“Pulseras asesinas”, de Gabriel Albiac; “Siete años después: las mayores mentiras del `procés´ independentista catalán”, de Joan Planes; “Las alzas fiscales de 2025 recaudan en solo siete meses todo lo previsto para el conjunto del año”, de Marta Yoldi; y “El socialismo de AliExpress: las pulseras de Sánchez en la tienda de Xi”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 24)
PULSERAS ASESINAS
Artículo de Gabriel Albiac publicado en El Debate el pasado día 24
De las estafas generalizadas del régimen-Sánchez, puede que ésta de las pulseras haya sido la más cruelmente metafórica: el placebo milagroso que pone en deuda eterna con su salvífico chamán a un canceroso. Hasta que muere.
Las pulseras telemáticas eran de pega. No servían para que las mujeres no fueran asesinadas. Servían para convencerlas de que el Gobierno velaba por ellas. Frente a las demoníacas fuerzas reaccionarias. Y que sólo la fidelidad de su voto al benefactor Sánchez iba a garantizar a las más vulnerables de ellas, una vida que, de otro modo, quedaría en precario. De las estafas generalizadas del régimen-Sánchez, puede que ésta de las pulseras haya sido la más cruelmente metafórica: el placebo milagroso que pone en deuda eterna con su salvífico chamán a un canceroso. Hasta que muere.
La plena igualdad jurídica y social de las mujeres es quizá la más primordial consecución de las sociedades capitalistas en el siglo veinte. Nada tiene de universal: apenas si el puñado de países que configuran Europa, el semicontinente norte de América, Israel, Japón, Australia y Nueva Zelanda pueden preciarse de haberla consumado. Pocos más. En la patulea de tiranías, en mayor o menor grado atroces, que componen esa criatura de Frankenstein llamada ONU, la mayoría de quienes clasifican a las hembras de su especie en un grado de inferioridad –moral como físico, jurídico como intelectivo– es apabullante.
Y haríamos bien en recordar que sólo dos guerras mundiales forzaron a Europa a avenirse a la inclusión laboral de sus mujeres en aquellos espacios que el desplazamiento de los varones al frente de batalla había vaciado. No fue ninguna decisión política, no sigue siéndolo, la que cedió potestad material y electoral a las mujeres. Fue la necesidad de afrontar las economías bélicas. No se entiende, de otro modo, que hasta después de la segunda guerra mundial las mujeres siguieran careciendo de derecho a voto en la mayor parte del continente. Ni que, hasta el inicio de los años setenta, el porcentaje de mujeres que salían tituladas de las universidades europeas fuera irrisorio: hoy, esa correlación se ha invertido.
Pensábamos, en aquel último tercio del siglo, que la plenitud alcanzada era irreversible. Éramos, sin duda, demasiado optimistas: y el optimismo, en política, conduce necesariamente al desengaño. Los que viven de la política descubrieron muy pronto que la emergencia de una nueva bolsa, poblacionalmente mayoritaria, en el mercado electoral exigía una mercadotecnia a su media. La oferta de los mercaderes fue digna de unos grandes almacenes en temporada de rebajas. Era aquella una oferta, digámoslo, sumamente tentadora: tratar compasivamente a las mujeres. Justo lo que más odioso habían proclamado las grandes feministas, las que impusieron una juridicidad única para el indistinto conjunto legal de los ciudadanos: sin benevolencias ni compasiones.
Pero es difícil resistirse a ciertas formas de soborno: las que, en un solo movimiento, garantizan respetabilidad y beneficio. Lo que, con expresión contradictoria pero de bondad aparente, se definió como «discriminación positiva» abrió una grieta, a través de la cual todas las conquistas que, a lo largo de tres cuartos de siglo, impusieron las mujeres libres vinieron a acabar en el cubo de la basura. ¿Qué quedaba de la primordial lucha por la igualdad laboral, si los criterios de contratación eran determinativamente asociados a las peculiaridades genitales de los candidatos? Nada. ¿Qué queda de la igualdad jurídica cuando el código penal establece penas distintas según el sexo del reo? Menos que nada: un retorno literal a las sociedades estamentales. Aquello en combate con lo cual se alzó la libertad de los modernos.
