Restos romanos en Pintia

Por José María Arévalo

(Arqueólogos trabajan en los diferentes niveles estratigráficos)

Todos los veranos teneos algunanoticia delas excavaciones en Pintia, como tenemos también de las de Atapuerca, de esta muchas más pr ser más importante. Pero de las que tenemos en Valladolid las más importantes son las de Pintia así que las seguimos sin falta. Este verano tienen especailinterés: “Pintia desentierra su historia: emerge el muro de asedio romano a la ciudad vaccea” titulaba hace unas semanas El Norte de Castilla, en artículo de  Jesús Bombín que ahora resumimos, esta noticia de la que se ha hecho eco toda la prensa. Al parecer, el bastión fue levantado hacia el año 140 antes de Cristo en las campañas de castigo de Escipión antes de la toma de Numancia.

«Un muro que se levantó para castigar». Carlos Sanz Mínguez capitanea cada verano las campañas de excavación en Pintia, la ciudad que acogió población vaccea, romana y visigoda entre el siglo V antes de Cristo y el VII de nuestra era. En estos últimos días, un equipo de arqueólogos ha sacado a la luz el muro de asedio romano que se intuía estaba situado a 150 metros de la entrada a la muralla que rodeaba Pintia, la distancia de artillería en época romana. «Sabemos fehacientemente que mediante catapultas, desde esta posición, se atacó la ciudad incendiándola y se consiguió incluso abrir una brecha en la muralla que luego fue restañada, reconstruida, como tenemos documentado desde 2011», describe Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, dependiente de la Universidad de Valladolid.

Localización del bastión de asedio

«Las campañas de castigo eran episódicas, montaban rápidamente el campamento, construían el paramento de asedio, quemaban cosechas, incendiaban la ciudad y se iban».

El bastión que ha emergido tras las labores de exhumación de los arqueólogos mide unos treinta metros de largo por cuatro de ancho, tiene forma de U y por delante estaría defendido por un foso que en la actualidad atraviesa un camino en el término de Padilla de Duero, pedanía de Peñafiel. La altura actual del muro construido en piedra con argamasa es de 1,5 metros desde la base, aunque originalmente podría alcanzar los cuatro. «Es un sistema de defensa rodeado por los flancos y por el frente con respecto a las gentes de Pintia, concebido para tirar la muralla abajo e incendiar la ciudad; nuestra hipótesis de trabajo es que este muro se levanta sencillamente para castigar», deduce el arqueólogo. Sostiene que esta infraestructura fue levantada en torno al año 140 antes de Cristo. «A través de las fuentes clásicas sabemos que Escipión, antes de cercar y destruir Numancia en el año 133, hace campañas de castigo contra los vacceos, y las ciudades más próximas al territorio arévaco son precisamente Pintia (Padilla de Duero) y Rauda (Roa de Duero)».

La zona de asedio se halla a trescientos metros de lo que fue un campamento romano que ocuparía media hectárea en la que se dispondrían unos seiscientos soldados. «Tenemos unas trazas de ese campamento, que conocemos a través de la fotografía aérea que hizo en los años noventa el arqueólogo Julio del Olmo y que pretendemos sondear el próximo verano», apunta Sanz Mínguez, convencido de que con ello se «cerraría el círculo para poder explicar perfectamente estas estructuras tan impresionantes».

Un pozo que condensa 1.200 años de historia en cuatro metros de profundidad

En el pago de Las Quintanas se asienta la trama urbana de Pintia, un espacio de 25 hectáreas que también está siendo excavado desde hace años. La instalación de una cubierta financiada por la Diputación de Valladolid permite trabajar con mejores condiciones en un recinto donde se descubrió un pozo artesano fallido del siglo II de esta era cuyas paredes condensan, en cuatro metros de estratigrafía en profundidad, 1.200 años de historia. «Sobre los escombros de una ciudad, una vez que se incendia –aquí sucedió seis o siete veces– se va creando un relieve que permite seguir la secuencia temporal: sobre esos escombros se reconstruye, se vuelve a vivir, se registra otro episodio de incendio y vuelven a quedar aprisionados materiales, y así sucesivamente podemos ver cómo era la vida en cada uno de esos momentos de ocupación vaccea, romana o visigoda», señala Sanz Mínguez. El siguiente reto será un proyecto museográfico divulgativo de los hallazgos.

«Las campañas de castigo eran episódicas, montaban rápidamente el campamento, construían el paramento de asedio, quemaban cosechas, incendiaban la ciudad y se iban. ¿Qué hacen a continuación los pintianos? intentar destruir el bastión y rellenarlo con escombros de la propia ciudad incendiada por si acaso vuelven a ser atacados», expone Sanz Mínguez, al frente de un equipo de quince arqueólogos y alumnos de varias universidades.

La ciudad de Pintia se asienta sobre 125 hectáreas y llegó a albergar una población de entre 5.000 y 8000 habitantes en sus diferentes fases históricas, está formada por la necrópolis de Las Ruedas, el barrio alfarero de Carralaceña y la ciudad fortificada tras una muralla con tres fosos. «La idea es hacer visitable este punto junto con el sistema defensivo que recibió los impactos y cómo se reconstruyó».

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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