El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, bajo la dirección de Pablo Bustinduy, ha abierto a consulta pública un proyecto de real decreto que busca mejorar la alimentación en centros públicos.
Esta normativa obliga a ofrecer menús que se adapten a diversas necesidades, incluidas las religiosas como el halal, en colegios, hospitales y residencias.
Este borrador establece criterios mínimos relacionados con la calidad nutricional y la sostenibilidad.
Los menús deben tener en cuenta la diversidad ética, cultural o religiosa, ofreciendo opciones 100% vegetales, sin gluten, sin lactosa o halal, todo ello sin suponer un coste adicional para el usuario. En el ámbito escolar, se presenta como una estrategia de convivencia que busca garantizar menús halal y vegetarianos.
Detalles del borrador y su alcance
La medida impacta en los contratos de restauración dentro de las administraciones públicas, abarcando desde comedores escolares hasta cafeterías hospitalarias y máquinas expendedoras. También incluye centros privados dedicados a dependientes, como residencias de mayores o lugares de atención a víctimas de violencia de género.
- Límites a ultraprocesados: Se establece un máximo de dos raciones semanales en pensión completa; una en desayunos/meriendas; y ninguna en menús infantiles.
- Ingredientes frescos: Se exige que el 90% sean frutas y hortalizas de temporada; el 10% restante debe ser ecológico y provenir de circuitos cortos. Se fomenta la cocina en el propio centro y se prioriza la dieta mediterránea.
- Acceso al agua: Se garantizarán fuentes gratuitas en todos los centros, debidamente señalizadas.
- Cribados nutricionales: En hospitales y residencias se realizarán al ingreso y periódicamente para adaptar planes alimentarios personalizados.
El texto menciona ejemplos de prisiones, donde se adaptan menús base saludables (bajos en grasas y sin fritos) sin generar procesos duplicados, lo que permite un ahorro económico.
Antecedentes en Ceuta y polémica
En octubre de 2025, el Ministerio de Educación, dirigido por Pilar Alegría, implementó menús halal en comedores de seis centros educativos de Ceuta para alumnos becados. La carne debe ser halal, excluyendo cerdo, utilizando aceite de oliva y evitando especies como el panga o la perca. El Gobierno justificó esta medida argumentando que en ciertos centros de Ceuta y Melilla, todos los alumnos becados son musulmanes.
Esta experiencia ha suscitado un amplio debate. Algunos medios critican el posible sobrecoste para el Estado al tener que reformular pliegos de licitación y protocolos existentes. Aunque el borrador demanda adaptar los menús sin incrementar precios para los usuarios, implica cambios significativos tanto en compras como en elaboración.
Otros recientes decretos, como el 315/2025, regulan los comedores escolares estableciendo frecuencias mínimas: fruta fresca cuatro veces por semana, pescado una vez y legumbres junto con huevos regularmente. Además, se asegura la supervisión por parte de dietistas así como la trazabilidad obligatoria.
Medidas complementarias por salud
La norma promueve el consumo de proteínas vegetales y pescados nutritivos como alternativa a los productos cárnicos procesados. En las máquinas expendedoras, se pretende que al menos un 80% de los productos sean saludables. Esta normativa también abarcará museos, bibliotecas, universidades y centros deportivos.
Pablo Bustinduy anunció estas iniciativas durante la XVI Convención NAOS presidida por la Reina, enfatizando la necesidad urgente de priorizar una alimentación pública saludable.
El proyecto se encuentra aún en una fase inicial y podría sufrir modificaciones tras las consultas previas al Consejo de Ministros. La búsqueda por una flexibilidad alimentaria choca con la uniformidad tradicional del sistema actual; no obstante, intenta lograr un equilibrio entre salud, sostenibilidad y diversidad.
Mientras el debate se intensifica, los centros públicos se preparan para un cambio significativo que prioriza opciones inclusivas sin afectar económicamente a los usuarios.