Decir que esa regresión discriminatoria era «positiva», suponía enunciar un oxímoron –el oxímoron es la figura esencial del discurso político–: se discrimina –en cualquier campo, matemático como físico, moral como político o académico– administrando las negaciones que permiten demarcar a los individuos discriminados. Que se valore eso como «positivo», no es más que un truco retórico. Discriminar un guisante de un garbanzo es establecer las determinaciones que uno «no» posee respecto de las que son propias del otro. Discriminar hembras de varones es encasillarlos en diferente jerarquía. Que a eso se lo califique de estupendo, es algo que encantará a quien se beneficie –económica o electoralmente– de ello. Pero es tan moralmente ofensivo como lo fue –como lo es– aquella marginación que creímos haber enterrado.
El tratamiento conmiserativo –ese insulto que hubiera ofendido a cualquier feminista digna de tal nombre– blinda una «inferioridad» femenina a la cual el Estado habría de prestar socorro mediante legislaciones protectoras. No hay modo más humillante de arrojar a la basura aquella plenitud de potencia y derecho que construyó la lucha de las mujeres durante la segunda mitad del siglo veinte. Y, en política, toda compasión oculta un despotismo. Se «conceden» dones para obtener –remítase el curioso lector al gran Marcel Mauss– dones. Aceptar ese regalo envenenado –pulseras por papeletas, en este caso– es contraer la enfermedad vitalicia de la servidumbre.
Las pulseras protectoras eran de pega. No servían para que las mujeres no fueran asesinadas. Servían para convencerlas de que el gobierno velaba por ellas. Y garantizar que pagasen su vida en votos.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20250924/pulseras-asesinas_337239.html
SIETE AÑOS DESPUÉS: LAS MAYORES MENTIRAS DEL «PROCÉS» INDEPENDENTISTA CATALÁN
Artículo de Joan Planes publicado en La Razón el pasado día 23
Siete años después del 1 de octubre de 2017, el proceso independentista catalán siguemostrando sus contradicciones y promesas incumplidas. Desde el entorno crítico con la secesión, analistas y actores políticos consideran que muchas de las afirmaciones repetidas durante el movimiento eran exageraciones o directamente falsas, con el objetivo de mantener la movilización social y política.
Una independencia “rápida y fácil” que nunca existió
Una de las grandes mentiras señaladas por los críticos es la idea de que Cataluña podría alcanzar la independencia de forma rápida, sencilla y sin consecuencias. Durante los años más intensos del proceso, dirigentes soberanistas vendieron la imagen de que un referendo y una declaración parlamentaria serían suficientes para convertir a Catalunya en un nuevo estado reconocido internacionalmente. La realidad ha demostrado todo lo contrario: los obstáculos jurídicos y políticos, así como la falta de reconocimiento internacional, han hecho imposible cualquier secesión unilateral sin conflicto.
Las “estructuras de estado” inexistentes
Los líderes independentistas afirmaron que Cataluña contaba con estructuras de estado ya preparadas: hacienda propia, sistemas financieros funcionales y capacidad para asumir todas las competencias de un estado soberano. Informes posteriores y su propia gestión diaria han puesto de manifiesto que estos instrumentos eran inexistentes o completamente insuficientes, y que cualquier intento de desplegarlos habría requerido años y recursos que nunca se tuvieron.
Europa y la comunidad internacional: un apoyo que nunca llegó
A lo largo del proceso, muchos dirigentes soberanistas promovieron la idea de que la Unión Europea y la comunidad internacional apoyarían a Catalunya si declaraba la independencia. Los hechos demostraron todo lo contrario: la UE y los Estados miembros cerraron filas con España, descartando cualquier reconocimiento o apoyo a la secesión unilateral. Esta discrepancia entre promesa y realidad ha dejado el independentismo aislado en la escena internacional, a pesar de los esfuerzos propagandísticos por presentarse como un proyecto con apoyo global.
