En la remota aldea de Shillai, al pie del Himalaya indio, una ceremonia ha roto la rutina diaria y se ha colado en los titulares de todo el país. Sunita Chauhan se ha casado con los hermanos Pradeep y Kapil Negi, reviviendo una costumbre ancestral conocida como poliandria fraternal. La noticia ha provocado una mezcla de sorpresa, debate y curiosidad, no solo en la India, sino también en la comunidad internacional.
A día de hoy, 3 de septiembre de 2025, el caso sigue generando controversia en redes sociales y medios, con posturas encontradas entre quienes defienden la tradición y quienes la consideran una práctica obsoleta e injusta para las mujeres.
Poliandria en India: tradición, mito y actualidad
La poliandria —cuando una mujer tiene varios esposos— es una práctica casi extinta, pero aún persiste en algunos rincones del norte de la India, sobre todo en comunidades rurales como la de los Hatti, que suman unas 300.000 personas. El ritual, conocido localmente como Jodidara, tiene raíces profundas en la necesidad de evitar la fragmentación de pequeñas parcelas agrícolas y en el intento de mantener la cohesión familiar en entornos hostiles.
En la mayoría del país, la poliandria carece de reconocimiento legal y se considera ilegal, aunque las autoridades suelen hacer la vista gorda en casos muy localizados y tradicionales. Ni la ley india ni la religión hindú moderna la amparan, pero, paradójicamente, la épica del Mahabhárata —uno de los textos sagrados más importantes— narra la historia de Draupadi, casada con los cinco hermanos Pándava, un relato que ha dejado huella en el imaginario colectivo.
¿Por qué se mantiene la poliandria? Razones económicas y ambientales
La poliandria en estas regiones montañosas no responde a excentricidades, sino a la pura supervivencia. Las tierras de cultivo son escasas y dividirlas entre varios hijos supondría condenar a la familia a la miseria. Por eso, varias generaciones han recurrido a este tipo de unión: una sola esposa para varios hermanos, que evitan así la fragmentación de la propiedad y comparten responsabilidades y recursos. El clima extremo y la dureza de la vida rural han reforzado esta lógica colectiva.
Algunos datos curiosos:
- En la comunidad Hatti, la poliandria sigue siendo legal según sus propias leyes consuetudinarias, aunque el Estado indio la prohíbe formalmente.
- Solo en el último año, se han registrado al menos cinco matrimonios poliándricos en la región de Shillai.
- La convivencia tiene reglas precisas: el hermano mayor suele ser el esposo principal y figura paterna, aunque la crianza de los hijos se reparte entre todos los maridos.
Más allá de la India: poliandria en el mundo
Aunque la poliandria es una rareza en el siglo XXI, ha sido practicada históricamente en distintos lugares:
- En Bután, la poliandria aún existe en zonas rurales y tribales, especialmente en Trashigang, donde las mujeres pueden tener dos, tres o hasta cuatro esposos.
- En el Tíbet y en ciertas comunidades de Nepal, la poliandria ayudaba a mantener la tierra dentro de la familia y a sobrevivir en entornos montañosos donde los recursos eran muy limitados.
- Según el Atlas etnográfico de George P. Murdock, la poligamia (en todas sus formas) está presente en un 72% de las sociedades humanas estudiadas, aunque la poliandria es mucho menos frecuente que la poliginia (un hombre, varias esposas).
En contraste, en la mayor parte de Europa, América y África, la poliandria nunca ha tenido un papel relevante y suele estar prohibida por ley o relegada a la anécdota histórica o literaria.
Curiosidades y datos sorprendentes
- El caso de los hermanos Negi no es aislado: en ciertas regiones del Himalaya, la poliandria fraternal era, hasta hace poco, la norma y no la excepción.
- En las bodas poliándricas, la decisión suele ser consensuada por todas las partes, con la familia como mediadora principal.
- Las fotos de la boda se hicieron virales en redes sociales, generando desde bromas hasta intensos debates sobre la libertad de elección y los derechos de la mujer.
- La All India Democratic Women’s Association ha condenado públicamente la práctica, considerándola una forma de explotación y una vulneración de los derechos fundamentales de la mujer.
- La convivencia en estos matrimonios no está exenta de reglas: la esposa puede decidir, en algunos casos, quién ejercerá formalmente la paternidad de los hijos, aunque la crianza suele ser colectiva.
- En la India, la poligamia masculina está permitida en algunos casos bajo la ley islámica, pero la poliandria no tiene ningún reconocimiento formal fuera de ciertas comunidades tribales.
El debate actual: ¿tradición o vulneración de derechos?
El caso de Sunita Chauhan y los hermanos Negi ha reavivado el debate sobre la vigencia de tradiciones antiguas frente a los derechos humanos y la modernidad. Mientras algunos defienden la poliandria como una solución práctica y un legado cultural, otros la ven como un vestigio de otra época que limita la autonomía de la mujer.
Lo cierto es que, más allá de la polémica, el caso refleja la complejidad y diversidad de las realidades rurales en la India y el choque constante entre pasado y presente. Pese a las críticas, los protagonistas de esta historia insisten en que actuaron libremente y que, para ellos, la tradición sigue siendo motivo de orgullo.
En un mundo donde la diversidad cultural y la globalización conviven a diario, la historia de esta boda singular invita a replantear los límites entre lo ancestral y lo contemporáneo, y a mirar la vida —y el amor— desde ángulos insospechados.
