Polémica sobre el refugio vacacional del presidente del Gobierno

Por José María Arévalo

(La Mareta)

Hace ya muchos años que no veraneo en Punta Umbría, pero cuando mis hijos eran pequeños íbamos todos los años y recuerdo que en uno concreto de aquellos dejaron de abrasarnos los mosquitos al bajar la marea: fue justo cuando Felipe González, entonces presidente del Gobierno, decidió veranear en el Coto de Doñana, y en vista del problema de mosquitos que teníamos por toda aquella zona, ordenó fumigar, y obedecieron con tanta fuerza que desaparecieron los mosquitos hasta de Punta Umbría, que está a unos 60 kilómetros por lo menos. Hubo protestas de los ecologistas por lo que ellos consideraban , a tan importante fumigación, una fechoría, pero los afectados por los mosquitos quedamos encantados. Lo cierto es que fue una fumigación tan potente que desde entonces no han vuelto a dar problemas los mosquitos, y han pasado ya muchos años, como unos 40 creo yo.

Lo que también se discutía entonces es si era correcto que el presidente del Gobierno disfrutara sus vacaciones en un centro público, a costa del erario español, en definitiva, de todos nosotros. Me  he acordado ahora porque veo en la prensa este titular: “El refugio vacacional de Pedro Sánchez que este verano no lo quiere de vuelta: `No es digno de este lugar´”.Lo he visto en La Razón, pero supongo que vendrá en todos los periódicos nacionales. Y es que la presidenta del Partido Popular en Lanzarote y del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, ha lanzado un duro comunicado instando a Sánchez a «cancelar su estancia» en la isla y a “dar la palabra a los españoles convocando elecciones”. La líder popular ha calificado la presencia del jefe del Ejecutivo como “una falta de respeto al pueblo lanzaroteño”, asegurando que “no es digno de esta isla”. “Estamos hablando de un presidente acorralado por escándalos de corrupción que afectan a su Gobierno y a su entorno más cercano”, añadió Pérez, que fue especialmente crítica al considerar que la continuidad de Sánchez en el poder “solo sirve para contaminar las instituciones y desprestigiar la democracia”.

Parece ser que, como cada año desde que accedió al poder en 2018, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto iniciar sus vacaciones de verano en la isla canaria de Lanzarote. Concretamente, en La Mareta, una joya arquitectónica de Patrimonio Nacional situada frente al mar, que ha sido el retiro de confianza del mandatario y su familia. Sin embargo, este verano, el recibimiento será muy distinto.

El presidente tiene previsto cerrar oficialmente el curso político el próximo 31 de julio con su ya tradicional comparecencia ante los medios. Tras ello, su intención sería trasladarse, como en años anteriores, a La Mareta, una residencia que ha hecho suya desde que pasó allí la Nochevieja de 2018, pocos meses después de la moción de censura a Mariano Rajoy.

Un verano incómodo

Pero la presión política se cierne ahora también sobre sus vacaciones. Astrid Pérez denuncia que “ni siquiera sus compañeros de partido se atreven ya a defenderlo en público” y acusa a Sánchez de huir de los medios, evitar actos institucionales y refugiarse en “una burbuja alejada de la realidad de los ciudadanos”. “Lanzarote no puede ser el escondite de un presidente señalado. Aquí no pinta nada”, sentenció la dirigente popular.

El palacio de La Mareta no es una residencia cualquiera. Mandada construir a finales de los años 70 por el rey Hussein de Jordania y reformada por el artista lanzaroteño César Manrique, fue cedida a Juan Carlos I en 1989 y desde 2015 está al servicio del Estado como residencia oficial destinada a fines institucionales o de interés turístico.

El complejo ocupa más de 10.000 metros cuadrados y está compuesto por diez bungalows, zonas ajardinadas de inspiración volcánica, piscina, helipuerto y acceso directo al mar. Dispone además de un edificio principal con salones, dormitorios con terrazas privadas y todo lo necesario para alojar no solo al presidente, sino a su familia, equipo de seguridad y personal de servicio.

A lo largo de las décadas, ha hospedado a figuras como José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, el excanciller alemán Helmut Kohl o el expresidente soviético Mijaíl Gorbachov. Incluso la familia real la ha utilizado como lugar de descanso, y fue en La Mareta donde falleció en 2000 la madre del rey emérito, doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

Una bienvenida complicada

Aunque desde Moncloa no han confirmado oficialmente el destino veraniego del presidente, todo apunta a que Sánchez volverá a La Mareta, como ha hecho ininterrumpidamente desde hace seis años. Esta vez, sin embargo, la brisa atlántica no será sinónimo de tranquilidad: el presidente llegará a una isla donde una parte de su clase política local ya ha levantado la voz para decirle que no es bienvenido.

En fin, volviendo a la cuestión que planteábamos inicialmente, a mi no me parece tan mal que el Presidente del Gobierno veranee en un edificio público, lo que no me gusta es que lo haga a costa de todos los españoles. O sea, que a lo mejor  bastaba con que se pagase sus gastos, y no los pagáramos todos nosotros. Porque así es como se politizan las cosas  y el partido que gobierna la autonomía, que es la que paga, protesta y pide elecciones. A ver en qué queda.

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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