Impacto político y social
Las consecuencias de estas promesas incumplidas son evidentes. La ciudadanía independentista ha experimentado frustración y desilusión, mientras que los sectores críticos consideran que el proceso ha sido una campaña de engaño político disfrazada de lucha democrática. Las recientes encuestas muestran una disminución de la confianza en los líderes soberanistas, especialmente entre los votantes moderados que esperaban resultados tangibles.
Una estrategia de retórica y movilización
Según los expertos críticos, el relato independentista utilizó una retórica cargada de promesas exageradas e ilusiones incumplidas por mantener la movilización y la presión política. Aunque algunos defienden que se trataba de errores de cálculo o excesos de optimismo, la mayoría de voces opuestas lo consideran una maniobra calculada que ha creado divisiones sociales y un desorden institucional sin precedentes.
En resumen, el balance del proceso independentista catalán, parece claro: promesas vacías, estructuras inexistentes y apoyo internacional inexistente, combinado con una propaganda intensa que ha generado frustración y aislamiento tanto dentro como fuera de Cataluña. Los años posteriores al 2017 han servido para poner en evidencia las limitaciones y mentiras del independentismo, dejando un legado de decepción para muchos de sus seguidores.
LAS ALZAS FISCALES DE 2025 RECAUDAN EN SOLO SIETE MESES TODO LO PREVISTO PARA EL CONJUNTO DEL AÑO
Artículo de Marta Yoldi publicado en El Economista el pasado día 22
Las subidas de impuestos en vigor desde enero ingresan de enero a julio más de 4.100 millones. Solo la recuperación de tipos en el IVA de la alimentación ha supuesto 1.146 millones.
El Gobierno exprime al máximo las numerosas subidas de impuestos que aprobó a finales de 2024, y que están en vigor desde enero de este año. El Plan Fiscal Estructural enviado a Bruselas, que contiene las previsiones oficiales sobre el rendimiento de todas esas alzas tributarias, anticipaba una recaudación total de 4.500 millones de euros anuales. Pues bien, a 31 de julio ya se había recaudado prácticamente esa cantidad, 4.110 millones de euros, según los datos más recientes de la Agencia Tributaria. Es lógico pensar que en cinco meses se sobrepasen con creces los 390 millones de la previsión inicial remitida a la Unión Europea.
De las subidas fiscales registradas, la más significativa es la recuperación de tipos del IVA en aquellos productos de alimentación que o estaban exentos o gozaban del tipo superreducido del 4% por considerarse básicos. Esta medida se tomó hace casi tres años con el objetivo de afrontar las consecuencias de la guerra de Ucrania, entre ellas el elevado aumento que tuvo la inflación. Desde el 1 de enero de 2025 los productos recuperaron el tipo anterior a la medida, siempre más alto que el que se había impuesto. El resultado se ha traducido en 1.146 millones más para las arcas de Hacienda.
Los aumentos de tributos relacionados con la energía han servido para recaudar en total 1.535 millones más hasta julio. En 2023, el IVA de la electricidad bajó al 5% por la misma causa, la invasión rusa de Ucrania había encarecido los precios de la energía. Desde mediados de 2024 el IVA que grava la electricidad consumida bajó al 10%. Desde enero pasado pasó al 21%.Con el IVA aplicado a otros suministros como gas natural, madera y pellets ha pasado lo mismo, que ha experimentado incrementos desde 2023 hasta recuperar el máximo del 21%.
El Impuesto Especial sobre la Electricidad, asimismo, ha aumentado paulatinamente y desde julio de 2024 es del 5,11%. Al crecer sube el importe del IVA aplicado y el tipo real queda en el 6,1%. Un tributo que ha sido reactivado ha sido el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica (IVPEE) que se suspendió en 2021, de forma excepcional y transitoria, para aliviar la carga económica de los ciudadanos, ya que aunque los contribuyentes son las empresas energéticas repercute en las facturas de la electricidad. Ahora ha vuelto a ponerse en marcha y con un tipo del 7%.
