Este domingo contará oficialmente con 25 horas.
Con la llegada de octubre, España se transforma en un auténtico taller de relojería.
Este fin de semana, concretamente en la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de octubre de 2025, los relojes deberán retrasarse una hora: cuando marquen las 03:00 en la península, habrá que volver a ajustar a las 02:00.
En Canarias, el cambio será a las 2:00, que volverán a ser la 1:00.
Para aquellos que disfrutan de dormir un poco más, se presentará la oportunidad perfecta para saborear una hora extra en la cama.
Este ajuste da paso al horario de invierno y trae consigo un amanecer más temprano y anocheceres más precoces.
En ciudades como Madrid, la luz del día comenzará a asomarse entre las 8:00 y las 8:30 de la mañana, mientras que el sol se ocultará entre las 17:30 y las 18:00.
Si optáramos por mantener el horario de verano, el amanecer se retrasaría hasta las 9:00 o 9:30 y aunque tendríamos más luz por la tarde, las mañanas serían, sin duda alguna, un verdadero túnel oscuro.
Una medida histórica y su cuestionado legado
La práctica de ajustar los relojes no es algo nuevo. Ya en 1784, Benjamin Franklin sugirió con ironía que los parisinos deberían levantarse más temprano para ahorrar en velas y aceite. Sin embargo, no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando esta medida se adoptó debido a la escasez de carbón. Posteriormente, durante los años setenta tras la crisis del petróleo, se institucionalizó en muchos países con la promesa de lograr un ahorro energético.
En España, esta costumbre se instauró oficialmente en 1918, aunque con interrupciones; desde 1974 se aplica regularmente. Dos veces al año, los relojes españoles se ajustan para sincronizarse con el resto del continente europeo. Esto responde más a razones de coordinación internacional que a una necesidad real de ahorro energético.
¿Realmente se ahorra energía?
El ahorro energético ha sido durante mucho tiempo el argumento estrella para justificar estos cambios horarias. Sin embargo, los avances tecnológicos y nuestros nuevos hábitos han dejado este argumento bastante debilitado. Hoy en día se estima que el ahorro en los hogares es casi simbólico; hace una década apenas alcanzaba seis euros anuales por familia y actualmente es incluso menor gracias a la eficiencia que ofrecen las bombillas LED y a los cambios en nuestras rutinas laborales y domésticas.
El debate sobre su utilidad continúa vigente. La Comisión Europea ha planteado en múltiples ocasiones eliminar estos cambios horarios; no obstante, por ahora seguimos atados a esta normativa hasta al menos el año 2026.
¿Cómo afecta el cambio de hora a la salud?
Aquí es donde entran en juego los estudios científicos. El ajuste horario altera nuestro ritmo circadiano, ese reloj biológico interno que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia junto con otros procesos fisiológicos cruciales. Aunque el cambio de octubre resulta menos drástico que el de marzo —cuando perdemos una hora— muchas personas experimentan desajustes durante los días siguientes: insomnio, cansancio e irritabilidad son algunas consecuencias comunes que pueden persistir entre tres días y dos semanas dependiendo del individuo.
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Stanford y publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences ha llegado a la conclusión de que modificar los relojes dos veces al año no es lo más beneficioso para nuestra salud pública. Según sus cálculos, mantener un horario fijo —preferiblemente el estándar invernal— podría evitar cientos de miles de ictus anuales así como millones de casos de obesidad solo en Estados Unidos. El reloj social no siempre coincide con nuestro reloj biológico; mientras uno está dictado por las exigencias laborales, el otro sigue al ritmo del sol natural.
Impacto en la vida cotidiana y en la sociedad
El cambio horario no solo afecta a quienes deben madrugar cada día. Sectores como el transporte o la educación requieren una coordinación precisa para prevenir errores o retrasos indeseados. Además hay un impacto emocional significativo; para muchos, el inicio del horario invernal simboliza tardes más cortas, menos actividades al aire libre y una cierta melancolía por un verano que acaba de despedirse.
Por otra parte, esta medida sigue generando debates encendidos dentro del continente europeo. Algunos países están reacios a eliminarla mientras otros defienden mantener permanentemente el horario estival. En España continúa abierta esta discusión aunque por ahora nos mantenemos con el sistema del doble cambio anual.
Curiosidades científicas y anécdotas del cambio de hora
- Benjamin Franklin redactó su propuesta sobre ahorro energético como una sátira sin prever que influiría cada año en millones.
- Durante la Primera Guerra Mundial fue Alemania quien implementó oficialmente este cambio horario buscando ahorrar carbón.
- Desde 2019 ha estado sobre la mesa discutir si eliminar o no este ajuste horario dentro de la Unión Europea; sin embargo, hasta ahora no hay consenso sobre este asunto.
- El día del cambio horario en octubre ostenta oficialmente ser el más largo del año con sus 25 horas; es el único día donde una discoteca podría presumir “¡Una hora extra para bailar sin coste adicional!”.
- El núcleo supraquiasmático —una pequeña región cerebral— es responsable de sincronizar nuestro reloj biológico con la luz solar; sorprendentemente no entiende ni reconoce relojes sociales ni órdenes ministeriales.
- Aunque muchos logran adaptarse rápidamente al nuevo horario tras unos días, existe evidencia que sugiere un aumento en accidentes viales así como problemas cardiovasculares después del cambio horaria primaveral; si bien en otoño este riesgo disminuye considerablemente.
- Por último cabe mencionar que debido a su ubicación geográfica peculiar, España debería estar alineada con Londres (UTC+0), sin embargo desde 1940 opera bajo UTC+1 durante invierno y UTC+2 durante verano; así que técnicamente siempre estamos “adelantados” respecto al sol.
La próxima vez que alguien pregunte si toca adelantar o atrasar el reloj ya sabes qué responder: este domingo se ATRASA. Y así queda abierta una ventana llena historias fascinantes debates e interesantes curiosidades que demuestran que cuando hablamos sobre tiempo nada es tan simple como parece.
