Hace pocos días, mi señoría hizo un elogio más o menos subrepticio del ahorro del gasto del dinero público, ese del que una ministra (ahora ya se diría miembra) del Gobierno afirmó que no era de nadie. (¡Qué jodida! Con que de nadie, ¿eh? Una parte, al menos, es de mi señoría. ¿Suyo no? ¿Es que defraudaba? Pero usted sí que sabe que Hacienda somos todos, ¿no? Es que como se dice que, en ocasiones, los políticos, aunque sean de partidos ideológicamente opuestos, tanto los que gobiernan como los de la oposición se ponen siempre de acuerdo, sin ninguna dificultad, para aumentase los sueldos, estar exentos de algunos impuestos, tasas o gravámenes, etc. –Cfr. “Para bien de España, súbanse el sueldo” En fin, corramos un estúpido…, digo tupido velo.
Con independencia de lo que antecede, relean también, si ya la leyeron en su día, y si no, leanla ahora, porque igual no la conocen –cosa imperdonable, pero allá cada quien– esa joya o alhaja de ingenio, buen talante y excelente literatura, titulada “Con un par, así de grandes…” cuya autoría asimismo me pertenece (“pinchen”, “pinchen” sin miedo), y comprobarán cómo pensaba entonces mi señoría al concebir y después dar a luz –con anestesia epidural, como de costumbre– una parleta paradigmática acerca de la Presidenta de la CAM, por tomar la decisión de congelar, durante dos años, los sueldos de los altos cargos de la Autonomía.
Pero he aquí que en algún blog o comentario de los infinitos que nos ofrece Internet, en la mayoría de los cuales se pone de manifiesto que sus autores son unas malas bestias en cuanto a educación, a ortografía y a la carencia de no sé cuántas otras características imprescindibles en el género humano, por no decir que incluso en el mundo de los simios, hoy día tan de actualidad por el proyecto no de Ley que tienen entre manos en la Cámara baja. Pero, en fin, el tema de la putrefacción de no pocos blogs y comentarios de Internet exige capítulo aparte.
De cualquier forma, en más de uno de esos blogs y comentarios, mi señoría ha leído, aunque no sé ni dónde, ni en qué términos concretos, algo así como que, claro, se congelan los sueldos, en concreto el de la propia Presidenta, pero después de habérselo subido, a principio de año, del orden de un millón de euros. Bueno, esto o es mentira o… No; tiene que ser falso. Mi señoría admira tanto a la Presidenta de esta Comunidad en cuanto a la eficacia de su gestión y a la excelencia de su política que está seguro de que eso es un infundio de algunos cantamañanas, anónimos o seudonimizados, a los que, quien corresponda debería obligarles a retractarse públicamente, porque aquí lo que se está necesitando, no sólo a nivel autonómico sino también a nivel nacional, es que no se siga mintiendo a carga y descarga. Si se quiere que las cosas no vayan a peor todavía, el Ejecutivo debe preconizar una política de desaceleración de la mentira, el engaño, la falacia, la falsedad, la superchería… Es “conditio sine qua non”. ¿O no?
29-06-2008.
