Otro anuncio denigrante de «doritos»
Imagínense la escena. Una ‘cocina’ de empresa. Dos hombres jóvenes con aspecto de ejecutivos -impolutas camisas blancas, corbatas perfectas- sentados juntos a la mesa. Uno es negro y el otro, de aire aniñado, blanco. El negro está comiendo una bolsa de doritos mientras el jovencito lo mira con ansia infinita. El negro apura los doritos, vaciando los restos de la bolsa directamente en la boca, y el blanco le pregunta: «¿Vas a acabártelos?» «Lo siento, ya no quedan», responde el otro. A lo que el jovenzuelo, mirándolo tiernamente a los ojos, replica modoso: «No es cierto. Te has dejado la ...