Mandaron a los políticos a la grada y no ha debido gustarles.
La ceremonia celebrada en Huelva para honrar a las víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz estuvo marcada por una fuerte carga política.
María Jesús Montero, conocida como ‘Chiqui’ en los ambientes del PSOE, quien es la principal figura socialista, manifestó su descontento al ver que el protocolo colocaba a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, al lado de los Reyes Felipe y Letizia.
Según fuentes cercanas, esta disposición le restó visibilidad en un acto que giró en torno al dolor y las exigencias de justicia.
La catedral de Huelva se llenó de familiares y supervivientes que clamaban por respuestas sobre el descarrilamiento ocurrido el 18 de enero en Córdoba, cuando un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid invadió la vía contraria y colisionó con un Alvia que se dirigía a Huelva. El impacto resultó devastador: 45 personas perdieron la vida —36 en el Alvia, 9 en el Iryo— y más de 120 sufrieron heridas graves. Las autopsias confirmaron que todos fallecieron instantáneamente debido al brutal choque a una velocidad de 200 km/h.
Detalles del siniestro y respuesta inicial
El accidente tuvo lugar a las 19:43 en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla. En esa fatídica noche, el tren Iryo 6189 descarriló sus tres últimos vagones, los cuales invadieron la vía. Nueve segundos después, el Alvia 2384 impactó a una velocidad entre 205 y 210 km/h. Los dos primeros coches del Alvia cayeron por un talud de cuatro metros, chocando contra una roca.
Los equipos de emergencia, incluyendo la Guardia Civil, tardaron en localizar el tren Alvia, que se encontraba a unos 500 metros. La Unidad Militar de Emergencias (UME) envió a 40 efectivos para apoyar las labores. A pesar de la coordinación entre Adif y Renfe, el maquinista del Alvia, con solo 27 años, perdió la vida instantáneamente.
Polémica en el funeral y ausencias
Durante la misa celebrada el 29 de enero de 2026, Montero asistió representando al Gobierno. Su malestar fue evidente al ver cómo Moreno ocupaba un lugar destacado junto a los monarcas, restándole protagonismo. «Es preocupante que el protocolo priorice así», susurró según algunos testigos presentes. Mientras tanto, familias con lágrimas en los ojos exigían justicia y avances en la investigación llevada a cabo por la Comisión de Investigación sobre Accidentes Ferroviarios (CIAF), centrada en analizar el sistema de seguridad conocido como LZB .
De los fallecidos, 27 eran originarios de Huelva, nueve residían en Madrid, y dos provenían tanto de León como de Córdoba. Para el 19 de enero, ya se habían dado altas a 79 heridos. El Gobierno ha aprobado una partida de ayuda por valor de 20 millones; se destinarán hasta 72.000 euros por cada muerte y hasta 84.000 euros para quienes sufriesen lesiones graves.
La ausencia notable del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, suscitó críticas contundentes. Un analista en El Mundo expresó: «46 muertos sin su presidente. Es alarmante que Sánchez no pueda, no sepa o no le importe ejercer sus funciones, dejando un vacío preocupante en términos de confianza hacia la institución». Por su parte, tanto Moreno como su Junta resaltaron la «agilidad» mostrada para identificar los cuerpos, destacando la labor realizada por forenses andaluces.
El Parlamento ha quedado paralizado durante tres días como luto oficial tras esta tragedia. Líderes internacionales han enviado sus condolencias, mientras tanto, la línea ferroviaria entre Madrid y Andalucía permanece cortada; los precios para alternativas han subido considerablemente —los vuelos entre Málaga y Madrid alcanzan hasta los 350 euros—. El Ministerio de Consumo está considerando regular estas subidas abusivas.
La investigación sigue adelante, apuntando hacia posibles fallos en la catenaria y marcas previas en los raíles. En este contexto tan doloroso para muchos, lo ocurrido en Huelva une tanto a víctimas como a políticos; sin embargo, las palabras críticas de Montero dejan un sabor amargo tras esta tragedia.
