PERSEVERANCE DESCUBRE NUEVAS PISTAS EN EL CRÁTER JEZERO

¿La mejor evidencia de vida antigua en Marte? El hallazgo que mantiene en vilo a la ciencia

El análisis de rocas marcianas por Perseverance sugiere señales químicas compatibles con antiguos microbios, pero los científicos piden cautela antes de confirmar vida en Marte

¿La mejor evidencia de vida antigua en Marte? El hallazgo que mantiene en vilo a la ciencia
Marte Agencias

El planeta rojo vuelve a ocupar un lugar destacado en el ámbito científico gracias a un análisis de rocas marcianas realizado por el rover Perseverance, publicado en Nature. En el antiguo cráter Jezero, específicamente en una formación llamada Bright Angel, los investigadores han encontrado señales químicas que, en nuestro planeta, suelen estar asociadas a procesos biológicos. ¿Estamos ante la prueba más convincente de vida antigua en Marte? Por ahora, la prudencia es la palabra clave.

El entusiasmo no es infundado. Los datos indican la presencia de minerales como vivianita y greigita, que resultan de reacciones redox en ambientes acuáticos. En la Tierra, estas reacciones están estrechamente vinculadas a la actividad microbiana, ya que estos organismos obtienen energía transformando compuestos químicos presentes en el lodo. La posibilidad de que un proceso similar haya tenido lugar en Marte hace unos 3.500 millones de años resulta, cuando menos, fascinante.

El hallazgo de Perseverance: ¿huellas de microbios en el barro marciano?

El rover de la NASA se encontró con una roca denominada Cheyava Falls, apodada así por su parecido con una punta de flecha. En su superficie, Perseverance descubrió unas curiosas motas verdosas llamadas “semillas de amapola” y formaciones anulares conocidas como “manchas de leopardo”. El análisis del núcleo de esta roca, del tamaño aproximado de un dedo meñique, reveló una estructura interna sorprendente: los bordes de las manchas están formados por fosfato de hierro oscuro y en su interior se encuentra un mineral sulfuroso, la greigita.

Lo más intrigante es que para formar estos minerales podría haber sido necesaria la intervención de materia orgánica, que habría cedido electrones al hierro del lodo marciano, dejando así una huella química. En nuestro planeta, este fenómeno es causado por microorganismos. Si se confirmara lo mismo en Marte, estaríamos ante un hallazgo revolucionario: la prueba tangible de que la vida puede surgir y evolucionar en lugares insospechados del universo.

Cautela científica y el eterno debate: ¿biofirma o proceso geológico?

No todo lo que brilla es oro en el ámbito exploratorio espacial. Los expertos advierten que reacciones químicas similares pueden producirse sin necesidad de vida; por ejemplo, bajo altas temperaturas generadas por erupciones volcánicas. Sin embargo, los datos obtenidos por Perseverance sugieren que las condiciones en Bright Angel no fueron tan calurosas como para justificar esta teoría. Además, la repetición de las “manchas de leopardo” a través de varias capas de la muestra indica un proceso prolongado, más acorde con una acción microbiana que con un evento volcánico aislado.

Para convertir estos indicios en pruebas concluyentes sería necesario analizar las muestras en laboratorios terrestres; algo que por ahora sigue siendo un reto logístico y tecnológico. La misión para retornar muestras a nuestro planeta enfrenta dudas tanto presupuestarias como cronológicas. Mientras tanto, la Agencia Espacial Europea se prepara para lanzar el rover Rosalind Franklin, que buscará signos vitales más profundos y mejor conservados en el subsuelo marciano a partir del año 2028.

Una cronología de las “pistas de vida” en Marte

  • 2004: El rover Spirit descubre antiguos entornos acuáticos en el cráter Gusev.
  • 2012: Curiosity halla compuestos orgánicos en lutitas del cráter Gale.
  • 2024: Perseverance examina la roca Cheyava Falls y encuentra señales químicas compatibles con procesos biológicos.
  • Futuro: El rover Rosalind Franklin de la ESA perforará hasta dos metros bajo tierra para buscar biofirmas bien conservadas.

Curiosidades científicas y anécdotas marcianas

  • El nombre Cheyava Falls proviene de la cascada más alta del Gran Cañón; su forma distintiva llevó a su bautizo.
  • En nuestro planeta, la vivianita se encuentra en ambientes tan variados como ciénagas o cuevas e incluso dentro de huesos fosilizados.
  • La búsqueda de vida en Marte es tan compleja que los científicos comparan cada descubrimiento con encontrar una aguja en un pajar… pero este pajar está situado en otro planeta.
  • Si los microbios marcianos realmente existieron, habrían tenido que adaptarse a condiciones extremas y escasez de oxígeno; esto podría ofrecer pistas sobre cómo podría ser la vida en otros mundos.
  • Los rovers marcianos mantienen un “diario digital”: cada selfie tomada, cada perforación realizada y cada análisis químico quedan registrados para futuras generaciones y para el escrutinio incansable de científicos.

En esta eterna cuestión sobre si estamos solos o no, cada mota verdosa hallada sobre una roca marciana nos lanza un guiño cósmico hacia nuestra curiosidad innata y quizás también hacia nuestra futura convivencia interplanetaria.

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