De nuevo, hay que reseñar otro aumento de un impuesto especial en 2025, el de las Labores del Tabaco. Además se ha creado otro impuesto especial específico para los líquidos de los cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina. Este solo ha ingresado 10 millones.
Mención aparte, por sus vaivenes, merece el Impuesto sobre el Margen y Comisiones de las Entidades Financieras, popularmente conocido como el impuesto a la banca, que se recuperó a finales de 2024. Aun con recursos pendientes del sector, lo cierto es que Hacienda ha recaudado gracias al mismo en los siete primeros meses del año 566 millones de euros.
Más de 300 millones se ha embolsado Hacienda por el restablecimiento del límite del 50% a la compensación de bases imponibles negativas (IN) en las grandes empresas en el Impuesto sobre Sociedades. La AIReF ha calculado que en general supone un incremento para las grandes compañías de 2.650 millones de euros. La subida del límite se produjo el año pasado pero es en este ejercicio donde se ya se está notando más lo que la Agencia Tributaria llama el cambio normativo.
Aunque no se trata de una subida, la Agencia Tributaria consigna como ingresos extras los pagos aplazados a los afectados por la Dana ocurrida en Levante en octubre de 2024. En aquel momento se decidió, como medida de ayuda, aplazar tres meses el segundo pago del IRPF para quienes lo tuvieran aún pendiente. También se aprobó la ampliación hasta el 30 de enero de 2025 del plazo de presentación de declaraciones y auto liquidaciones y de los procedimientos tributarios con vencimientos en noviembre y diciembre de 2024. Acabadas las ampliaciones de los plazos, los afectados por la Dana han tenido que pagar lo que les correspondía. No se les eximió del IRPF ni se fijó ninguna deducción o reducción.
Los 4.110 millones de euros recaudados a consecuencia de «los cambios normativos» se consolidan ya en la recaudación total, además de lo que está pendiente de ingresar debido a ellos en lo que queda de año, que será superior, a la vista de los resultados de ingresos hasta el mes de julio, de lo previsto.
Solamente puede producirse alguna modificación en el impuesto a la banca que las patronales del sector bancario Asociación Española de Banca (AEB) y CECA tienen recurrido por lo contencioso-administrativo «por sus graves efectos» para la financiación de las familias y de las empresas, su «impacto negativo» en la inversión y por «su perjuicio general para el conjunto de la economía».
EL SOCIALISMO DE ALIEXPRESS: LAS PULSERAS DE SÁNCHEZ EN LA TIENDA DE XI
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 21
Este es el socialismo de AliExpress, el imperialismo cutre de la China de Xi Jinping. Todo barato-barato, pero casi todo de pésima calidad.
Ni todas las arenas de Gaza, Cisjordania y el antiguo Sáhara español podrán enjugar el gigantesco y maloliente charco —ellos le llamarán oasis—, de los gobiernos de Sánchez. Todo lo que decían que iban a arreglar lo han estropeado; toda la propiedad que debían respetar por ser pública, se la han quedado, la gestión de las comunicaciones es criminal; no hay Presupuestos desde hace tres años; el déficit fiscal, pese a la salvaje subida impositiva, es crónico, la deuda del Estado se multiplica, el crédito exterior de España es nulo; las alianzas internacionales que, al margen del gobierno de turno, mantenía nuestro país, han sido sustituidas por una política de gestualidad epiléptica, rabiosamente antisemita, a la que han sacrificado, con Sánchez como muecín y verdugo, la Vuelta Ciclista a España en favor de Hamás.
Sánchez se queda solo sin condenar al régimen narcotraficante de Caracas porque hace años que su Gobierno se vendió a Delcy Rodríguez en Barajas; y como en materia de principios no hay una sola cosa de las que presuma que no ha perjudicado a los que iba a favorecer, otro escándalo ha agraviado a las mujeres, a las que decía que venía a proteger «por primera vez», de la violencia machista y heteropatriarcal. Será por última. Comunistas y socialistas, tras la Ley Sueltavioladores de Irene Montero, han ocultado la Norma sueltamaltratadores, el escandalazo de las pulseras de AliExpress.
