Los rayos X pueden malograr planetas colocados en zona habitable

La intensa radiación puede ser capaz de eliminar la capa de ozono de planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas, tipo enana roja, y volverlos inhabitables.

Es la advertencia un nuevo estudio dirigido por el doctor Eike Guenther, del Observatorio Thueringer, presentado en la Semana Europea de Astronomía y Ciencia Espacial, que se celebra en Liverpool.

Los astrónomos ahora saben de la existencia de cerca de 4.000 planetas en órbita alrededor de otras estrellas. Un puñado de estos planetas son de tamaño terrestre y están en las zonas habitables de las estrellas que orbitan, donde la temperatura es la adecuada para el agua líquida.

Pero muchos mundos candidatos del tamaño de la Tierra están en órbita alrededor de estrellas enanas rojas, mucho más pequeñas y más frías que nuestro sol. Para estar en la zona habitable, los planetas necesitan estar mucho más cerca de sus estrellas de lo que estamos nosotros con respecto al Sol.

Sin embargo, el problema es que las enanas rojas pueden producir una emisión de rayos X significativa, y a menudo tienen grandes erupciones de radiación y erupciones de partículas en las llamadas eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés). Para tratar de evaluar el riesgo, Guenther y sus colaboradores están monitorizando intensamente las estrellas de poca masa donde podrían producirse las llamaradas.

En febrero de 2018, observaron una llamarada gigante de la estrella AD Leo, ubicada a 16 años luz de distancia en la constelación de Leo. AD Leo tiene un planeta gigante que orbita a 3 millones de kilómetros de distancia (50 veces más cerca que la Tierra del Sol), y puede tener mundos del tamaño de la Tierra más alejados en su zona habitable.

Los astrónomos están trabajando para establecer lo que la ráfaga le hizo al planeta gigante y cualquier planeta hipotético más alejado. Sus resultados iniciales sugieren que el planeta gigante no se vio afectado, y que, a diferencia de los eventos similares en el Sol, la llamarada de radiación no fue acompañada por un CME.

Esta es potencialmente una buena noticia para la vida que está más lejos, ya que se cree que las CME tienen un papel en la eliminación de la atmósfera de los planetas más pequeños. A raíz de su monitorización, el equipo cree que las CME son generalmente menos comunes en las estrellas más pequeñas. Por otro lado, la radiación de rayos X es peligrosa. Según el equipo de Guenther, estas atravesarían la atmósfera y llegarían a la superficie de un planeta parecido a la Tierra. La vida en la Tierra se vería gravemente afectada por una llamarada estelar y podría solo sobrevivir en los océanos.

Guenther afirma: «Los astrónomos están armando un esfuerzo global por encontrar mundos parecidos a la Tierra, y para responder a la antigua pregunta de si estamos solos en el Universo. Con estallidos esporádicos de rayos X fuertes, nuestro trabajo sugiere que los planetas alrededor de las estrellas más comunes de poca masa no son lugares ideales para la vida, al menos en tierra firme».

La siguiente etapa para el grupo de investigación es refinar los detalles de su modelo. Algunos científicos sugieren que las erupciones de radiación gigantes podrían agotar la capa de ozono de un planeta en un 94 por ciento durante dos años e incluso podrían ser fatales para toda la vida. Si están en lo cierto, entonces hablar de ‘Tierra 2.0’ puede ser prematuro.

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