Mentir está muy feo Sra. ministra de Defensa

Justificar el envío de un buque de guerra de 2.900 toneladas para recoger 15 inmigrantes ilegales que esperan a 1.000 millas de distancia comiendo pizza y cantando el Bella Ciao, es una misión compleja.

Mentir está muy feo Sra. ministra de Defensa

Comprendo la preocupación de los ministros de Sánchez. Defender ante la opinión pública la disparatada actuación de su jefe en la ‘crisis’ del Open Arms es un papelón jodido. Justificar el envío del Audaz, un buque de guerra de 2.900 toneladas y 100 metros de eslora de la gloriosa Armada española -la de Lepanto, Trafalgar y la Invencible- para recoger a 15 inmigrantes ilegales que los esperan comiendo pizza y cantando el Bella Ciao en la isla de Lampedusa, a 1.000 millas de distancia, es una misión compleja. Pero justificar que el Audaz no haya podido recogerlos porque es demasiado grande para atracar en la isla y además los inmigrantes ya no estaban allí, es una misión suicida. Pobres ministros.

Los hechos son tozudos. Hay documentación judicial, gráfica y periodística para aburrir. El 21 de agosto por la noche, un día después de que zarpara de Rota el Audaz, el Open Arms atracó en Lampedusa por orden de la Fiscalía italiana. Los 83 inmigrantes ilegales desembarcaron exultantes cantando el Bella Ciao. Al día siguiente, 22 de agosto, después de ser identificados y examinados por dos médicos llegados desde Palermo -que certificaron que todos ellos gozaban de una salud envidiable- partieron hacia diversos centros de acogida de Sicilia. Al día siguiente, viernes 23 de agosto, llegó el Audaz a Lampedusa. Por su tamaño no pudo atracar en su puerto, permaneciendo fondeado y en espera de órdenes frente a las costas de la isla hasta el lunes 26 de agosto. Ese mismo día partió de Lampedusa y llegó a Sicilia, recogió a sus 15 inmigrantes de cuota y zarpó hacia España a las 19.00 horas. A las 8.45 horas del viernes 30, el Audaz atracó en el puerto de Crinavis en San Roque (Cádiz). Estos son los hechos irrefutables.

Visto lo visto, comprendo la dificultad de los ministros del Gobierno de Sánchez para negar la evidencia. Pero eso no puede amparar que toda una ministra de Defensa del Reino de España –Margarita Robles se llama- nos mienta con toda la cara. Y eso, a pesar de ser miembra del partido socialista, ese partido supuestamente obrero y español; el de los 100 años de honradez, la ética, la trasparencia y el progreso. El mismo del malvado Rubalcaba; el que, a propósito de la terrible matanza del 11-M, clamaba, cínico, «¡España no se merece un Gobierno que le mienta!». Pues eso, doña Margarita; no nos mienta usted como si fuéramos menores de edad o directamente gilipollas. Que mentir está muy feo, Sra. ministra de Defensa en funciones.

Y es que la Sra. Robles (doña Margarita) ha mentido mucho y gravemente tratando de justificar alguno de los episodios más bochornosos que involuntariamente ha protagonizado el Audaz –en detrimento del merecido prestigio de nuestra Armada y de los españoles en su conjunto- a causa de la prepotencia, estupidez e incompetencia de su jefe, Pedro Sánchez. Y la suya propia.

La señora ministra ha mentido descaradamente para ocultar la improvisación, la descoordinación, incluso la desinformación entre las autoridades españolas, italianas y europeas; la chapuza supina que supone enviar todo un navío de guerra a donde no podía atracar, para recoger a 15 ‘náufragos’ que estaban en tierra. Pero no en la tierra ‘prometida (Lampedusa) sino en otra situada a 131 millas de distancia, en Pozzallo (Sicilia).

¿Pruebas? En una entrevista en la cadena SER (programa Hoy por Hoy, 27/08/2019, minuto 5.45) la preguntan: «¿Es verdad que el Audaz está frente a Lampedusa cuando los inmigrantes estaban ya en Sicilia y a España nadie le había dicho nada?» Respuesta tajante de la ministra: «No. Para nada, para nada». Y encima nos toma por tontos del culo: «La gente confunde la discreción con la falta de información». Toma nísperos María Manuela. No se puede tener más jeta: todos sabemos -lo hemos visto por televisión- que antes de llegar el Audaz a Lampedusa, las autoridades italianas ya habían trasladado a los inmigrantes a Sicilia. Cuando nuestro buque llegó un día después no pudo atracar y permaneció tres días fondeado frente a la isla «esperando órdenes», según ha reconocido Josep Borrell, ministro de Exteriores en funciones.

Total, seis días para que un navío de guerra a las órdenes del Gobierno de España sepa dónde tiene que atracar en un país, Italia, que es miembro de la UE y aliado de la OTAN. Menos mal que la ministra «estaba informada minuto a minuto y coordinada en todo momento con las autoridades italianas y de la UE». Imagínense lo contrario. Cojonudo, doña Margarita. Progresamos adecuadamente.

Luego, sigue mintiendo -con enorme aplomo, eso sí- cuando explica que esta locura de su Gobierno no ha costado ni un euro al contribuyente. «Porque el Audaz ya estaba en el mar en funciones de vigilancia y seguridad marítima -argumenta como si fuera cierto- con su dotación, su tripulación y su gasto de combustible». «No lo sacamos de un punto determinado para que hiciera esta misión», añade sin rubor. Y aprovechando que estaba por allí -digo yo- nuestro ínclito presidente decidió que el Audaz, haciendo honor a su nombre, afrontara esta arriesgada misión de «emergencia humanitaria», tan propia de sus funciones como navío de guerra de la Armada española.

O sea, que según la Sra. ministra de Defensa el Audaz no estaba fondeado en Rota, ni tuvo que aprovisionarse deprisa y corriendo, ni zarpó a las 18.30 del día 20 rumbo a Lampedusa, ni es cierto que, ni por lo más remoto, figure entre sus misiones de vigilancia, control y seguridad marítima recoger inmigrantes de los centros de acogida de Sicilia. ¿Se puede mentir más?

Podría continuar, pero ésto sería una historia interminable. Lo dicho, Sra. ministra de Defensa en funciones: que mentir está muy feo. Debería dimitir, pedir perdón y no pecar más.

Autor

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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