POLÍTICAS CLIMÁTICAS Y SUS EFECTOS EN ESPAÑA

Las leyes woke contra la ‘emergencia climática’ han agravado los incendios y nos trajeron la Dana y el apagón

Los burócratas europeos son en general “chupatintas millonarios” alejados de los problemas reales del campo español.

Cambio Climático
Cambio Climático. PDF

¿Una memez como la copa de un pino?

¿otra ocurrencia?

¿Cortina de humo?

En pleno verano de 2025, con el termómetro batiendo récords y los telediarios repitiendo imágenes de incendios devastadores, la polémica sobre las leyes contra la emergencia climática no deja a nadie indiferente.

¿Han servido realmente para frenar el cambio climático o, por el contrario, han agravado situaciones como los incendios forestales, la DANA y hasta cortes de luz inesperados?

La respuesta es tan compleja como el propio clima.

La etiqueta “woke”, usada originalmente para describir a quienes están “despiertos” ante las injusticias sociales, ha sido adoptada por críticos para referirse despectivamente a políticas progresistas que, según ellos, sobrepasan el sentido común.

En este saco entra de lleno la legislación climática impulsada en España y Europa durante los últimos años.

Emergencia climática: ¿política necesaria o desastre anunciado?

Las iniciativas legales contra la emergencia climática han proliferado en España desde la llegada de gobiernos de corte progresista.

El objetivo declarado es reducir emisiones, proteger ecosistemas y garantizar una transición ecológica justa. Sin embargo, algunos expertos y sectores rurales denuncian que estas leyes han tenido efectos contraproducentes:

  • Prohibiciones estrictas en quemas controladas: Para evitar emisiones y proteger la biodiversidad, se han limitado drásticamente las quemas agrícolas tradicionales. El resultado: acumulación de material vegetal seco que actúa como pólvora cuando llega una ola de calor.
  • Protección animal mal entendida: Las nuevas normativas de bienestar animal han restringido ciertas prácticas ganaderas ancestrales. Se pretendía evitar sufrimiento animal; pero en muchos casos, se ha dificultado la gestión de pastos y bosques, dejando el terreno más expuesto al fuego.
  • Burócratas urbanos tomando decisiones rurales: Las voces del campo critican que quienes redactan estas leyes tienen escasa experiencia directa con el entorno natural. Como señala irónicamente algún agricultor: “Aquí decide más un chupatintas de Bruselas que quien lleva toda la vida en el monte”.

La paradoja es evidente: políticas pensadas para proteger acaban generando vulnerabilidades imprevistas.

Incendios forestales: ¿más frecuentes y virulentos?

A día de hoy, 19 de agosto de 2025, España ha sufrido uno de los veranos más duros en materia de incendios forestales. Las cifras muestran un incremento notable respecto a años anteriores. Los bomberos denuncian que la acumulación de material combustible por falta de gestión tradicional ha convertido cada incendio en una auténtica batalla campal.

  • El uso limitado de fuego controlado ha sido señalado como responsable del aumento del riesgo.
  • La “naturalización” forzada del campo ha provocado que muchas áreas estén prácticamente abandonadas.
  • Las nuevas restricciones a la intervención humana dificultan labores preventivas históricamente eficaces.

Aunque no existe consenso absoluto entre científicos sobre el impacto directo de estas leyes en el número total de incendios, sí hay acuerdo en que la gestión tradicional del territorio se ha visto obstaculizada, lo que contribuye a escenarios más peligrosos.

DANA y apagones: cuando el clima y la política chocan

El término DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) se ha popularizado tras episodios meteorológicos extremos que dejan lluvias torrenciales e inundaciones. Diversos analistas apuntan que algunas medidas verdes han tenido consecuencias inesperadas:

  • Reducción artificial de canales y cortafuegos: En nombre de la protección ambiental se han dejado crecer zonas cercanas a cauces fluviales o urbanas sin suficiente mantenimiento.
  • Infraestructuras energéticas verdes aún poco preparadas para grandes picos o emergencias meteorológicas. Esto ha derivado en apagones puntuales coincidiendo con tormentas extremas.

Mientras tanto, las inversiones millonarias en energías renovables siguen avanzando, pero no siempre al ritmo necesario para compensar los riesgos derivados del cambio climático acelerado.

Las pifias políticas y sus protagonistas

En este panorama no faltan protagonistas pintorescos:

  • Las decisiones polémicas del presidente Pedro Sánchez y los aliados ocasionales del PSOE y Podemos han despertado críticas por parte tanto del sector rural como urbano.
  • Se habla abiertamente del “asalto al BOE”, donde cada nuevo decreto parece más fruto de una carrera por ver quién firma antes que resultado de un diálogo técnico con expertos.
  • Los burócratas europeos son en general “chupatintas millonarios” alejados de los problemas reales del campo español.

El debate sobre el bienestar animal también ofrece momentos memorables: desde prohibiciones surrealistas hasta normativas imposibles de cumplir sin poner en peligro la subsistencia rural.

Curiosidades científicas para entender este embrollo

La ciencia detrás del clima está llena de sorpresas:

  • Los árboles liberan aerosoles que pueden aumentar las precipitaciones locales… pero también pueden favorecer tormentas eléctricas si hay exceso de vegetación sin control.
  • La acumulación excesiva de biomasa vegetal puede duplicar la velocidad a la que se propaga un incendio.
  • Algunos modelos climáticos predicen que las DANAs serán más frecuentes por culpa del calentamiento global… pero también por cambios artificiales en el paisaje causados por políticas humanas.
  • El famoso efecto mariposa es real: una pequeña decisión burocrática puede multiplicar sus consecuencias ambientales con el tiempo.

Además:

  • En Australia, tras prohibir quemas controladas durante años por motivos ecológicos, tuvieron que volver a permitirlas tras incendios catastróficos.
  • Los sistemas eléctricos basados principalmente en renovables pueden sufrir cortes si no hay suficiente almacenamiento energético durante fenómenos meteorológicos extremos.

Entre memes y realidad: ¿qué es realmente ser “woke”?

El término “woke” ha sido objeto tanto de burlas como debates profundos. Gabriel Rufián lo resumía así: “Europa es woke, pagar impuestos es woke… hasta Frozen es woke”. Si todo es woke, ¿qué nos queda? Quizás solo el sentido común… aunque ese parece estar cada vez más ausente entre decretos precipitados y debates incendiarios.

La ciencia avanza buscando respuestas objetivas; la política suele moverse entre intereses enfrentados. El clima no espera a nadie—y mientras tanto, los bomberos siguen luchando contra las llamas mientras los burócratas discuten desde despachos con aire acondicionado. Nadie dijo que salvar el planeta fuera fácil… ni aburrido.

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