La ministra de la cenita con García Ortiz
Las pulseras para controlar que los maltratadores condenados no se acercasen a sus víctimas, costaban unos 150 euros, y funcionaban bastante bien. Pero el Ministerio de la Mujer de Irene Montero decidió sustituirlas, promovió un concurso que ganó Vodafone y las pulseras antiguas se cambiaron por otras compradas en AliExpress, por 15 euros, 12 esta semana. Las nuevas y baratísimas pulseras empezaron a fallar casi antes de que los jueces las impusieran en sus sentencias. Antes de la compra, se hizo en el Ministerio de Igualdad un informe técnico que desaconsejó el cambio, pero Irene Montero lo despreció. Y de inmediato, hace casi un año, empezaron a fallar estrepitosamente.
En el Gobierno, a Irene Montero la había sustituido Ana Redondo que venía a cambiar el radicalismo woke de Irene y se limitó a continuarlo. Es gran amiga de García Ortiz, al que propuso «una cenita» el mismo día en que fue imputado por revelación de secretos y esa relación explica que la Fiscalía General del Estado haya disimulado el escándalo de las pulseras en la memoria anual, metiendo una frase abstrusa en más de seiscientas páginas para no delinquir del todo, pero taparlo por completo. Es otra fechoría de la banda de Sánchez, maltratando a las ya maltratadas a la que legalmente tienen derecho, y en vez de remediar el desastre, lo tapa. Es que AliExpress no tiene remedio.
Alibaba o la cueva comunista de Xi Jinping
Porque ¿qué es AliExpress? Una sección de Alibaba (no Babá), la gran empresa china de comercio por Internet que, como todo, es propiedad del Partido Comunista Chino, amo del Gobierno, del Ejército y del Estado. Alibaba, como tantas innovaciones chinas, es una copia de Amazon y eBay para su comercio interior, fundada por Jack Ma en 1999 y que en el nuevo siglo tuvo el activo respaldo del régimen comunista. Pronto, al hilo del gran salto del consumo en la sociedad china, se convirtió en la más grande del mundo. Y en 2010 decidió asaltar el mercado mundial, fundando AliExpress, siguiendo el mismo modelo: cosas muy baratas y entregadas rápidamente. Un detalle no recordado es que, aunque la sede de Alibaba Group está en Hangzhou, la de AliExpress está en las Islas Caimán. No es detalle menor la opacidad en materia de impuestos para competir fuera de China. La versión moderna de AliExpress, Taobao, opera en el interior.
Los intentos de lograr cierta autonomía por parte de los gestores de AliExpress han topado con la vigilancia implacable del Partido Comunista. En 2021, el SAMR (Administración Estatal de Regulación del Mercado) impuso una multa de 2.800 millones de dólares a Alibaba Group (matriz de AliExpress) por «prácticas monopólicas». Viniendo del monopolio político absoluto del Partido Comunista y el régimen de Xi Jinping es una broma, y lo era, pero justificada por los escándalos de corrupción del régimen de Xi que el partido de Xi quiso fingir que combatía para reforzar todavía más el control de estas empresas cuyos enormes beneficios están en manos de Xi.
Este es el socialismo de AliExpress, el imperialismo cutre de la China de Xi Jinping. Todo barato-barato, pero casi todo de pésima calidad. Sus pulseras de 15 euros, que funcionan fatal, han sido el regalo a los maltratadores de Irene Montero y Ana Redondo, que se añade al que ya hizo a los violadores la zafia vociferante de la Intifada Ciclista a España. Los jueces han tenido que absolver a maltratadores por la pérdida de los datos que aseguraban su castigo legal, al cambiar las dichosas pulseras.
En rigor, el socialismo de AliExpress, es ideal para Sánchez. No funciona nada, pero es barato. Luego sale carísimo, pero las maltratadas podían ser de derechas, y el maltratador del PSOE. Pasamos pantalla: Gaza.