Trágicas consecuencias del Acoso Escolar

(EFE).- El suicidio de Jaheem Herrera, de 11 años en Atlanta, que se ahorcó en su habitación al volver de clase, tras ser objeto de acoso por sus compañeros de escuela; así como el de Carl Joseph Walker-Hoover, también de 11 años, que se suicidó en Massachussetts a principios de mes, son sólo dos ejemplos de lo grave que puede llegar a ser esta situación.

Una investigación interna sobre el acoso al que presuntamente era sometido Jaheem terminó hoy en protestas y arrestos después de que las autoridades escolares desestimaran los abusos denunciados por falta de pruebas. Por su parte, la familia de Herrera ha señalado que planea demandar por negligencia al sistema escolar al que pertenece la escuela.

«Mi conclusión es que no hay evidencia de acoso escolar en Dunaire (Elementary School)» ha dicho Moore, la jueza jubilada que dirigió la investigación del distrito escolar, a medios locales y ante la presencia de más de una decena de familiares y amigos de la familia del menor fallecido.

Masika Bermudez, madre del menor, asegura que su hijo fue víctima de constantes abusos y acoso por parte de sus compañeros y estalló en llanto al escuchar la conclusión a la que llegó la instructora de las autoridades educativas.

El anuncio generó disgusto entre los presentes, que entre gritos de vergüenza y forcejeo interrumpieron la conferencia de prensa, que culminó con el arresto del ex-concejal Derrick Boazman y Abdullah Jihad, un amigo de la familia de la víctima.

Tras la muerte de Jaheem Herrera, otras familias y alumnos han denunciado también haber sido víctimas de abusos en la escuela de Dunaire.

Por su parte, la familia de Herrera ha señalado que planea demandar por negligencia al sistema escolar al que pertenece la escuela.

«Las consecuencias del acoso escolar pueden ser muy serias, tanto que pueden hacer que un menor acosado contemple la posibilidad del suicidio o se suicide», dijo a Efe Stephanie Bryn, directora de la oficina de Prevención de Lesiones y Violencia de la Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA).

De acuerdo con cifras del Centro de Prevención de Violencia Juvenil de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), se estima que casi el 30 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos (5,7 millones) se ve envuelto en algún tipo de acoso escolar.

Si bien, comunmente los menores que son acosados no le dicen a sus padres que están siendo víctimas, ya sea por temor o vergüenza, existen algunas señales que pueden indicar que están siendo molestados, de acuerdo con los expertos.

«El acoso no es una situación que los menores deban soportar y por el contrario es necesario que los adultos y estudiantes asuman su responsabilidad e intervengan para detener el abuso», añadió la experta tras enfatizar el rol activo que deben asumir los compañeros de escuela de menores acosados en detener los abusos.

Un menor que se muestra deprimido, ansioso, demuestra poco interés en la escuela o se siente «enfermo» a menudo para no asistir a clases puede estar siendo acosado, advierten.

De acuerdo con los expertos, es importante que los menores que son acosados entiendan que no son culpables o responsables por el acoso y que no están solos ante esta situación.

«Los padres deben hablar cada día con sus hijos y hacerles preguntas específicas que le ayuden al niño a expresar sus preocupaciones y no simplemente la pregunta general de ‘cómo estuvo tu día’ que puede ser contestada con un simple ‘bien'», indicó Bryn.

Mantenerse sereno y evitar demostrar angustia ante el acosador puede ayudar a repeler un ataque, aunque siempre se debe evitar cualquier tipo de confrontación física, advierten.

Las autoridades además instan a los padres que crean que su hijo pueda estar siendo víctima de acoso en la escuela a comunicarse con la administración escolar o los maestros sobre la situación para detener las agresiones.

«Nosotros les decimos a los menores que es importante que ellos le digan a un adulto en el que confían que están siendo acosados, y esta persona puede ser desde un miembro de la familia hasta un maestro o amigo de la escuela», dijo.

Asimismo, advierten que si un menor es acosado en la escuela es muy probable que esta agresión también se esté dando a través de Internet, conocido como «cyberbullying».

Al igual que en las relaciones personales «reales», los expertos aconsejan observar el tipo de relaciones cibernéticas que entablan los menores para poder detectar y detener una posible agresión.

En muchos casos, los menores que son acosados en línea reciben correos electrónicos amenazantes o en muchos casos son amenazados con divulgar un «secreto» o rumores infundados que pueden avergonzarles.

Por ello, los expertos recomiendan evitar divulgar fotografías o información personal comprometedora para disminuir el riesgo de sufrir este tipo de acoso.

Además sugieren el uso de programas de software que ayudan a filtrar la información que reciben los menores a través de Internet, entre ellos aquellos correos amenazantes o hirientes de un acosador o «bully».

La Administración de Servicios y Recursos de Salud cuenta con una página web (http://stopbullyingnow.hrsa.gov/kids/) a través de la que ofrecen consejos para evitar el acoso escolar. EFE

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