Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

El asunto está que arde… Si no llegásemos tarde…

(“Lo de reírse, que es bueno, / puede ser un gesto obsceno”. Ripioteca propia).

Se nos está acostumbrando a que le atribuyamos a las palabras el significado que caprichosamente le otorgan los políticos, significado en función del “statu quo” que se esté viviendo, en cada instante, en nuestro país. Y el caso es que no se avergüenzan (dizque para sentir vergüenza hay que tenerla y, según todos los indicios, muchos de los profesionales del ars rerum civilium sciencia”, vulgo políticos, parecen no conocerla) de llamar hoy blanco a lo que lo es, y mañana negro a lo que sigue siendo blanco porque no ha cambiado de color. Claro, ¿cómo iba a cambiar de color si no se ha intentado siquiera que ese cambio se produzca? Si “el personal” decía que aquello era blanco, ¿quién iba a intentar blanquearlo? ¿Quién gasta energías en hacer lo que ya está hecho? ¿Qué galeno va a tratar de curar a un paciente que, a su juicio, está sano? Ni los de la Seguridad Social, que antes se consideraban –no sé por qué– como matasanos, aunque ya todos sabemos que prácticamente son los mismos que los de la sanidad privada.

Bueno, pues nada: ahora ya hay crisis económica y gorda, Solbes dixit. De esa técnica del diagnóstico precoz, que tantas vidas dicen que salva, aquí carecemos de ella. La prevención ex antede que la enfermedad invada, quizá de una forma irreversible, sobre todo en política, no se practica en estos pagos. Y se llega tarde, por supusto.

Y ahora ¿qué? No, odiados políticos salvo unos pocos– tanto los que estáis en el poder como los que permanecéis en la oposición (¿por cuánto “time”?). Ustedes no han hecho nada suficientemente efectivo por los ciudadanos. En esta ocasión, como en muchas otras, han sido víctimas de una fuerte parálisis, presumiblemente –y eso es lo peor- degenerativa, y ahora, aunque quieran coger el toro por los cuernos no van a poder hacerlo por mor de su inmovilidad o parálisis, pues en todo este tiempo perdido las enfermedades, en ocasiones, se hacen crónicas. Y si es así, a ver quién le pone el cascabel al gato…

Por todo esto es por lo que los ciudadanos de a pie, aun los mindundi como mi señoría, que pagamos nuestros impuestos, cuando les vemos en fotos de prensa, reportajes de tele, etc.cómo les gusta a vuestras señorías el rollo de posar…!-, casi siempre tan sonrientes y/o haciendo manitas en interminables saludos, no podemos por menos que preguntarnos:

Pero, con lo que está cayendo, ¿de qué coño se ríen estos imbéciles? (Eso sí, en el sentido que da el DRAE a esta palabra).

Mi señoría quiere concluir esta parleta invitándoles a vuesarcedes a la lectura de “Pero …¿de qué coño se ríen?“. ¿No será porque algunos, al parecer, presuntamente podrán tener no dos, sino hasta tres pensiones ?(cfr. “¿Se puede ser bi- y hasta tri-pensionista” ). Es que así, ¡cualquiera no se ríe! Se carcajea, vamos. ¿O no?

17-07-2008.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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