos creíamos que el sanchismo podía ser derogado con la verdad por delante, con la consolidación de los valores de la Constitución de 1978 y de la estabilidad del sistema y de la reconciliación surgidos de la Transición.
En una palabra, nos creíamos que podía ser derogada esta peligrosa forma de gobernar España acabando con ella, con su esencia y unidad, con su forma de Estado, en la que se dio en llamar «sanchismo» al extinto PSOE histórico. Creíamos que podía ser derogado, y miren en qué ha acabado todo. No se derogó el sanchismo. Y entre España y Sánchez, eligieron Sánchez y sus socios y compañeros de coalición gubernamental, y más ahora que Bildu ha adelantado al PNV y que Yolanda no ha quedado tan mal como parecía.
Eso: Yolanda y Pedro, Pedro y Yolanda en los debates, tuteándose, presentándose como coalición de gobierno, y mientras tanto, PP y Vox tirándose los trastos a la cabeza, afirmando tanto el uno como el otro que juntos no iban ni a coger aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar cuando quitaron a Kichi porque el PP podía traer unas formas de gobierno liberales, pensando en todos, los que lo habían votado y los que no.
Pero todo estaba más que yo pensado y milimetrado por un sanchismo que no hay quien derogue. Seguro que al adelantar las elecciones generales de la legislatura que había afirmado con sus mentiras de siempre que iba a terminar, Sánchez tenía hasta el informe de la AEMET sobre la calor tan grande que iba a hacer en plena canícula en este malhadado 30-J. Por muy bien intencionado que se sea, hay que pensar mal. Hay que pensar que por algo Michavila dijo que primero fuéramos a votar y luego a la tumbona de la playa y no a la inversa: que los embotellamientos para la vuelta desde las playas a las grandes ciudades para votar a última hora de la tarde iban a ser la mejor ayuda al abstencionismo que tanto beneficiaba en principio a Sánchez. Como lo del tren de Valencia, que tampoco me lo creo. Con la de días que hay en el año para las averías en el AVE, se corta la linea entre Madrid y la Costa de Valencia precisamente el día en que hay que ir a votar la derogación del sanchismo.
Y mientras, PP y Vox peleando, como siempre hizo la derecha, incapaz de la unidad ante los grandes peligros de la democracia y de la Patria. Y por el contrario, Sánchez conjugando el verbo «Sumar» en todos sus tiempos y con todas las formaciones políticas que quieren destruir el sistema, regando miles de millones entre ellas. Y la que nos espera. Esto no ha hecho más que empezar. Sánchez, empeñado en pasar a la Historia, quedará como el que inventó el puchero de verano, y Feijóo, como el que en la victoria encontro la mejor forma de perder.
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2023/07/re072423.html