Por Carlos de Bustamante

(El encargado de explicar el dislate, si es que es posible que alguien lo entienda, ha sido el rector de la Universidad Autónoma de Barcelona, Javier Lafuente)
Otra llamada de atención de Profesionales por la Ética, además de las dos que he recogido en los dos artículos anteriores, ha sido por la explicación queh dado el rector de la Universidad Autónoma de Barcelona, Javier Lafuente al hecho de que durante este curso 2025-2026 los estudiantes podrán modificar su identidad de género tantas veces como quieran. Para ello podrán cambiar su ficha de la universidad sin tener que hacerlo presencialmente y sin dar explicación a nadie como se hacía hasta ahora. ¡Será el profesor el que tenga que preguntar con qué nombre tiene que dirigirse al alumno, a riesgo de cometer transfobia por supuesto!
Recogía la noticia Hispanidad, en artículo de Rocío Orizaola que titulaba “Progresismo en estado puro. La Universidad Autónoma de Barcelona permitirá a sus estudiantes cambiar su identidad de género tantas veces como quieran”
Lo podrán hacer -añadía- directamente en su ficha y sin dar explicaciones y será el profesor el que tenga que saber cómo quiere ser llamado el alumno.
El encargado de explicar el dislate, si es que es posible que alguien lo entienda, ha sido el rector de la Universidad Autónoma de Barcelona, Javier Lafuente, en un encuentro con periodistas. Atención, porque la UAB se va a colocar a la cabeza en progresismo, innovación y majadería: en este curso 2025-2026, los estudiantes puedan modificar su identidad de género en su ficha de la universidad, sin tener que hacerlo presencialmente y «sin dar explicación», como se hacía hasta ahora.
Así, cada estudiante podrá acceder a su ficha y cambiar su género directamente, ojo, «tantas veces como quiera», y será el profesor el que tenga que ver cómo quiere ese estudiante ser tratado, a riesgo de cometer transfobia. Imagínense que usa el pronombre el y el alumno quiere ser ella, o ese ella es modificado de nuevo por el, en mitad de la clase, sería terrible que el maestro se centre en impartir la materia y no hile fino en la cuestión de género que, como todo el mundo sabe, es a lo que van los alumnos a la universidad.
«Hasta ahora teníamos unos procedimientos que tenían que hacerse personalmente, tenían que explicarse a otras personas y eso impedía seguramente que algunas personas por A, por B o por C no lo hicieran». ¡Qué horror!
Para este nuevo curso, la UAB quiere reivindicar las diversidades, las formas de ser y de hacer y de apreciar las singularidades y diferencias de cada individuo «como una riqueza», a través del lema ‘Unidiversitat’… Insistimos, lo principal, lo esencial, para lo que todo el mundo va a la universidad.