Cada vez más municipios convocan concursos de pintura rápida

Por José María Arévalo

(Tema del río Miño. Tercer premio obtenido por mi hijo Juan recientemente en concurso de pintura rápida)

Comentaba hace tiempo un artículo de La Gaceta Regional  que “Cada vez más municipios recurren al arte como promoción y atraer turismo. El regreso de los certámenes de pintura al aire libre tras la pandemia atrae a artistas de toda la geografía nacional”. Y exponía el caso de un concurso de pintura rápida concocado por el Ayuntamiento de  Guijuelo, que contaba ya con inscritos de Andalucía y el centro de España.

Efectivamente, hace años, cuando no me pesaban a mí tanto los cumplidos como ahora -que estoy cerca de los 80- me presenté una temporada a varios concursos de pintura rápida y ví como me acompañaban pintores ya afamados sobre todo de Madrid y del Norte. Y tuve el honor de ganar un año -creo recordar fue en 2002- el primer premio de acuarela del concurso que todos los años convoca el Ayuntamiento de Valladolid en la fiesta local de San Pedro Regalado, con tanto más mérito cuando a esa convocatoria concurrieron tres acuarelistas afamados, dos vascos y un madrileño. Lo cierto es que  yo elegí un agradable tema del Campo Grande, con buena arboleda, y ellos en cambio se quedaron en la primera parte de la calle principal, Santiago, bastante feucha ella, siento decirlo -en cambio es chulo el final, próximo a la Plaza Mayor, pero no entraba en el concurso-.

Lo curioso es que a una de las acuarelistas vascas la vi años después en otros concursos, y se había dedicado a especializarse en una forma -concretamente la iglesia, que creo interpretaba en un efectista aunque rabioso color verde- que iba repitiendo por todos los concursos, con algún pequeño cambio para que se pareciera a la iglesia de la localidad que pintaba. Y claro, ganaba siempre algún premio, pero así todos los municipios en los que ganaba tenía aquel mismo cuadro de ella, siempre repetido.

En cambio tengo también que decir que hace unos días mi hijo Juan ha ganado un premio en Galicia con una magnífica acuarela; creo que el ayuntamiento que se la ha quedado puede estar satisfecho porque mi hijo promete ser un afamado acuarelista. Lo veremos, creo yo, triunfando, dada la maestría con que lo hace y que es aún muy joven.

“`Es un atractivo más -decía el artículo de La Gaceta sobre estos concursos- y muchos artistas organizan su verano de acuerdo a las fechas de los certámenes´, señalaba María Jesús Moro, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Guijuelo, que retomará el próximo 30 de julio la celebración de su certamen de pintura al aire libre. El de Guijuelo, como otros muchos en su entorno, la Sierra de Francia o Ciudad Rodrigo, se ha convertido con el paso de los años en un evento fijo a finales  del mes de julio que atrae a artistas de diferentes partes de España que, como corrobora la  concejala, llegan a preparar sus  días de ocio en función de unos  certámenes que, en casos como  el de la villa chacinera, cuentan  con suculentos premios que llegan a superar los mil euros en el  caso del ganador.

Guijuelo cuenta ya con artistas inscritos que proceden de Sevilla, Cádiz, Madrid o Valladolid, además de participantes de  la provincia e incluso artistas locales. En definitiva, destacan  por el momento los andaluces y  los procedentes de la zona centro, pero la experiencia de este  tipo de certámenes pone de manifiesto que también hay pintores del norte. Por ejemplo, el ganador del certamen de Mogarraz en mayo pasado fue Julio  Gómez Mena, procedente del País Vasco.  Junto a Guijuelo, en apenas 30 kilómetros a la redonda y en  solo dos fines de semana se celebrarán tres certámenes más con  el reparto de miles de euros en  premios y la opción de participar hasta en tres de ellos, de modo que hay artistas que preparan sus itinerarios en función  del atractivo del lugar, de la  cuantía de los premios o de la  novedad del propio concurso (también Macotera cuenta con  su certamen, previsto para el 5  de agosto con tres premios:  1.200, 600 y 300 euros).

Todo ello supone la llegada de pintores de muy diferentes  orígenes que conocen la zona y  pueden promocionarla después  en sus lugares de origen y, sobre  todo, a través de los trabajos que  presentan. Los ayuntamientos,  entidades y empresas patrocinadoras consiguen incrementar su  patrimonio con las obras ganadoras, que pueden ser objeto de  exposiciones permanentes o  temporales como un atractivo  más de la oferta cultural de cada  municipio.”

Estoy de acuerdo en casi todo lo que comentaba el articulista, pero lo cierto es que si los ayuntamientos pretenden con estos concursos hacerse con un pequeño patrimonio de pintura de autores que ya son famosos o pueden serlo en el futuro, el problema es que como los artistas van repitiendo tema por los distintos concursos, al final las obras premiadas tienen menos valor. O sea que el interés para hacerse los municipios con buena pintura es menor. Vale en cambio todo lo que estos concursos implican de atractivo turístico, pero no sé si esto es mucho, sobre todo si se tiene en cuenta el costo de los premios.

Y así, los premios en  Guijuelo, decía La Gaceta, eran un primer premio de 1.300 euros, además de otros de  800, 600, 500, 400 y 300 euros. En San Esteban de la Sierra, el mismo mes, el ganador conseguía 800 euros; el segundo, 400 el tercer clasificado, 300 euros y había un cuarto dotado con 300 euros. Salvatierra de Tormes, en la XVII edición de su concurso, tuvo un primer premio de 800 euros,  un segundo de 600 y un tercero, de 400. En Linares de Riofrío, el concurso de pintura rápida tuvo premios de 900, 600 y 300 euros,  además de 100 para el mejor artista local.

Del de Guijuelo comentaba La Gaceta que “desde primera hora de la mañana, la treintena de participantes en esta edición escogió rincones de la villa para inmortalizarlos a través de su lienzos en una  manera de captar cada instante  del devenir de la localidad a través del arte de la pintura. Los artistas viajaron desde lugares como Salamanca, Valladolid, Madrid, Asturias y Andalucía para  compartir certamen con autores  de Guijuelo y su comarca.  Su pasión por ese tipo de concursos artísticos, y el aliciente  además de los premios, nada menos que casi 4.000 euros, animaron la participación en una cita  que se celebró en una jornada especialmente calurosa.  Ese también fue el motivo por el que los participantes eligieron  calles y plazas de Guijuelo resguardos a la sombra para evitar  el fuerte sol y el calor de la jornada de ayer”.  Por la tarde, el jurado revisó  todas las obras presentadas, expuestas en la Plaza Mayor y concedió al ganador 1.300 euros y un jamón. Cinco premios más, y premios de la categoría infantil ditados con material de pintura.

En fin, me parece interesante esto de los concursos municipales de pintura rápida, pero sobre todo como un aliciente para fomentar la afición a la pintura. Y no me parecen excesivos los gastos para el estímulo de las bellas artes.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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